Otoño, invierno, primavera y verano para el Ballet del Sur

16/11/2019 | 06:30 |

Los próximos jueves, viernes, y sábado el Ballet del Sur interpretará “Las cuatro estaciones” en el Teatro Gran Plaza.

El Ballet del Sur prepara "Las cuatro estaciones". Escena de otoño. Fotos: Gentileza Raúl Lázaro.

   El Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires presenta “Las cuatro estaciones”, con coreografía de Gigi Caciuleanu y música de Antonio Vivaldi. A cargo de la interpretación estará el cuerpo de danza del Ballet del Sur dirigido por Ricardo Alfonso.

   Los próximos jueves, viernes y sábado, desde las 21, en el Teatro Gran Plaza (Alsina 170). El valor de la entrada será de 300 pesos.

   “Esta obra es una postal en movimiento, una poesía que va transcurriendo plácidamente en perfecta armonía entre música y coreografía... es para contemplar y ver una y otra vez. Placer puro, una caricia al alma. La imágenes, instantes, secuencias, enlaces que logro Gigi con su obra nos roba la atención del principio al fin. El Ballet del Sur en esta ocasión como en las anteriores (se estreno en 1999 de la mano de la entonces directora Violeta Janeiro) se sumerge con absoluta entrega y compromiso durante el transcurso de toda la pieza”, aclara Ricardo Alfonso.

   —¿Qué experiencia tenés vos con esta obra en particular?

   —Tuve la oportunidad de bailar muchos de los papeles de la obra cuando se estrenó, de la mano del coreógrafo, en 1988 en el Cuerpo de Baile del SODRE (hoy Ballet Nacional SODRE), que integraba en ese entonces. Desde ese instante la amé y fue en esas funciones donde Janeiro, cruzando “el charco”, como habitual espectadora de nuestros espectáculos en Montevideo, descubrió esta obra de arte y se prometió llevarla adonde ella fuera como directora...y así fue.

   —¿Cómo fue tu comienzo como director del Ballet del Sur?

   —En 2010. El próximo año, de continuar, completaría la década y seguramente el tiempo de comenzar a cerrar un ciclo, que ha tenido sus idas y vueltas pero que me permitió cosechar para esta compañía logros importantes.

   —Por favor, nombrá los más importantes.

   —La participación en las galas internacionales de Buenos Aires, giras internacionales junto a estrellas de nivel mundial como Marianela Núñez y Ludmila Pagliero, presentaciones en Buenos Aires con toda la compañía y en diferentes galas como Danzar por la Paz y por último estar entre las 5 mejores compañías de la Argentina de los últimos 10 años, según el excelentísimo jurado de la Fundación Kónex con ese diploma al mérito que recibimos que sin duda es el reconocimiento a la perseverancia y el espíritu de superación que siempre caracterizo a este querido Ballet del Sur.

   —¿Cómo resumirías este último año?

   —Tuvimos varios elementos que significaron desafíos importantes: año electoral, el cierre temporario del Teatro Municipal (sede natural del Ballet del Sur desde sus inicios hace casi 60 años), y el recorte presupuestario que nos limitó muchísimo en producciones. Pese a todo, nobleza obliga, desde el Ministerio tuvimos el apoyo para poder continuar en el Teatro Plaza (ampliación de escenario, colocación de piso flotante apto para danza) y acondicionamiento del salón de ensayos (colocación de piso flotante) y apoyo en la habilitación de concursos para ocupar cargos que permiten, una vez finalizado el debido procedimiento administrativo, la incorporaron de nuevos bailarines que renovaran la planta. Este hecho era imprescindible por la coincidencia de muchas jubilaciones que dejaron al Ballet del Sur con una escasa cantidad de artistas, impropia para encarar el repertorio que debemos realizar y que nos había dejado al borde de la inactividad.

Bella e inspiradora

   El coreógrafo Gigi Caciuleanu dio su punto de vista acerca de la obra que se realizará a partir del próximo jueves.

   “Además de las analogías bien conocidas con las 4 etapas de las edades humanas, o con el ciclo de las 24 horas (mañana, día, tarde, noche), que, por supuesto, tienen su lugar, creo que nosotros, los seres humanos, tenemos tantas “estaciones”, o estados, como momentos. Tengo muchas ganas de transmitir al espectador, a través de mis movimientos, la emoción y el placer que me provoca la música de Vivaldi. Siendo, además de muy bella e inspiradora (pero quizás justamente por eso) muy conocida y casi familiar al público, más allá de años y siglos”, dice Gigi y continúa.

   “Una música siempre actual y presente en el inconsciente (¡pero también en el consciente!) colectivo y que me anima en mi deseo de realizar una actuación coreográfica que sea a la vez “docta” y muy accesible, popular, en el hermoso y amplio sentido de la palabra. Y docta (pero para nada didáctica) en el sentido de atraer no sólo al ojo o al corazón, sino también a la inteligencia y/o al grado de información del espectador. Los instrumentos de los bailarines son sus propios cuerpos. Las cuerdas de la orquesta me hacen pensar en los cuerpos vibrantes de los seres humanos”, aclara.

   “Además de la conocida música de las estaciones de Vivaldi, está presente en mi obra un fragmento de una de sus maravillosas cantatas profanas: “Cual per ignoto” cantada por el contratenor Gérard Lesne. Con mis estaciones me gustaría que el espectador, a un momento u otro, se identifique con uno u otro de los artistas. Y que pueda reconocerse al menos en uno de los momentos del espectáculo que podría quizás intitularse también “Las 1001 estaciones del bailarín...”.

Se retira Basualdo

   —Ricardo, a fin de año se retira Carolina Basualdo ¿qué podrías decir de ella?

   —Será la despedida de una de las bailarinas más significativas que ha dado Bahía Blanca en los últimos tiempos: Carolina Basualdo. Ella es fruto del esfuerzo, del tesón, de superación permanente, poseedora, sobre todo de una exquisitez y sensibilidad como artista digna de admiración. Sin duda su paso por la compañía marco un camino para las nuevas generaciones. Será una ausencia que más que dejarnos un vacío nos llenó de talento con sello propio, único. Una de las cosas que siempre fomenté en el Ballet del Sur es el desarrollo de la personalidad, de la individualidad de los artistas que se destacan; en el caso de Carolina esa libertad se dio natural por la confianza en su talento, su fuerte presencia  y ese deseo que nos despertaba de que nos sorprendiera con ‘algo mas’”.

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