Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

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La posible suspensión de las PASO complica los armados en Bahía

El Frente de Todos analiza enviar un proyecto al Congreso para eliminar las primarias en 2023. El principal afectado a nivel nacional sería Juntos por el Cambio. Los posibles efectos en nuestra ciudad.

Reciente acto de entrega de escrituras con varios de los probables protagonistas de 2023. (Foto: Pablo Presti - La Nueva.)

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   Comenzó como un rumor, una posibilidad lejana. Sin embargo, la versión no pierde cuerpo y desde diferentes sectores del Frente de Todos admiten que en los pasillos del Congreso se discuten proyectos para suspender las elecciones PASO del año que viene, un cambio significativo en las reglas del juego a menos de un año del llamado a las urnas.

   El argumento formal es la necesidad de ahorrar ese dinero (alrededor de 110 millones de dólares se utilizaron en las primarias 2021) en el marco de un proceso de reducción del déficit en las cuentas públicas. La razón política es que la eliminación de las elecciones primarias afectaría centralmente a Juntos por el Cambio.

   Hoy la oposición no tiene un candidato definido para competir por la presidencia sino que todo se encamina a una interna entre los amarillos Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich más, eventualmente, alguna figura del radicalismo. Las PASO son una herramienta ideal para dirimir esas diferencias.

   Si las eliminan, la coalición opositora deberá ir a una mesa de negociaciones harto compleja para elegir candidato, o bien instrumentar su propia interna, con las dificultades de definir si solo votan los afiliados o la hacen abierta, si la llevan adelante de manera conjunta entre el Pro y la UCR o por separado para luego buscar la manera de confluir, etcétera. De ahí la insistencia desde esta alianza en denunciar que la suspensión de las PASO a menos de un año de la elecciones sería una jugada sucia del gobierno.

   La acusación tiene sentido. No obstante, también es verdad que las primarias son una elección problemática. Son muy caras en un país muy pobre --hoy el Indec difundirá el nuevo dato de pobreza, que se espera sea cercano al 40 %-- y, en rigor, le sirven mucho más a la política que a la ciudadanía. Con un agravante: si en agosto de 2023 el gobierno queda mal parado en las urnas tendrá cuatro meses demasiado traumáticos hasta la entrega del poder, tal como le sucedió a Mauricio Macri en 2019, y eso es peor para todos.

   De todos modos, es obvio que el argumento de austeridad económica de quienes pretenden anularlas es poco sincero. Los dueños de la rosca política no reparan en gastos cuando les resulta útil exprimir la billetera del Estado.

   El oficialismo está viendo que el año que viene hay un 99,9% de chances de tener un solo candidato a presidente, que podría ser Sergio Massa si logra controlar al toro mecánico de la economía o, en caso de que se le desborde, podría ser cualquier otro casi sin importar el nombre porque una profundización de la crisis será garantía de derrota.

   Entonces, meterle un problema de esta escala a Juntos sería embarrarle el camino para que, de mínima, llegue con las mayores fricciones posibles a las próximas elecciones.

De Leo y Moirano.

   Ahora, ¿de qué manera afectaría a Bahía Blanca la anulación de las PASO?

   Al igual que en el orden nacional, para JxC sería un problema serio ya que, a diferencia de elecciones anteriores, esta vez sí hay expectativas reales de competencia.

   El único antecedente local de internas abiertas en Cambiemos se dio en 2015, cuando Héctor Gay (Pro) compitió en primarias con Roberto Ursino (UCR), obteniendo un holgadísimo triunfo de 54.919 votos contra 5.295. Una PASO casi testimonial.

   En 2017 hubo una sola lista en las legislativas con Nicolás Vitalini al frente, mientras que en 2019 encabezó Gay la boleta única y, en 2021, la punta fue para otro amarillo, Adrián Jouglard. Si bien el año pasado hubo primaria entre Lorenzo Natali y Fernando Compagnoni, esta se dio a nivel de Sexta Sección para diputados provinciales, no en la nómina puramente bahiense, la cual contuvo a candidatos del Pro, la UCR, Coalición Cívica, etcétera.

   De cara al año que viene, a la sucesión de Gay aspiran la senadora Nidia Moirano (Pro), su par Andrés de Leo (CC), el exfuncionario municipal Emiliano Alvarez Porte (radical en situación de transversalidad con el macrista Cristian Ritondo) más algún pretendiente adicional que defina la UCR.

