Bahía Blanca | Martes, 17 de febrero

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Fue campeón con River, jugó en Olimpo y hoy es profesor de música en su pueblo natal

Vistió la casaca aurinegra en 12 cotejos del Apertura 2004 y no se fue bien del club. Se retiró en 2019 y fundó una Escuela donde enseña a tocar varios instrumentos, entre ellos los más populares: guitarra, piano y batería.

Fue campeón del torneo Clausura 2002 con River y su talento parecía romper con todos los paradigmas en aquel plantel conducido técnicamente por Ramón Angel Díaz.

Sin embargo, no se pudo sostener en el Millonario y fue cedido a préstamo a la Universidad de Chile y a Banfield antes de recalar en Olimpo por pedido expreso del entrenador Juan José López.

En el aurinegro, Juan Pablo Raponi tuvo los mismos vaivenes que el equipo, disputó 12 encuentros en el Apertura 2004 y, cuando estaba todo encaminado para seguir en 2025, una oferta del fútbol inglés lo cautivó y provocó el descontento general en el mundo olimpiense al no quedarse a cumplir con su contrato.

Nunca fue amigable con las notas periodísticas y su perfil de introvertido y poco sociable jamás pasó desapercibido. “Si dicen que soy un asqueroso, me la banco”, deslizó en una entrevista que dio en la pretemporada de verano previa al inicio del Clausura 2025.

Nació en Alvarez, un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe (con una población inferior a los 7.000 habitantes, según el último censo), llegó a River con edad de infantiles y en 2001, cuando la Argentina iba dirigida a un colapso económico, el joven que animaba las concentraciones de Reserva con su guitarra fue promovido por Ramón Díaz en una de las primeras decisiones del Pelado al dar inicio a su segundo ciclo dentro del MIllo.

Hoy, Rapo transita una vida muy distinta y el rugir de los hinchas fue reemplazado definitivamente por el sonido de los instrumentos en una escuela de música creada por él en 2019.

El volante por la izquierda debutó en julio de 2001 con la Banda en el pecho. A fines de ese mes, sumó 9 minutos en el 2-2 ante Palmeiras en Brasil por el Grupo E de la Copa Mercosur, y a eso le siguieron siete presentaciones más de manera oficial sin goles ni asistencias.

La salida de Ramón y la llegada de Manuel Pellegrini lo mantuvo en la órbita del primer equipo. Esto lo llevó a ser considerado para disputar el único Superclásico de la historia que se jugó en Miami, uno de los seis que se dieron fuera de nuestro país. Incluso, convirtió un tanto en la victoria amistosa por 2-1 sobre Boca Juniors el 15 de junio de 2002 en el Orange Bowl.

Meses más tarde al encuentro que marcó el estreno de Pellegrini en el banco, Raponi fue cedido a la Universidad de Chile, Banfield y Olimpo, hasta que Ramón Díaz lo llevó a Inglaterra para jugar con la camiseta del Oxford United durante el primer semestre de 2005. “Me vio, me eligió, me bancó y me ayudó para que yo pudiera cumplir el sueño. Agradecido toda la vida a él”, confesó sobre su padre futbolístico en la Primera División del fútbol argentino.

El ex compañero de Ariel Ortega, Ángel David Comizzo, Fernando Cavenaghi, Leonardo Astrada, y tantas otras glorias del club de Núñez, registró diferentes pasos por Instituto, Ponferradina de España y Sportivo Luqueño de Paraguay, colgando los botines con la camiseta de Desamparados de San Juan ya transitado el 2019.

Una de sus primeras decisiones post retiro estuvo vinculada a su segundo amor: la música. Así nació la escuela que tiene a Juan Pablo Raponi como su director y que sobrevivió a un año de cierre por la pandemia de COVID-19. 

“No vivimos de esto. Estamos muy lejos de poder sostener a mi familia con esto. Nosotros somos ahora todos profesores que ninguno vive de la escuela de música”, afirma este santafecino de 43 años que reparte su tiempo en las aulas y el fútbol, ya que también entrena a la categoría 2013 de Unión de Álvarez, club que lo vio nacer futbolísticamente.

