Bahía Blanca | Lunes, 22 de abril

Bahía Blanca | Lunes, 22 de abril

Bahía Blanca | Lunes, 22 de abril

Otra bajante del Paraná hará que el puerto de Bahía reciba más carga

El nivel del río viene registrando un abrupto descenso y complica las operaciones logísticas. Ya hay quienes pronostican que se vivirá una situación similar a la registrada en los años 2020/2022.

Si bien no es de buena persona alegrarse con la desgracia ajena, también es cierto que en materia de negocios esa emoción negativa muchas veces resulta inevitable.

Y los puertos no son ajenos a dicha coyuntura, sobre todo cuando algunas veces se complementan, pero muchas otras compiten para ganar mayores cargas y generar movimiento económico en sus respectivas regiones.

Yendo directo al "grano", dicha introducción tiene que ver con lo que está pasando nuevamente en el Paraná, con otra bajante de proporciones que hace retrotraer la mirada a lo que pasó entre 2020 y 2022, cuando el escaso nivel del río hizo que los barcos debieran zarpar con tonelajes mucho menores a los habituales, y completaran bodegas en Bahía Blanca, Quequén y Brasil.

En algunos casos, como el del maíz, en 2021, ese completamiento creció un 29 por ciento más que el promedio histórico, pasando de 21.500 toneladas a 27.500, al tiempo que los precios que se pagaron también fueron mayores.

Además, el completamiento llegó a picos del orden de las 36.000 toneladas,  más del 50 por ciento de la capacidad de un buque granelero Panamax.

Aquel escenario se tradujo en muy buenas cifras para las terminales cerealeras bahienses, logrando un 40 por ciento más de toneladas exportadas que en 2020 y númeross récord para el puerto.

Lo mismo sucedió en 2022, con cifras extraordinarias que se tradujeron en más de 31 millones de toneladas movilizadas por el estuario y casi 19 millones por White y Galván.

Ahora un escenario, en cierta forma parecido, vuelve a presentarse, complicando la logística de granos por la Vía Navegable Troncal y reafirmando el rol estratégico del puerto de Bahía Blanca como vía de salida para la producción nacional, sin interrupciones y de manera confiable.

En tal sentido, esta semana se registraron en la zona de San Lorenzo al menos media docena de buques cerealeros cargados, con calados de más de 10 metros, los cuales se vieron imposibilitados de navegar porque la determinante en algunos sectores y pasos críticos del río era de 8,7 y 8,8 metros.

Caras largas y gestos de preocupación abundaron, y con razón, entre los operadores logísticos santafesinos, sobre todo por el abrupto descenso del nivel del río (unos 20 centímetros diarios).

Hay quienes aseguran que esta pérdida de calado en las terminales de la Hidrovía obliga a los buques a resignar, en algunos casos, unas 8 mil toneladas de carga y si los niveles del río se remontan a los valores de 2021, los graneleros cargarán un 30% menos de lo habitual, 13 mil toneladas menos en un buque del tipo Handymax y 16 mil en un Panamax.

Como muestra de la situación imperante basta con recordar que estuvo varios días varado, al sur de San Nicolás, un barco con 32 mil toneladas de trigo que debía completar bodega en Bahía Blanca. 

Incluso la Asociación Civil de Prácticos de la República Argentina denunció graves falencias que en materia de seguridad para la navegación exhiben varios tramos del río Paraná.

Precisamente, en una nota dirigida a las autoridades nacionales, la entidad denunció problemas de bajo fondo, falta de dragado en varios pasos críticos, y ausencia de balizamiento y mantenimiento de señales, marcando un panorama complicado para la logística de granos argentina de cara a una importante cosecha gruesa.

Y lo que es peor, el reconocido especialista del Instituto Nacional del Agua (INA), ingeniero Juan Borus, admitió que si bien la variabilidad climática limita mucho la capacidad de proyección certera, se espera,  al menos para los próximos meses, una situación parecida a la de 2020-2022.

“Hasta el 30 de abril, bien entrado el otoño, las lluvias estarían concentradas mayormente sobre gran parte del litoral argentino, sobre todo Entre Ríos, el sur de Corrientes y parte de la provincia de Santa Fe, al igual que el mes anterior”, dijo en declaraciones radiales que reprodujo el medio Analisis Digital.

De todas formas, indicó que en la parte norte de la Cuenca del Plata, formadora del caudal del río Paraná, específicamente la alta cuenca del Paraná en Brasil y la cuenca del Iguazú “posiblemente haya lluvias preponderantemente por debajo de lo normal, con lo cual esta situación de bajante que vivimos ahora, que se acentuó fuertemente en los últimos seis días, nos posiciona nuevamente en una situación parecida a la de 2020-2022, de aguas muy bajas, respondiendo a una sequía regional”.

Pero también a nivel local ya hay alusiones al tema.

En diálogo con el portal especializado Argenports.com, Maximiliano Abraham, presidente de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, señaló que dicha coyuntura no resulta buena para el país, “localmente genera más movimiento en nuestro puerto porque van a venir barcos con menos carga y van a hacer más completamiento en los puertos del sur.

“Esto –agregó--, como región nos beneficia porque hace que algún exportador tenga que pagar un pesito más para correr la frontera de compra un poco más arriba y que ese maíz de General Villegas, por ejemplo, que naturalmente va a Rosario, ahora venga a Bahía Blanca”.

De todas formas, independientemente de la bajante del Paraná, no hay dudas de que 2024 será mejor que 2023, sobre todo porque la sequía brutal que castigó al país parece haber quedado atrás y afortunadamente llegan mejores cosechas.