En el nombre del padre: "Yo tengo más partidos, pero él jugaba mejor”, dijo “Carusito”
Se cumplen 15 días del fallecimiento de Carlos Enrique González, que defendió la camiseta de Sporting con el mismo amor que su hijo Gabriel, hoy formando parte del senior rojinegro.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
“Los que lo vieron jugar dicen que era mejor que yo, aunque mi papá siempre me repetía, con el amor que me tenía, que yo era mejor que él”.
Gabriel Enrique González abre los ojos bien grandes, traga saliva y larga lo primero que le sale: “No esperaba que me preguntes sobre mi ´viejo´, aunque me han hablado tan bien de él que, mientras pase el tiempo y me vaya dando cuenta de que ya no está, lo seguiré honrando en pasado, presente y futuro”, fue la reflexión de Gabi, el hijo de…
Hoy se cumplen 15 días del fallecimiento de Carlos Enrique González, gloria del club Sporting y referente del fútbol de la Liga del Sur entre 1965 y 1980.
La nota pactada con su hijo, central zurdo que en su carrera solo vistió la “sangre y luto” y en Primera llegó a 491 cotejos oficiales (61 goles y una expulsión) entre 1998 y 2015, debía ser en el lugar que más tiempo compartió con su “viejo”, al menos desde que empezaron a trabajar juntos en el negocio familiar que va camino a su 45° aniversario: Caruso Deportes, pionero en la venta de indumentaria sport en la emblemática esquina puntaltense de Bernardo de Irigoyen y Humberto I.
Ahhh pero nunca dije dónde nos juntamos. Fue en la oficina principal del local comercial, entre cajas de zapatillas desparramadas por el piso y un decorado donde el rojo y el negro sobresalían en las innumerables fotos que embellecían las paredes, con amplio protagonismo de “Caruso” y “Carusito”, como los conocen en la ciudad donde, vayas a la hora que vayas, es incesante el desfile de hinchas o seguidores con camisetas de Sporting y Rosario por las calles del centro.
“Yo jugué más partidos, pero él tenía más categoría, incluso en 1978 tuvo la oportunidad de ir a España, a un equipo de la segunda división, pero no se le dio por un problema de papeles al momento de hacer la ciudadanía. Le habían organizado la despedida y en Sporting le habían dado una plaqueta a modo de agradecimiento, pero no pudo viajar y siguió acá”, esgrimió “Gabito”.
“Muchos describen a mi papá como un central de galera y bastón, un tiempista fenomenal y con buena lectura de juego. El ´Sombra´ González, su amigo incondicional y compañero de zaga, siempre decía que le dejaba a los delanteros regalados, porque él los atendía primero y, tras aplicarle unas cuantas patadas, llegaban fusilados a la posición de mi viejo, que jugaba de último hombre”, resumió, con una sonrisa orgullosa, el dos veces campeón con Sporting en la era moderna de la Liga del Sur: 1999 y 2002.
“Incluso, cuando mi papá se empezó a despedir de esta vida, pidió que llamemos al Sombra, que fue al último que vio. Cuando lo tuvo a su lado, sonrío, balbuceó un clarísimo ´Mariscal´ y falleció”, contó, con los párpados humedecidos, el defensor de 46 años, casado con la cabildense Mercedes Rodríguez Bartel y ambos padres de Jeremías (13 añitos) y Caro (11).
“Con mi papá compartí muchas experiencias, en lo familiar y lo laboral, pero lo que más me llena de orgullo, más allá del fútbol y de lo comercial, es escuchar que la gente diga que era buena persona. En todos lados me hablan de él, y es un honor enorme saber que dejó tan gratos recuerdos”, aseveró con las ganas lógicas de seguir adelante en nombre del padre.
“Caruso”, puntaltense de ley, fue emblema del primer equipo rojinegro entre 1965 y 1978, disputando 209 cotejos y señalando 28 goles.
En 1970 reforzó por dos partidos a Rosario Puerto Belgrano en la Copa Argentina y sus últimas dos temporadas, antes del retiro, las transitó en Liniers.
En el “Chivo” completó 47 encuentros (con 14 tantos) y fue pieza clave en aquel plantel que obtuvo el torneo Promocional y el ascenso en 1978.
En la Selección de la Liga sostuvo 42 partidos y señaló 3 conquistas.
En total son 300 juegos, 45 goles, 4 expulsiones y 20 penales convertidos de los 24 que ejecutó.
--Gabi, ¿vas a ver a Sporting?
--Desde que dejé de jugar, voy siempre que juega de local. Estoy en el senior, pero hace un mes me lesioné, tengo una distención de ligamentos. Hice algo que no tenía que hacer y, como no tengo 20 años, casi parto la rodilla en dos…(risas). En 20 días regreso a las canchas.