 

El gesto, la barbarie y el piedrazo

En River era el que animaba las concentraciones. “Acompañaba. En aquel momento estaba Diego Cochas, un chico de Córdoba (actual DT de Villa Mitre en el Federal A), que le daba siempre con el canto, pero cuando él también se dio cuenta que a mí me gustaba y que podía acompañar, nos uníamos para hacer los mini shows. Siempre tratamos de meterle un poco de diversión a la pensión y a las concentraciones. Era una forma de poder ayudar, compartir y pasar el momento también”.

Su experiencia en Inglaterra duró menos de un año, nunca se pudo adaptar y a su regreso al fútbol argentino, se sumó a Instituto. En ese momento aclaró que su salida de Olimpo “no fue muy clara”.

El 4 de octubre de 2004, Raponi marcó su único gol en Olimpo, que perdió 4-2 ante Colón y, en medio del caos y el descontento de los hinchas por la pésima campaña, esa derrota precipitó la renuncia del técnico Jota Jota López.

Con un gesto inoportuno, Raponi le fue a festejar su conquista a un hincha que lo había insultado y la temperatura en el estadio Carminatti subió de golpe. Lo peor sucedió al final, cuando algunos simpatizantes derribaron las vallas en la esquina de avenida Colón y Angel Brunel y atacaron al micro que iba a trasladar al plantel hacia el hotel donde estaba concentrado.

El colectivo se empezó a mover por las diferentes fuerzas de los inadaptados, cayeron algunos proyectiles y uno de los piedrazos destrozó un vidrio en la zona media de la unidad, justo donde estaba sentado Raponi, quien terminó con un considerable corte en su rostro.

“Me acuerdo de eso, por suerte eran pocos hinchas los que estaban ahí, alrededor del micro, pero nos asustamos bastante. Siempre dije lo mismo, yo no fui el culpable de la pobre campaña que veníamos haciendo, fue todo el equipo”, declaró el zurdo.

Nuevamente instalado en su ciudad natal, Raponi divide el tiempo en sus dos pasiones: trabajar con la música y el fútbol formativo, ya que dirige a la categoría 2013 de Unión de Álvarez, así como también dar clases con su guitarra en algunas escuelas. 

“Nos falta mucho por lograr, pero el impacto humano es enorme. La música puede cambiar a una persona”, explicó. Y agregó: “La música no solo enseña arte, enseña disciplina, paciencia, colaboración… valores que también son parte del deporte”.

Cabe destacar que Raponi inició el camino de la música a los 14 años, pero a los 15 se sumó a las divisiones inferiores de River, por lo que tuvo que dejar esa pasión a un lado. Alejado de la práctica profesional, regresó para dedicarse a tocar y a enseñar en su ciudad.

“La música tiene una magia inexplicable. Y todo lo que tiene que ver relacionado a la música, en este caso al arte, creo que tiene sentimientos profundos, que llegan a lugares que, a veces, uno no los puede explicar o entender, pero que surgen efectos. Por eso también, como me ha ayudado a mí, tomo la decisión de crear esta escuela, porque entiendo que también ayuda a muchas personas que tienen o que pasan por dificultades”, señaló quien aprendió a tocar guitarra, piano, batería, un poco el charango y el bajo.

--¿Qué funciones tiene la Escuela?

--Contamos con alumnos desde los cinco años en adelante. Mi función es un poco decidir y estar presente. Nosotros priorizamos mucho lo que es la relación humana, el ambiente familiar, más allá del aprendizaje, que los chicos se sientan contenidos.

Sus números en Olimpo: disputó 12 cotejos (5 de titular y 7 de suplente) en el Apertura 2004, con un gol (el que le anotó a Colón en la caída aurinegra 4-2). Una sola vez, ante Independiente, el 10 de septiembre de ese año, participó de los 90 minutos.