   ¿Cómo resolverían, en ausencia de PASO, una candidatura única? Sería extremadamente difícil. Aunque, claro, no imposible. El sistema de primarias abiertas existe recién desde 2011, la política partidaria tiene mucha experiencia previa en resolver este tipo de diferencias. Es probable que en los distritos donde Juntos es oficialismo pese más la voz de quienes manejan el gobierno, le guste a quien le guste. Ya se verá.

   El mayor riesgo de no contar con esta herramienta a nivel nacional, con onda expansiva en Bahía, sería que el Pro y los radicales no lleguen a un acuerdo y se dividan. Parece la apuesta de máxima del FdT: hacer estallar a Juntos. Hoy ese escenario no asoma como el más probable.

Al centro, Feliú y Susbielles.

   En el peronismo local, sin PASO, el asunto no sería mucho más sencillo. Si bien hay quienes creen que en 2023 el FdT bahiense se encamina a una candidatura única, haya o no primarias, con Federico Susbielles a la cabeza, otros observan que será ineludible que los precandidatos se sometan a una interna.

   Una opción es que el senador Marcelo Feliú se decida a jugar el partido para definir quién tiene más peso en el justicialismo distrital, si él o el titular del Puerto, ya que ambos son los ejes articuladores del Frente de Todos junto al camporista Gabriel Godoy, de quien se sabe que no está interesado en subirse a esa competencia.

   Además, Susbielles y Feliú lideran todas las encuestas cuando se menciona a los posibles candidatos del Frente de Todos, por lo que una PASO entre ellos podría ser atractiva incluso para muchos votantes no K, agregando volumen de votos a la coalición.

   Si se anula la opción de agosto, necesariamente, deberán sentarse a negociar. El tema es que, a diferencia de elecciones anteriores, para esa mesa chica pedirán su silla los "históricos" del Frente Renovador, quienes no entregarán tan fácil los lugares protagónicos de la boleta en caso de que Massa se erija como la principal figura del oficialismo nacional.

   Claro que, antes de eso, los renovadores deberán consolidar sus bases regionales y asegurarse las bendiciones de la cúpula. No son pocos los que están prestando atención a un dato: en los últimos tiempos quien busca mostrarse como el bahiense más cercano al superministro es Susbielles, a partir de la difusión de fotos junto a Massa y posteos de respaldo a sus medidas. No es un massista de la primera hora, pero al momento de las definiciones la que más vale es la última.

   Por lo pronto, el FR realizó el viernes una convocatoria regional, donde uno de los puntos más valorados fue que no faltó nadie representativo. Las presencias pasaron desde los bahienses Fabián Lliteras, Sebastián Martínez y Sebastián Mas, a los villarinenses Carlos y Fernanda Bevilacqua, el tresarroyense Pablo Garate y el pellegrinense Carlos "Coqui" Batista.

   ¿Pelearán sí o sí por tener un competidor para la intendencia de Bahía Blanca en 2023 o volcarán su apoyo a alguno de los principales pretendientes? Hoy no existen certezas sobre ese punto. Según aseguran, primero se trata de consolidar al espacio como una vertiente importante en el concierto peronista del sudoeste provincial.

   Luego, se verá.

Carlos Alonso y Ramiro Marra.

   Párrafos finales para los libertarios de Javier Milei. La semana pasada vino a la ciudad uno de sus colaboradores más estrechos, el legislador porteño Ramiro Marra, que dio una charla a sala llena en el Hotel Land y alentó a seguir desarrollando esa fuerza en la Sexta Sección.

   Tal como había anticipado esta columna en marzo, la conducción del mileísmo confirmó que eligió como uno de sus principales constructores regionales a Juan Obiol. A su vez, se ratificó que una de las figuras que apunta a pelear por la intendencia es el empresario Carlos Alonso, quien iba a ser uno de los precandidatos de José Luis Espert el año pasado pero finalmente terminó corriéndose de ese espacio en malos términos.

   Milei y Espert, pese a sus afinidades ideológicas, siguen caminando por veredas diferentes. Este último podría sumarse a las filas de Juntos por el Cambio mientras que Milei, en principio, mantendrá su autonomía.

   Y un último detalle: el despeinado es un gran crítico de las PASO, por lo que su voto en el Congreso podría ser clave para modificar el calendario electoral del año que viene. Su rechazo a mantener este sistema sería coherente con el discurso de achicar los gastos de la política.