Un amor tan fuerte como su familia

“El Eze”, símbolo y referente de Huracán, camino a ser leyenda...

14/3/2020 | 10:16 |

Alonso es el jugador del “Globo” del bulevar con más presencias en la historia del club. Tiene 301 partidos y a los 30 años se anima a más: “quiero llegar a los 600”. Debutó en Primera el 24 de marzo de 2006, si tendrá para contar, ¿no?

Fotos: Emmanuel Briane y Archivo La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

   “Es un orgullo ser el jugador con más presencias en el club que es dueño de mi corazón”.

   A los 30 años, Ezequiel Daniel Alonso asegura que ya no jugará en otro lado y que su carrera futbolística la terminará en el mismo lugar donde la empezó: Huracán de Ingeniero White.

   Aunque todavía le queda mucho hilo en el carretel y ni se le pasa por la cabeza la posibilidad del retiro, “el Eze” se convirtió en el futbolista de la historia del “Globo” con más partidos en Primera división: 301.

   —No hay mucho más para agregar...

   —Con solo pensarlo se me pone la piel de gallina. Huracán es todo para mi, es una parte grande de mi familia, de mi vida, es uno de los responsables de mi crecimiento y formación. Estoy identificado con los colores y con la institución en todos los sentidos, no solo en lo deportivo.

   “Cuando empecé a jugar en las infantiles ni se me pasaba por la cabeza superar los 300 encuentros en Primera. Aunque a medida que fue pasando el tiempo me empezó a ilusionar eso de convertirme en el arquero de Huracán por mucho tiempo. Lo que logré fue siempre a base de esfuerzo, dedicación y amar lo que siempre hice y quise”.

   “El día que me enteré (se lo informó el estadígrafo de LU2 Eduardo López) que superaba la cantidad de partidos que tenían Celso (Lucero) y `Cacho' (Ginder), dos emblemas de Huracán, lloré de felicidad. Ellos son referentes de la historia del club, yo soy uno jugador de la entidad agradecido de haber llegado a donde llegué”.

   —Sos referente, símbolo... Vas camino a ser leyenda.

   —Soy un pibe que surgió del riñón del club y que tuvo la suerte de llegar y mantenerse en Primera. La palabra leyenda es muy grande, prefiero que me recuerden como un posesivo y ferviente amante de Huracán.

   “Vivo en el bulevar, tengo el escudo tatuado en la piel y lo llevo colgado en la cadenita que rodea mi cuello. ¿Qué más querés que te diga? Huracán es todo. En mi familia, en mi casa, con mis amigos, siempre Huracán es tema diario. No puedo decir que es mi vida porque mi señora (Berenice) y mis tres hijas (Valentina, Luisana y Lupe) me van a pasar factura...(risas). Ellas quieren estar primeras, y está bien que así sea.

   —Cada vez que te fuiste a jugar a otro lado, siempre volviste. ¿Nunca te pudiste desligar de Huracán?

   —Mentalmente, jamás. Cuando me alejé del club fue por cuestiones laborales. En 2011, después de ganarle la Promoción a Comercial, fui a Social Pehuen Co para jugar un torneo Regional. Al cabo de dos meses volví. El lapso más largo de tiempo en otro equipo fue en Rampla de Villa Iris, un semestre entero. Cuando solucioné los horarios para poder trabajar y entrenar, retorné. Pero sí, te lo repito: mi cabeza nunca se fue de Huracán.

   —También tuviste un paso fugaz por la Liga Comercial.

   —Sí, salimos campeones con Casa Ramos en 2018. Se dio antes de ir a Villa Iris, para no quedar parado. El fútbol me apasiona y juego en cualquier lado, pero nada se compara con Huracán; es mi lugar en el mundo, donde siempre quiero estar.

