Bahía Blanca | Martes, 29 de noviembre

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El IPCVA, los 47 kilos de carne vacuna y la seguridad alimentaria

“Es cierto que la composición del consumo ha cambiado con el paso del tiempo, pero hoy no existe un peligro por la seguridad alimentaria”, dijo el Ing. Juan José Grigera Naón, presidente del organismo nacional.

Juan José Grigera Naón, titular del IPCVA. / Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com /Enviado especial a Tres Arroyos

   “¿Seguridad alimentaria? Significa que el habitante de un país tiene su nutrición asegurada”, dijo el Ing. Juan José Grigera Naón, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

   La declaración viene a cuento por el menor consumo histórico de la carne vacuna argentina que, hoy, ha perforado la barrera de los 47 kilos por habitante por año.

   “Es cierto que la composición del consumo ha cambiado con el paso del tiempo, pero hoy no existe un peligro por la seguridad alimentaria”, añadió.

   “¿Si 47 kilos es poco? Es relativo. Si uno lo compara con el año 1960 (NdR: En 1956 fue el pico histórico de 101 kilos), hay una gran diferencia. Es cierto”, comentó.

   “Pero el tema tiene un cariz social: ¿Cuán bien alimentados están nuestros conciudadanos? En este sentido, estamos comiendo, en promedio de carnes totales, alrededor de 115 kilos por habitante por año en proteínas de alto valor”, explicó Grigera Naón, en diálogo con La Nueva.

   “De todos modos, la distribución de la proteína no es competencia del productor, sino de otros estamentos de la sociedad”, admitió.

   Grigera Naón señaló que, actualmente, no se vive una etapa de liquidación, aunque admitió: “Ha subido un poquito la faena de hembras, pero de acuerdo con la tasa de extracción. No se pone en riesgo el stock”.

   También dijo que la comercialización con China ha revalorizado el trabajo de los productores.

   “En esta coyuntura hemos podido limpiar, por decirlo de alguna manera, los rodeos de cría de las vacas improductivas y, además, el criador, que es el último eslabón de la cadena y quien generalmente recibe más tarde cualquier captura de valor, ha visto valorado un producto de descarte”, señaló.

Eugenio Simonetti (izq.), el titular de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, anfitrión de la jornada del IPCVA, junto a Grigera Naón.

   —Ing. Grigera Naón, ¿cuál es hoy la mayor fortaleza de la ganadería argentina?

   —Son varias. Pero la más importante es la calidad del producto, reconocida acá y en todo el mundo.

   —¿Y la debilidad?

   —Puede estar dada por los factores externos y algunas limitaciones que, entendemos, no son lógicas, como las de exportaciones que, esperemos, tengan patas cortas.

   —¿Qué debe tener el productor para ser más eficiente?

   —Fundamentalmente previsibilidad en el negocio. Porque se trata de un mercado de tres años, desde la concepción del ternero hasta tener el novillo. Hay que evitar que se cambien las reglas en el camino de esos tres años.

   —¿El plan GanAr que lanzó el Gobierno puede contribuir?

   —Se anunciaron créditos, aunque no sé cuántos se han efectivizado. No tengo la información. Se habla de tasas subsidiadas interesantes dentro del marco inflacionario, porque una del 25 % lo es. ¿En la provincia de Buenos Aires? Son esfuerzos que suman, pero hay que ver cómo se implementa.

   —¿Cuáles son las cuestiones medioambientales relacionadas con la ganadería que le preocupan?

   —No se está reconociendo el efecto de la ganadería en la captura de carbono. Se ha prestado mucho más atención a las emisiones que a la captura. Y en un país con un área ganadera tan grande sobre pasturas y campos naturales y sistema silvopastoriles, es algo muy importante.

   —¿Cuáles son las eventuales consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania?

   —Hay que analizar el contexto. Por empezar, la suba de los granos antes de la guerra, a principios de año, ya había afectado a los engordes a corral y a la suplementación sobre pasturas.

“No se está reconociendo el efecto de la ganadería en la captura de carbono”, sostuvo Grigera Naón.

   “Ahora, no sé cómo va a impactar, pero creo que va a influenciar más en las exportaciones de los commoditties que en la carne porque, si bien la ganadería utiliza grano, gran parte se realiza con pasturas”.

  —¿Cuál es su opinión sobre el veganismo?

   —El veganismo no es una preocupación, sino que se debe informar a la gente sobre cuáles son las ventajas de ingerir una dieta balanceada entre proteínas animales y proteínas vegetales, o vegetales en sí.

   “Pero yo voy a las actitudes. Lo ideal es que no me quieran imponer un sistema de vida, que es el veganismo, como yo no quiero imponer a nadie ser omnívoro.

   “Nosotros tampoco hablamos de carnívoros, sino que el ser humano, por definición, es omnívoro.

   “¿Qué hay que hacer? Informar, como lo estamos haciendo, con datos científicos de médicos independientes y con trabajos que hemos hecho con profesionales del hospital Garrahan sobre la alimentación de madres veganas. Allí se vieron serias deficiencias en algunas vitaminas que se transmitió, en la leche, a los infantes”, describió.

   Además de productor agropecuario en la provincia de Buenos Aires, el Ing. Grigera Naón es Master of Science en producción animal por la Universidad de Reading, en Reino Unido y Ph. D. (Dr.) en nutrición de vacunos, por la misma casa de estudios.

El costo en la góndola, las pizzas y el helado

   Otro tema de sensibilidad respecto de la carne vacuna está relacionado al costo en la góndola.

   “La percepción es que la carne es cara. Eso sigue firme. Uno lo puede ver en los noticieros”, dijo Grigera Naón.

   “De todos modos, acá hay una cuestión de estadísticas, donde el IPC (Indice de Precios al Consumidor) pondera en forma desmedida a la carne vacuna. Eso debe ser modificado; ya lo hemos planteado más de una vez ante el propio Indec”, expresó.

“Han tomado estadísticas antiguas, donde el consumo de carga era mayor que el actual y por eso el peso de la carne en el índice hoy debería ser menor”, agregó.

   “De hacerse algo al respecto, nos quitará también estar permanentemente en la picota”, dijo.

   Grigera Naón también señaló que es cierto que puede existir una distorsión de precios.

   “De todos modos, si vemos la evolución se podría decir que la carne hace un tiempo superaba a la inflación, pero hoy eso no sucede. En el mostrador está a la par”, explicó.

   “Y la expectativa es que cuanto más se exporte, más carne quedará dentro del país. Esta es una realidad incontrastable; ya la hemos vivido en otras ocasiones”, sostuvo el directivo surgido de Sociedad Rural Argentina (SRA).

   “Por supuesto que la carne es un producto emblemático de la Argentina y eso no lo podemos negar. Por eso nadie plantea cuestionamientos respecto del precio de las pizzas o del kilo de helado”, aseguró.