Bahía Blanca | Sabado, 13 de abril

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Les arrebataron a su hija; no quieren perder a sus nietas

Fuerte historia detrás de un femicidio que hace un año sacudió a una pequeña localidad ubicada a casi 200 kilómetros de Bahía. El crudo relato de la madre de la víctima.

Delia y Raúl, en medio de un dolor que todavía lacera, pelean por mantener la tenencia de sus nietas, que hoy tienen 3 y 4 años.

"La mañana del 15 de marzo de 2022, como era habitual pasada las 8.30, recibiría el último audio de mi hija, donde me decía que las nenas durmieron bien, que Oli tosió 3 veces y que estaban desayunando a la espera de la visita de su papá, quien les había avisado que a eso de las 9 iba a llegar".

"Hora y media más tarde, cerca de las 10, recibimos el llamado de Marcela –la madre de su exyerno-, para decirnos que nos acercáramos a la casa de los chicos, que algo había sucedido. De inmediato acudí al lugar pero jamás imagine que encontraría a mi hija muerta, tendida en el suelo de espaldas, brutalmente asesinada por Sebastián Calvo y estando presente las nenas".

Natali tenía 30 años y era kinesióloga.

Ese día de gran conmoción para Oriente -una pequeña localidad del partido de Coronel Dorrego- no solo le arrancaron la vida a Natali Rodríguez.

"Nosotros también morimos", asegura Delia Flores, en refencia a ella y su marido Raúl, quienes perdieron a su única hija con tan solo 30 años de edad y en plena crianza de dos niñas de apenas 2 y 4.

"Natali fue asesinada, estrangulada por las propias manos de Sebastián Calvo, quien hasta ese momento queríamos y tratábamos como si fuese un hijo, el hijo varón que nunca tuvimos", repasa Delia.

Desde hace casi un año que la familia Rodríguez no encuentra paz ni consuelo. Olivia e Irina, las nietas, son el único motor que los motiva a despertar cada mañana.

¿Tenencia compartida?

Mientras esperan el avance de la causa y que una fuerte condena a Calvo aporte justicia y alivio, otra luz de alerta profundiza el dolor que, a esta altura, es inconmensurable.

"Hoy, además de estar a la espera de justicia por el femicidio de nuestra hija, tenemos que enfrentar otro juicio, para obtener la tenencia de las nenas. Esperamos que la Justicia entienda que lo mejor para las nenas es estar al cuidado de sus abuelos maternos, nosotros, los abuelos que estuvimos siempre, todos los días de sus vidas", advierte.

Es que los abuelos paternos -los padres del femicida- pugnan por lograr la tenencia de las niñas, pero con un detalle no menor: están radicados desde hace más de 20 años en Ushuaia, a más de 2.500 kilómetros de distancia.

Un cumple y la foto con tres generaciones.

"Cualquier vecino de Oriente puede dar testimonio que las nenas siempre estuvieron en nuestra casa, que fue su hogar. No nos negamos a que sus abuelos paternos tengan contacto, siempre mantuvimos buena relación con ellos, pero no queremos una tenencia compartida", dice Delia.

De hecho -afirma- el día del femicidio fue una casualidad que Marcela, la abuela paterna, estuviera en Oriente.

"Tenemos temor de compartir la tenencia y que nos separen de las nenas llevándolas tan lejos. No nos podemos confiar después de todo lo sucedido. Tenemos temor por nuestras nietas y lo que pueden llegar a sufrir si nos separan", sostiene.

Hace algunos días, Delia y Raúl viajaron a Bahía para acompañar a testigos de parte a declarar en un juzgado de Familia, donde los abuelos paternos hicieron el año pasado la petición de la tenencia compartida.

Pesadilla eterna

Como la mayoría de quienes deben atravesar el calvario de una muerte violenta, los Rodríguez creían hasta el 15 de marzo del año pasado que todo esto era algo impensado. Y menos en un pueblo como Oriente.

"Uno escucha las noticias y hay asesinatos y femicidios todos los días, lamentablemente, pero no pensás que te puede tocar. Esperamos que la gente nos apoye y que los jueces nos entiendan y fallen a nuestro favor", agrega Delia.

Están convencidos de que nadie puede "querer y cuidar" a las nenas como ellos y que ese sería el mandato de Natali si tuviera la posibilidad de elegir.

Somos "los abuelos que estuvimos siempre", asegura Delia.

"Queremos tener la custodia y tenencia total de mis nietas, hoy no nos queda más que afrontar la desgracia que nos tocó e ir transformando todo el dolor que sentimos en amor hacia ellas e intentar todos los días que sean felices", afirma.

A pesar de la dolorosa ausencia de su mamá, a la que las pequeñas reclaman a diario, los abuelos intentan que atraviesen una infancia "normal".

"Ya demasiado sufrimiento tienen con la ausencia de su mamá como para que las separen de nosotros y tengamos que compartirlas. No hay nadie que pueda darles más amor que nosotros. Hogar, estabilidad, cuidado y amor es lo que queremos y podemos dar y lo que necesitan nuestras nietas", cierra.

Además de pedir la difusión de la historia a través de La Nueva., la familia creó una página de Facebook: "Justicia por Natali Rodríguez" e invitó a todos los vecinos de Oriente a seguirlos para que apoyen el reclamo y que su hija "no sea olvidada".

Cerca de juicio

Requisitoria. El fiscal Jorge Viego cerró la investigación del crimen y le pidió a la Justicia de Garantías la elevación de la causa a juicio.

Cargos. Sebastián Calvo tendrá que responder por homicidio doblemente calificado (por el vínculo y por mediar violencia de género). De ser condenado bajo esos cargos recibirá prisión perpetua.

Vivienda donde se cometió el femicidio.

Hecho. Esa mañana Calvo se presentó en la vivienda de su ex (se habían separado meses antes), en Mitre al 400 de Oriente, para visitar a sus hijas. En esas circunstancias estranguló a la joven, que era kinesióloga.

"Macana". El acusado dejó a la víctima tendida en el piso, tomó a sus hijas y se las llevó a su madre, a quien le dijo que se había mandado "una macana". Luego se entregó a la Policía.