   “Si antes no pensaba en irme del club, ahora menos. Una vez, el `Pichu' Desideri me quiso llevar a Liniers y pasó algo que ni él ni yo imaginábamos. Le dije que si sabiendo que mi consciencia decía que no. Al momento de tomar la decisión final, terminé quedándome en Huracán, como quería y como hice siempre. No me hallaba ni me hallo con otra camiseta que nos sea la de mi querido Globito”.

   —¿Jugarías en Comercial?

   —No, jamás. Tengo amigos y conocidos de ese club, pero no traicionaría mis sentimientos. Con ellos está todo bien, incluso viví en barrio Vialidad, tierra verdiamarilla, y nunca pasó nada. Siempre hubo respeto mutuo y buena onda, pero todos saben que no me pondría la camiseta de Comercial ni para una foto.

   —¿Te peleaste alguna vez a causa de los colores?

   —No fue más allá de una discusión, de una cargada bien interpretada como folklore de fútbol. La convivencia con los de Comercial es buena; en la calle, en mi lugar de trabajo, donde sea. Imaginate que hasta en el bule hay hinchas de Comercial. En White nos conocemos todos, nos vivimos cruzando y no pasa nada. Ojalá en otros lados los hinchas se puedan respetar y valorar como lo hacen los de Huracán y Comercial.

“La sociedad está enferma, la violencia es moneda corriente, pero en White los seguidores de uno y otro lado tienen códigos y pueden convivir. Comercial y Huracán han disputado clásicos en Bahía y, después del partido, volvieron juntos a Ingeniero White. Eso no sucede en otros lugares”.

 

Mente prodigiosa

   —¿Te acordás el día del debut (24 de marzo de 2006)?

   —Me acuerdo de todo. La semana previa fue muy emotiva, porque no esperaba que me den semejante noticia. Venía de jugar un Mundialito con Huracán en Córdoba. Llegamos un martes y el miércoles fui a entrenar. El arquero titular era el “Ruso” Bonafine. En el medio de la práctica, Juan Carlos Nani (el DT) me llamó aparte y me dijo: “el sábado debutás”. Tenía 16 años, imaginate lo que sentía. Quedé paralizado, no podía creer lo que estaba pasando. No había ido nunca al banco de Primera y tampoco había debutado en Reserva. Era todo nuevo para mi,

   “Se lo conté a mi papá (Raúl, el `Mumi') y nos emocionamos juntos. Desde ese miércoles no hice más que pensar en el partido; me costó dormir. ¿Cómo fue la tarde del debut? No me sentí del todo cómodo, por los nervios y la adrenalina”.

   —Fue en cancha de Libertad, ¿te acordás el resultado?

   —Sí, 0-0. El partido se jugó sin visitantes y no me hicieron goles, que es lo que más quería. Por un momento nos cascotearon el rancho y saqué una pelota terrible por arriba del travesaño. Fue todo muy lindo.

   —Llevás 301 partidos y tenés edad para multiplicar esa cifra. Por el puesto digo...

   —Tengo ganas de seguir, me siento entero y con fuerzas. Mi idea es ayudar a Huracán. Si llego a los 600 mejor, pero este es un momento donde me encuentro feliz con mi carrera.

   —En el bulevar, ¿cuántos saben que sos el jugador con más partidos en el Globo?

   —En el barrio soy “el Eze”, el “Gordo”, el vecino de toda la vida. No me gusta que me vean como otra cosa, soy feliz sintiéndome a la altura de ellos. En el “bule” me crié, crecí y estoy orgulloso de eso.

   —¿Por quién sos lo que sos?

   —Por mi papá y mi familia.

   Eze, o “Aguita”, agachó la cabeza por primera vez. Quedó callado por algunos segundos, sus ojos se les llenaron de lágrimas y cuando intentó retomar la entrevista su voz, dominada por sus sentimientos, se empezó a entrecortar sistemáticamente.

   “Mis abuelas (`Beba' y Angela) también me ayudaron a crecer con valores y educación. Pero fue mi `viejo' el que me marcó el camino. Estuvo siempre atrás mío y me corregía cada vez que me torcía”.

