Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

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La falta de sueño nos hace menos generosos y más egoístas, según un estudio

Perder incluso una hora de descanso reduce el deseo innato de los humanos de ayudarse unos a otros, según una investigación estadounidense.

No sólo la duración del sueño es relevante sino que el factor más importante es la calidad del sueño.

   La falta de sueño está asociada con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, depresión, diabetes, hipertensión y mortalidad general. Infinita evidencia en el último tiempo da cuenta de la importancia de lograr ocho horas de sueño para reponer energía, recuperarse del estrés del día y cuidar la salud integral del organismo.

   Ahora, nuevos descubrimientos aseguran que la falta de sueño también perjudica la conciencia social básica, haciendo que las personas pierdan su deseo y disposición de ayudar a otras personas. Puntualmente, según una reciente investigación, las noches de insomnio hacen más egoístas a quienes las padecen.

   Así, pese a que los seres humanos se ayudan unos a otros, y esa cualidad es uno de los cimientos de la sociedad civilizada, el trabajo de investigadores de la Universidad de California, reveló que la falta de sueño debilita este atributo humano fundamental, con consecuencias en el mundo real.

   El estudio, cuyos resultados fueron publicados en la revista “PLoS Biology”, descubrió que perder sólo una hora de descanso podría matar el deseo de las personas de ayudar a los demás, incluso a familiares y amigos cercanos. El equipo notó que una mala noche parecía amortiguar la actividad en la parte del cerebro que fomentaba el comportamiento social.

   Matthew Walker, coautor del estudio, resaltó: “Descubrimos que la pérdida de sueño actúa como un desencadenante del comportamiento asocial, reduciendo el deseo innato de los humanos de ayudarse unos a otros. En cierto modo, cuanto menos duermes, menos sociable y más egoísta te vuelves”.

   El equipo sugirió que un déficit crónico de sueño podría dañar los lazos sociales y comprometer los instintos altruistas que dan forma a la sociedad. “Teniendo en cuenta la esencialidad de que los humanos ayudan a mantener sociedades cooperativas y civilizadas, junto con la fuerte erosión del tiempo de sueño en los últimos 50 años, las ramificaciones de estos descubrimientos son muy relevantes para la forma en que damos forma a las sociedades en las que deseamos vivir”, agregó el investigador.

   “Durante los últimos 20 años, hemos descubierto un vínculo muy íntimo entre nuestra salud del sueño y nuestra salud mental. De hecho, no hemos podido descubrir una sola afección psiquiátrica importante en la que el sueño sea normal -señaló Walker-. Pero este nuevo trabajo demuestra que la falta de sueño no sólo daña la salud de un individuo, sino que degrada las interacciones sociales entre los individuos y, además, degrada el tejido mismo de la sociedad humana . Cómo operamos como una especie social, y somos una especie social, parece profundamente dependiente de cuánto dormimos”.

   En tanto Eti Ben Simon, otro de los investigadores, agregó: “Estamos empezando a ver más y más estudios, incluido este, en los que los efectos de la pérdida de sueño no solo se detienen en el individuo, sino que se propagan a quienes nos rodean. Si una persona no duerme lo suficiente, no sólo perjudica su propio bienestar, sino también el bienestar de todo su círculo social, incluidos los extraños”.

   Para el trabajo, se examinó la voluntad de 160 participantes de ayudar a otros con un “cuestionario de altruismo autoinformado”, que completaron después de una noche de sueño. Los participantes respondieron a diferentes escenarios sociales en una escala de: “Me detendría para ayudar” a “los ignoraría”.

   En un experimento en el que participaron 24 participantes, se compararon las respuestas de la misma persona después de una noche de descanso y después de 24 horas sin dormir. Los resultados revelaron una disminución del 78% en el entusiasmo autoinformado por ayudar a los demás cuando estaban cansados.

   Luego, el equipo realizó escáneres cerebrales de esos participantes y descubrió que una noche corta se asoció con una actividad reducida en la red cerebral cognitiva social, una región involucrada en el comportamiento social.

Las conclusiones de la investigación científica

   1. Lo que llamó la atención de los investigadores es que los participantes se mostraron tan reacios a ayudar a amigos y familiares como a extraños.

   2. “La pérdida de sueño desencadena un comportamiento asocial, antiayuda de un impacto amplio e indiscriminado”, destacó el profesor Matthew Walker.

   3. El estudio suma creciente cuerpo de evidencia que demuestra que el sueño inadecuado no sólo daña el bienestar mental y físico de un individuo.

   4. También compromete los lazos entre los individuos. Una vez que el sueño es adecuado y suficiente, se restaura el deseo de ayudar a los demás.