Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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Construir puentes

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Sergio Massa durante una de las reuniones con el presidente Alberto Fernández.

   La figura de Sergio Massa le ha devuelto a la República un resto de vitalidad y optimismo, en momentos en que los ciudadanos habían abandonado casi todas sus esperanzas ante un futuro próximo que descontaban desastroso. 

   Basta con mirar las reacciones que su llegada a Economía desató en la mayoría de los actores que influyen en la vida institucional y cotidiana, incluidos los mercados locales y extranjeros, para apuntalar esta afirmación.

   No se trata de que estemos ante la presencia de alguien con poderes especiales, sino ante un dirigente que encarna la principal virtud que un país necesita de sus gobernantes para superar el nivel de crisis que atraviesa la Argentina. 

   Porque, más allá de su capacidad de trabajo y su permanente estudio sobre las cuestiones técnicas que apuntan al desarrollo, Sergio Massa ha hecho del diálogo entre partes su herramienta de ejercicio de transformación y poder. 

   El flamante ministro es un constructor de puentes, una capacidad vital en una Argentina donde todos los puentes fueron derribados hace años, haciendo inviable ponerse de acuerdo en lo básico porque la distancia que separa a unos y a otros no permite que nadie oiga a nadie.

   Es de esperar que la dirigencia se ponga a la altura de este nuevo clima de encuentro que comenzó a instalarse en el país, evitando que nadie por vanas ambiciones, como suele ocurrir, busque dinamitar el futuro por enésima vez.