Bahía Blanca | Martes, 29 de noviembre

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Menos mal que Liniers estaba preocupado porque no conocía el Dow Center...

Dominó a voluntad a Bahía Basket: se impuso 99 a 75 y quedó a un triunfo del bicampeonato de Primera.

Gastón Diomedi fue una de las figuras. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

 

Por Fernando Rodríguez

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

 

   Si el Dow Center puede compararse con un teatro –así lo demostró el público con su comportamiento-, el principal actor de la noche resultó Liniers, que se llevó el aplauso final en el segundo partido de la serie por el título de Primera, venciendo a Bahía Basket, por 99 a 75 y quedando a una victoria de ser bicampeón.

   Toda la expectativa por ver cómo resolvería el Chivo su debut en el "desconocido" Dow se olvidó rápidamente: 6-0 en 2m40. La serie había cambiado de estadio, pero no de propuestas.

   Bahía jugaba a un solo tiro, la visita dominaba con comodidad su tablero y corría.

   El local tardó 3m35 en anotar, con un triple de Novaes, el único de todo el primer cuarto, en 7 intentos de equipo.

   Liniers supo contener los 1x1 de Bahía, poco claros, por lo que necesitó de ganar en velocidad para obtener rédito. Y así pasó al frente 9-8, en apenas 2 minutos. Fiel a su estilo.

   De todos modos, fue un pasaje, porque Liniers tuvo claridad en Diomedi y dominio de la pintura con Banegas-Larrandart, para terminar 19-13 el primer cuarto.

   Manteniendo cada uno su idea, Liniers tenía el control del juego, aunque Bahía empezó a calentar la mano y los 5-10 en triples que anotó en gran parte del segundo cuarto (completó 5-12), lo mantuvieron en juego. Con Novaes repartiendo juego de adentro hacia afuera y varias vías de gol: Misetich, Fernández, Catani y Simondi.

   De todos modos, la dupla Diomedi-Miérez mostró presencia en la media cancha, Dottori supo leer cuándo atacar y sacar faltas (6-6 en libres), Banegas de espalda no se topó con un defensor que lo aguante y Larrandart fue un ladero de lujo, sacando el Chivo 10 de máxima, para cerrar el primer tiempo 45-37.

   El regreso de vestuarios devolvió a Liniers más metido y efectivo: 12 arriba en 3 minutos.

   La buena defensa la tradujo en mejores ofensivas. Definitivamente el Chivo se sentía muy cómodo ante un rival que poco lo comprometía en ambos costados de la cancha.

   Se repartieron los 28 puntos del cuarto –con alta efectividad- entre Miérez (6), Dottori (9), Larrandart (4), Banegas (4), Diomedi (2) y Gattari (3). Jugaron, disfrutaron y por momentos se florearon. Cerraron con 3-5 en triples, 9-11 en dobles y 1-2 en libres: 73-59 arriba.

   Parecía todo dicho. Aunque claro, enfrente estaba un puñado de pibes atrevidos. Que una vez más se mostraron incómodos en la serie. Trabados. Sin claridad.

Mirá las estadísticas completas

   Poco a poco Liniers confirmó su dominio. Con Diomedi en su mejor versión, sacó 20 en el inicio del último cuarto y a esta altura hasta se dio el lujo de defender zona. Claro, se lo permitía el 8-27 en triples del local.

   La intensidad que mantuvo el Chivo con Miérez-Dottori y la fluidez en el juego mostró a un equipo que terminó desarrollando un juego de alto vuelo, disimulando los 11 años mayor en el promedio de edad que su rival y confirmando que con experiencia, personalidad y buen juego todas las canchas son iguales.

   El lunes tendrá la posibilidad de definir la serie como local. Después del 2-0, es el mejor "escenario" que se le podía presentar...