Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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La Blanquita y un adiós sin estridencias

   Un negocio centenario que marcó a decenas de generaciones de estudiantes, cuando los usos y costumbres eran diferentes.

El local en su última ubicación de 19 de Mayo 28.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   En silencio, con suma discreción, como queriendo no molestar, la tradicional librería La Blanquita cerró sus puertas. Desde hace unos años había cambiado su nombre a “La nueva Blanquita”, por alguna situación con la marca y también dejó su tradicional local de 11 de Abril y Estomba para instalarse en 19 de Mayo 28.

   Abrió sus puertas a principios de la década del 20, en el siglo pasado, como librería para la venta de libros y revistas usadas. Ese fue su razón de ser hasta sus últimos días. Lejos de sus años de esplendor, el local presentaba siempre una suerte de interesante “desorden” que invitaba s mirar y revolver. Algunas viejas revistas locales, Radiolandia, Antena, El Gráfico, El Tony, Patoruzú, Corsa. Todas tenían su lugar. Las más buscadas eran las que al menos tenían más de 20 años de antigüedad, porque el paso de tiempo las convertía en una suerte de clásicos.

El local en su tradicional ubicación de Zelarrayán y 11 deAbril,, con Ana Moiraghi

   Al lugar también llegaban personas con libros y revistas de otros tiempos, con la idea de hacerse de unos pesos. Pero sin dudas su gran fuerte eran los libros escolares, usados. Cuando los manuales no se renovaban años a año sino que por décadas podían usarse. Los Kapeluz, los libros de historia, Química o Anatomía, la tabla de logaritmos, los diccionarios. Los libros usados durante un año servían para el siguiente. El cambio en el sistema fue un golpe letal para la librería: cada año los estudiantes deben comprar ejemplares nuevos, sin uso. A esto se sumaron los cambios de hábitos, las redes sociales, los libros digitales, las ventas por internet.

   Desde hace varios meses La Blanquita estaba cerrada. En facebook figura con la leyenda “cerrada de forma permanente”. En el local ya funciona una casa de fotocopiadoras, mientras completan trabajos de remodelación. “La librería se mudó hace unos meses, pero estuvo cerrada mucho tiempo antes, se fueron llevando todo de a poco”, dice uno de los nuevos ocupantes del nuevo comercio.

Modificando su estética para un nuevo destino

   La Blanquita, ó La nueva Blanquita, marcó a generaciones de bahienses, que en los meses de febrero y marzo desbordaban el lugar por los libros escolares pero además siempre se daban una vuelta en la búsqueda de algún libro o revista de otros tiempos. Ahora bajó el telón. En silencio. Sin ruidos. Sobrevivirá en la memoria.