   —Ahora como padre de tres mujeres, ¿sos como tu papá?

   —Mi papá era medio arisco, pero en el fondo era un pan de Dios. Trato de imitarlo, de ser un padre presente más allá de que estoy poco en casa porque trabajo y juego al fútbol. A mis hijas les trato de dar todo lo que me dieron a mi y un poco más también.

 

¿Se va del bule?

   Ezequiel trabaja de amarrador del puerto de Bahía Blanca, un trabajo que le permite ver el futuro con proyectos y optimismo.

   “Mi jefe me vive diciendo que es un trabajo de vago”, y sonríe antes de ponerse serio otra vez.

   “Vivo pensando en que voy a hacer cuando deje de jugar. Tal vez haga el curso de técnico para seguir ligado al fútbol, pero no sé. Con mi señora estamos analizando comprar una casa más grande en el barrio Mapuche”.

   —¿Te vas del bule?

   —Sí, con todo el dolor del alma, pero voy a ir todos los días. Todavía estoy activo y pleno como arquero, aunque me tiene intranquilo que es lo que voy a hacer cuando deje el fútbol.

   “Siempre trabajé y jugué al fútbol, pero antes se me complicaba. Hice malabares para que me den los horarios y en el trabajo anterior (Droguería Sur) me comí retos y suspensiones. Ahora tengo el tiempo que no tenía antes, y parece que el mundo cambió.

   “Trato de darle lo mejor de lo mejor a mis hijas, aunque pienso que tengo por delante tres fiestas de 15 y me empieza a temblar el cuerpo y el bolsillo... (risas). Ya les dije que elijan ir a Disney, pero las tres juntas... (risas)”.

   —¿Te ves como DT?

   —Me encantaría. Me gusta mirar fútbol, analizar el juego, escuchar a entrenadores y ver programas de análisis futbolísticos.

   —Convengamos que en Huracán, si querés, tenés derecho hasta ser el dueño del club.

   —Ja,ja... Es mi casa.

 

Un romántico

   —¿El mejor regalo que hiciste por amor?

   —En 2016, con mi actual señora nos habíamos peleado y se había terminado el noviazgo. En ese lapso a ella la operaron y yo, pese a que hacía meses que no la veía, le mandé un ramo de rosas al hospital. La tarjeta decía: “recuperate, te quiero”. La volví a conquistar, ganó el amor...

   —Como whitense debés ser bueno para cocinar pescado...

   —Me encanta el pescado, pero no me gusta cocinarlo. Mi plato preferido, el que mejor me sale, es el pollo a la sal. Ya te voy a invitar a cenar...

   —Te tomo la palabra.

   —Sí, sí. En todo caso sé quien hace buena paella o riquísimas gambas al ajillo. Te puedo asegurar que te comés hasta los dedos.

   —¿Quién es Ezequiel Alonso?

   —Un pibe sencillo del bulevar, que se junta con amigos y valora lo que tiene para ser feliz. No reniego de donde vengo y me desvivo por lo que tengo.

   —¿Hasta cuántos partidos querés llegar?

   —Si se puede multiplicar mejor. Necesitaré 15 años más, jugaré hasta los 45, pero me voy a dar cuenta solito cuando tenga que decir basta.

   —¿Estás listo para el debut?

   —Sí, arranqué a hacer fútbol después de un esguince de rodilla en la segunda semana de pretemporada. Estoy recuperando en lo físico, me siento bien, aunque depende del técnico (Gustavo Echaniz) si juego o no. Si me ve bien, me ubicará en el arco, sino iré al banco porque entiende que perdí una parte de la preparación y también algo de terreno. Si es así, es lógico y entendible.

 

 

Marca récord

 

301

Cotejos. Suma Ezequiel Alonso en Huracán. Recibió 426 goles y sufrió 10 expulsiones, Le ejecutaron 51 penales, le convirtieron 41, atajó 8 y 2 fueron desviados.

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