Bahía Blanca | Miércoles, 17 de abril

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Tarot: "El conflicto siempre son las relaciones de pareja"

Pese a los malos tiempos económicos, el amor sigue siendo el principal motivo de consulta, coinciden dos tarotistas bahienses.

Las tarotistas Fabiana 'Mensajera Cósmica' y Ana Luque compartieron su experiencia.

En la mesa, un mantel violeta con lunas, estrellas y soles; un sahumerio prendido y las famosas cartas de tarot. Está por comenzar la sesión y un "no se qué" recorre el cuerpo. Intriga, nervios, miedos escondidos y muchas dudas: “¿Qué pasará en la tirada? ¿Saldrán cartas buenas o cartas malas? ¿Me dirán algo que no quiero saber?”.

La tarotista, una mujer de anillos, collares y buena predisposición, se concentra. Mezcla las cartas y las pasa sobre un sahumerio "para limpiar la carga de energía”, dice. 

Comienza a distribuirlas en el centro de la mesa y aparecen dibujos, figuras, que hablan sobre la familia, el amor o el trabajo, entre varios temas más. 

Ya sea por una pelea de pareja, por un problema familiar, por un momento de pesar económico, así como por motivos espirituales, es que las personas acuden a esta práctica esotérica que en tiempos de crisis se vuelve una salida para encontrar respuestas en el más allá, en ocasiones en que las vías racionales no parecen alcanzar. 

Aunque existan muchos escépticos, esta antigua técnica sigue vigente en nuestros días y actualmente en Bahía Blanca son cada vez más las personas que acuden a las cartas en busca de predicciones del futuro, respuestas del pasado o decisiones que tomar en el presente. 

Las razones pueden ser infinitas. Para muchos, es cosa de "creer o reventar". Pero solo basta con una inquietud para acercarse. 

“El amor es el motivo más recurrente. Pero en tiempos de crisis o de cambios políticos, quieren preguntar sobre la política, sobre si la Argentina va a estar bien o va a estar mal”, cuenta la tarotista Fabiana 'Mensajera Cósmica' Jorgevich sobre la frecuencia de las consultas que recibe.

'Mensajera Cósmica' sostiene su mazo de cartas (foto: Rodrigo García - La Nueva.)

Sin embargo, advierte: “Aunque parezca que el problema en este momento es la economía, el conflicto en realidad siempre son las relaciones”.

'Mensajera Cósmica' hace tarot en su casa. Además, es astróloga, reikista e incluso sabe acupuntura, entre otras habilidades. Según dice, realiza todas esas prácticas “para ayudar a la gente a sanar”. 

“Busco ayudar a encontrar el camino porque, a veces, como en los días nublados, no podemos ver claramente lo que nos está pasando”,  advierte, desde la mesa de su casa, de espaldas a su altar lleno de elementos energéticos. “Yo soy como un puente entre la persona y las cartas”, dice. 

En la tirada, 'Mensajera Cósmica' entrega sus cartas de tarot; hace que la persona que tiene enfrente las mezcle, para que se carguen con su energía, y luego corte el mazo en tres. Acto seguido las toma, posiciona algunas sobre la mesa, encimadas, y cuenta lo que transmiten.

Ana Luque practica un tarot poco convencional. Según dice, es la única en Bahía Blanca que realiza tarot cigano, un tipo de clarividencia que solo puede lograrse por medio de la intuición y que, fundamentalmente, no necesita ninguna información sobre el cliente más que saber cómo se llama.

“Mi desafío es ese. Yo no pido nada, solamente el nombre. No te pido fecha de nacimiento, no te pido nada. También me podés preguntar y yo contestarte con siete cartas sin conocerte, sin ver nada, ni siquiera tu foto”, explica con su mantel y sus cartas sobre la mesa, al tiempo que asegura que un tarotista cigano acompañaba a Napoleón Bonaparte para adivinar su suerte antes de cada batalla. 

Hace trece años que Ana se adentró en la magia cigana y fue a partir de la pandemia que se abocó de lleno a las tiradas en modalidad virtual. “Para mí, es lo mismo tener a la persona enfrente o no, porque la persona no toca mis cartas; las toco solamente yo”, argumenta. En una tirada, hace una lectura general y luego ofrece al cliente cinco preguntas, que contesta usando siete cartas. Eso último es lo que realiza en el programa de radio El mundo a las 8 que se emite por FM Ciudad.

“En mi lectura cigana general capaz que te mando 20 audios, o sea, es muy completa, no te quedan dudas de nada”, asegura.

Y agrega: “Es fascinante este mundo, por lo menos para mí. Yo lo amo, pero lo amo por la información que me dan las cartas“.