Desde hace dos años es encargado general de Caruso Deportes, aunque no le esquiva a la atención al público ni tiene problemas en ser la voz cantante con los distintos proveedores que confían en la marca.
--Tu hermana Vanina también es parte del negocio familiar?
--No, ella es maestra jardinera y solo colabora con los moños para los días especiales, donde todos piden envolver para regalo. Mi hermana siempre está atenta y dispuesta a ayudar; tenemos una relación excelente y estamos en contacto todos los días.
Gabi registra un récord personal que en el fútbol liguista o regional no ha sido batido: 25 penales convertidos en forma consecutiva (21 en la LDS y 4 por torneos Federales o Argentinos).
El 22 de abril de 2007 esa racha se cortó en cancha de Sansinena.
“El arquero era Walter Sarti, y voy a contar algo que nunca saqué a la luz: ese año vino Bonjour (Darío) a dirigir a Sporting, y cuando me vio patear penales en los entrenamientos, me dijo ´Usted va a ser el encargado de ejecutarlos en los partidos, pero debe abrir el pie mejor, darle más con el empeine, de costadito, como le pegaba yo en mi época de jugador´. En su momento no le hice caso, pero me dejó pensando”, relató con una memoria prodigiosa.
--No me digas que…
--Esa charla se dio antes del partido con Sansinena. Fuimos a Cerri y, ¿qué pasó?, penal para nosotros. Acomodé la pelota, yo siempre esperaba a que el arquero se tire, pero me acordé de lo que me había dicho Darío, de abrir el pie e impactar con el costado del botín. Fue un autoreflejo, terminé tirando una masita y Sarti llegó a contener sin problemas. Ese partido perdimos 3-0.
--Claro, la culpa fue de Bonjour.
--No, la culpa fue mía, tomé una mala decisión. Tendría que haber seguido con la mía. Encima me quedó el rebote y la tiré por arriba del travesaño. Situaciones del fútbol que suelen suceder. Cuando miré el video, Sarti se movió antes, así que si esperaba, lo hubiese metido cruzado.
En su carrera pateó 57 penales y convirtió 49.
--¿Cuánto sufrís con el actual presente de Sporting, último en la tabla general y hoy descendiendo a la B?
--Voy s sufrir si llega a pasar lo peor y lo que nadie quiere, porque Sporting nunca descendió. Igualmente viene desde hace varios torneos luchando con el mismo problema. Disfruto de ir a la cancha y jamás imaginé que iba a estar en esta situación, sobre todo porque había arrancado el Clausura jugando mejor y sumando muchos puntos.
“Aunque La Armonía, que lo tenía atrás, también sumó y eso lo complicó. Más allá de eso, mantengo la fe intacta. Quedan cuatro fechas, y si logra vencer a Villa Mitre y a Libertad acá en el Mendizábal, creo que va a zafar”, indicó quien debutó en la Primera de Sporting el 2 de mayo de 1998, 2-1 a Tiro Federal.
“Entré en el minuto 90 (por Ariel campos); el DT era Daniel Florit”, recordó quien también se supo desempeñar como volante central y en 2004 no se pudo sumar al plantel profesional de Godoy Cruz (entrenó un mes) por problemas internos en la dirigencia del “Tomba”.
--¿Quién era más hincha de Sporting, ¿tu papá o vos?
--Los dos por igual. El, cuando se retiró, estuvo un tiempo alejado del club porque se dedicó a levantar de cero el negocio y trabaja muchas horas por semana, así que los domingos empezaron a ser de la familia. Volvió a ir a ver a Sporting cuando yo empecé a jugar y no paró más, hasta hace unos meces, cuando la enfermedad le impidió movilizarse y tener que dejar de manejar. Integró, como referente, la Agrupación “Todos al paredón”, un grupo de hinchas y entusiastas que juntaba créditos y ganas para hacer obras y colaborar con distintos eventos de la institución.
--¿Le perdonaste que haya jugado dos partidos en Rosario?
--Ja, ja… Eran otros tiempos y otra sociedad. Yo no hubiese cambiado de bando, pero antes era más común pasar de Sporting a Rosario o viceversa. Contestando tu pregunta, sí, lo perdoné.
--¿Te involucrarías como dirigente o integrarías algún cuerpo técnico?
--Creería que no, el negocio me demanda mucho tiempo y sé que no puedo, porque si querés ser parte de un club, hay que ir todos los días y estar al tanto de lo que sucede a nivel social, deportivo e institucional. No tengo problemas en colaborar, pero sin cumplir ningún cargo. Por ahí aceptaría ser parte de un grupo de apoyo, responder si el club te necesita, pero hasta ahí.
--Entra un hincha de Rosario al negocio, ¿cuál es tu reacción?
--Se lo atiende de la misma manera que al de Sporting: rivales sí, enemigos nunca, y más adentro del negocio.
Gracias Gabi.