Bahía Blanca | Domingo, 03 de marzo

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Bahía Blanca | Domingo, 03 de marzo

El agua: una necesidad que exige una gestión permanente y amplia

En la provisión de agua a la ciudad son varios los organismos responsables de construir una infraestructura adecuada. 

Enero es, cada año, el mes en que todas las voces todas se alzan contra Aguas Bonaerenses SA (ABSA) por la carencia de agua que sufre la ciudad.

Si bien no se trata de minimizar culpas, es importante tener en claro las responsabilidades que le competen a cada organismo y al estado provincial a la hora de reclamar por obras que resultan imprescindibles para mejorar la prestación y que desde hace décadas no se concretan.

ABSA tiene a cargo las tareas de captación, potabilización, transporte y distribución. Es la empresa que recibe el agua desde Paso de las Piedras, la potabiliza y la vuelca a la red.

Ahora, es importante saber que el volumen el agua que dispone no es suficiente para atender la demanda y esto responde en gran medida a un problema de infraestructura que es responsabilidad del estado provincial, a través del Ministerio de Infraestructura.

Tres obras son claves para mejorar el servicio. Reparar un acueducto (hoy fuera de servicio) que transporte el líquido desde el embalse, ampliar la capacidad de potabilización de la planta Patagonia y reparar el acueducto Brandsen, también inoperativo.

Las tres fueron licitadas y adjudicadas por el Ministerio bonaerense. Sin embargo, salvo la ampliación de la planta Patagonia –en ejecución, con demoras--, las otras dos están en una dulce espera pese a tener asegurada su financiación por parte de un organismo internacional.

La reparación del acueducto desde Paso Piedras fue licitada en junio 2021. Desde entonces –casi tres años-- el expediente ha estado dando vueltas y vueltas, durmiendo siestas en cajones, esperando el visto bueno para su inicio.

Pero además, en un país donde el dólar pasó de $ 121 --en el momento de la licitación-- a $ 1250 hoy, esa demora puede tornar inviable la obra.

No es sólo ABSA entonces, se trata también del gobierno provincial, de gestionar y empujar a lo largo de todo el año, de no contentarse con respuestas en el aire, de tratar de acortar los plazos y que se cumplan los compromisos.

Quejarse en enero es hacerlo tarde. Intimar sólo a ABSA no alcanza. Es tiempo que se tome en serio a una ciudad de la cual los funcionarios de todos los niveles llenan de elogios.