En cada lectura, las figuras desfilan sobre la mesa y sus combinaciones cobran sentido a partir de la interpretación que solo la tarotista les puede dar.

La intuición

Ana sostiene que el tarot cigano “es pura intuición”, al estilo de una habilidad innata, y que por eso no es el tipo más generalizado. Dice que ni ella sabe cuál es el misterio de los mensajes que transmiten los símbolos a través de los naipes. “Yo no lo puedo enseñar; se pasa de generación en generación. Sí se lo enseñé a mi hijo, pero no puedo hacerlo con otra persona porque las cartas te tienen que hablar”. 

Y agrega: “Yo te puedo enseñar los dibujitos o qué significa una cosa con la otra, pero si las cartas no te pasan información…”. Es que de una misma carta, pueden surgir varias interpretaciones. 

“Más allá de aprender lo básico en tarot, uno tiene que conectarse con la intuición”. Esas fueron las palabras que a Fabiana le dijo la mujer proveniente de Salem, Estados Unidos, que la orientó en la práctica después de dar sus primeros pasos como autodidacta. 

Para ‘Mensajera Cósmica’, la intuición es algo que se entrena, se desarrolla con el tiempo. “Con los años de práctica yo he empezado a ser vidente en algunas cosas. No siempre, porque no es cuando uno quiere; pero al trabajar la intuición es como todo: cuanto más practicás, más se abre”, dice. 

Cuenta que al principio le leía a sus amigas; después, empezó a ir a fiestas y boliches invitada como “bruja” en Halloween. Y se sorprendía con la precisión de sus interpretaciones.

Con el tiempo fue ganando su espacio e incluso se hizo amiga de algunas de sus clientas. “Siempre vuelven. Y si no vuelven, es que está todo bien”, dice sobre las personas que pasan por su consultorio.

Las cartas de 'Mensajera Cósmica' (foto: Rodrigo García - La Nueva.)

La predicción más concreta: el embarazo

Fabiana, que se adentró en el mundo del tarot allá por el año 2000, recuerda particularmente a una de esos clientes que alguna vez regresaron. 

“En la tirada salió dos o tres veces la carta del bebé, entonces le pregunto: ‘¿Estás buscando tener hijos?’, y me responde que no, que con su pareja estaba todo mal, y le digo ‘cuidate, entonces, porque me sale un bebé’”.

A los dos años, la mujer llamó para otra consulta. “Abro la puerta y casi me desmayo: venía con la nena de un año”, recuerda 'Mensajera Cósmica'. 

Una experiencia similar relata Ana Luque. “Una clienta me dijo que quedó embarazada la nuera y que en diciembre se enteraron. Y yo en octubre le había dicho que se cuiden porque veía un embarazo”. 

Ana cuenta que las cartas pueden hablar de los más diversos temas. “Quizás me hablan de tu infancia, que te sentiste desprotegido o que tuviste una linda niñez; también me muestran si alguien partió y te está acompañando; me muestran cuando la persona tiene buena intuición, me muestran una pérdida de algún familiar, por ahí te digo 'mirá, en junio veo la partida de alguien'… Son muy exactas”.

Ana Luque es la única tarotista cigana en Bahía (foto: La Nueva.)

Sobre temas tabú y trabajos oscuros

Hay ciertas temáticas que cada tarotista elige no tratar. 

Ana enumera la salud, la política y el tema tal vez más insólito –y pasional– de todos: el fútbol.

“El fútbol genera polémica. Me ha pasado que me amenazaban después de hacer predicciones y no me gusta. Eso y la política son temas controversiales”, argumenta.

En cuanto a la salud, es cuestión de responsabilidad: “No corresponde. Yo soy tarotista, nada más. No soy quién para meterme, ahí tienen que estar los que estudiaron”. 

Fabiana va por otro camino. “Para lo único que en algún momento dije que 'no' es con el mundo de los muertos”, dice.

“Si alguien quiere preguntar, por ejemplo, por un familiar que falleció hace poco, puedo sacarle una carta y decirle cómo está. Pero no me meto en eso ni hago trabajos, no hago amarres, lo mío es no insistir”, resalta y añade que sus lecturas son positivas y que no se adentra “en el lado de las sombras”.

Algo similar sostiene Ana. “Yo no hago trabajos. A lo único que me dedico es a leer tarot. Todo lo que es oscuridad, no me gusta. Respeto a quien lo hace, pero yo en esas cosas no me meto”, dice, tajante. 

Y advierte: “A veces la gente se confunde. El tarotista no puede manejarle la vida a la persona”.