Bahía Blanca | Domingo, 03 de julio

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Bustillo: “La ganadería necesita un horizonte previsible para crecer”

Para el presidente de la Asociación Argentina de Angus se trata de un negocio que requiere de planificación a largo plazo. “Por eso no sube el stock de animales”, aseguró.

“La carne es cara. Para producirla hay que tener mucho capital invertido en tierra, en animales, en maquinaria, en personal y en tiempo”, dijo el Ing. Bustillo. / Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “Si nos dejan hacerlo en forma libre, vamos a cumplir perfectamente con los compromisos internacionales y habrá carne para el mercado interno”.

   Para el Ing. Agr. Alfonso Bustillo, presidente de la Asociación Argentina de Angus, el Gobierno nacional debe dar un mensaje claro respecto de la exportación de carne vacuna.

   “No tenemos problemas para abastecer el mercado interno que, hoy, está en los 48 kilos por habitante por año, que es mucho. Si le sumamos el pollo, el cerdo y el ovino estamos en los 110 kilos al año”, agregó.

   “El de la carne vacuna es un negocio más largo y que necesita previsibilidad”, dijo.

   “Es decir, el mercado está abastecido, pero Argentina no crece en stock ni en producción. ¿Por qué sucede esto, si Brasil duplicó el stock y la producción; y Uruguay y Paraguay siguen el mismo camino? Porque no tenemos una política ganadera que nos de un horizonte previsible en un negocio de largo alcance”, explicó. 

   Respecto de la apertura del país hacia los mercados externos, la coyuntura no es la que ellos esperan.

   “Tenemos la espada de Damocles en forma permanente: la amenaza de que nos van a cerrar las exportaciones, tal como sucedió en 2008 y en 2021”, aseguró.

   “De hecho, ya lo hicieron el año pasado al cerrar una categoría, como es la vaca china, que lo único que provocó fueron perjuicios para el criador y beneficios, acaso, para la industria, pero nada para el país. Nos perdimos muchos millones de dólares que, finalmente, no ingresaron”, argumentó.

   El Ing. Bustillo admitió, en diálogo con La Nueva. durante una visita a Bahía Blanca, que el negocio tiene muchas idas y vueltas a partir de las decisiones gubernamentales.

“La carne es un producto que siempre está en boca de los políticos como algo a cuidar para el pueblo, pero hay que tener en cuenta que es parte de un negocio; que tiene un costo alto para producirlo y valor alto para consumirlo”, aseguró.

   “Pero si hacemos las cosas bien podemos dejar cortes que el pueblo necesita a valores lógicos y, lo que se exporte, con valores importantes, va a permitir jugar con ese balance a la industria”, indicó.

   —Ing. Bustillo, ¿por qué se sostiene la idea de que la carne es cara?

   —Porque la carne es cara. Producirla es tener mucho capital invertido en tierra, en animales, en maquinaria, en personal y en tiempo.

   “Es un negocio. Desde que decidimos preñar una vaca hasta que vendemos un novillo gordo pasaron tres años.

   “Por eso tenemos que saber que hay que comer carne también es una cuestión de nichos. Los cortes de alto valor son nichos donde hay países que los pueden pagar y nichos de esa sociedad que lo pueden hacer, pero hay cortes de menor valor a los cuales tiene acceso la población de menores recursos.

   “De hecho, todo lo que producimos cuando nos cerraron las exportaciones, el mercado interno se lo comió (sic). ¿A costa de precio? Y, sí. Porque aumentó la oferta con la misma demanda.

   “Pero el consumo no para. La Argentina es un país que siempre va a consumir carne y el precio lo va a tener que pagar como lo pagó hasta ahora. Y habrá cortes más baratos y cortes más caros, de acuerdo con el nicho que se consuma”.

   —¿Los citados 48 kilos por habitante por año en la Argentina es un número que cierra?

   —Con los 110 kilos somos el país de mayor consumo de carnes en el mundo. El cerdo, por ejemplo, pasó de 3 kilos a 18 en 20 años; el pollo está en los 45. Es decir, las carnes alternativas también empiezan a jugar fuerte en este negocio.

   “Lo que nosotros debemos hacer es exportar, porque el país necesita divisas. Tenemos que cubrir el mercado interno, pero también debemos exportar porque si no es imposible que arranque una inversión. Y si no hay inversión, vemos lo que sucede en la actualidad: desocupación; 50 % de pobreza y un país, que es riquísimo, que no arranca”.

   —¿Hacia dónde va la ganadería?

   —Si nos dan señales claras, la ganadería se dirige a un crecimiento sostenido del stock y de la producción. En realidad, tendría que ir por cómo está el mercado mundial de las carnes, con gran demanda y en franco crecimiento.

   “Pero debemos tener una señal clara. No podemos seguir con 3 millones de toneladas de carne desde hace muchos años. De acá a 10 años deberíamos estar en los 5, 6 o 20 millones de toneladas. Soñemos, sí, pero es hacia donde debemos ir”.

   —¿El estancamiento es sólo atribuible a las políticas de los distintos gobiernos?

   —Sin dudas; acá no hay una política ganadera estable. Ejemplo: Uruguay pasó por gobiernos populistas, afines al actual de la Argentina, y ahora tiene otro signo, pero la política sobre las carnes nunca cambió  y siempre se mantuvo el programa.

“Con políticas de Estado firmes respecto de la carne todo va a ser mejor para el negocio. Lo necesitamos, pero nunca sabemos qué hará el Gobierno”.

   “Hoy tenemos un índice de destete del 65 % a nivel nacional; es decir, nuestras vacas paren cada dos años. Propuesta: Dejemos que China siga traccionando fuerte con la vaca. ¿Eso qué logrará? Que el ganadero con una vaca vacía, en vez de tenerla un año de gusto en el campo, como un lucro cesante, compitiendo por recursos con vacas que están preñadas, se vaya a China y —con muy poco— reponga con una vaquillona preñada.

   “Así se renovaría el rodeo, aumentarían los índices de procreo y, por ende, la producción de carne. Mejorar 10 puntos el índice de destete son dos millones de terneros más por año. Es muchísimo”.

   —¿Y hacia dónde va el sector?

   —Estaba mirando el indicador de dólares que ingresarán al país por el campo en el corriente año; son 59.000 millones de dólares.

   “El trigo aportará un 60 % más que el año pasado, pero ahora el Gobierno lo interviene y le crearon un fideicomiso. Siempre se busca la vuelta para estropear lo que funciona.

   “Este es un sector multiplicador de trabajo, y no sólo del campo, ya que está la agroindustria, la maquinaria agrícola y demás.

   “Es un sector a cuidar porque es generador de divisas. No somos enemigos, sino el más dinámico y el que más rápido reacciona a las políticas de Estado confiables”.

   —¿Incide la ideología del actual Gobierno?

   —Sin dudas.  Es la que hace tomar muchas decisiones. Lo vemos con el cierre de las exportaciones de trigo, de maíz y de carne. ¿Qué sentido tiene hacer eso cuando lo que necesita el país son divisas?

   “Con el eslogan de cuidar la mesa de los argentinos han llevado al país al 50 % de pobreza. Deshicieron esa mesa por la ideología”.

   —¿El sector agropecuario es un tren al cual Argentina siempre puede subirse?

   —Nunca se bajó. Ejemplos: en los noventas, cuando se acepta la soja RR, se incorpora el glifosato y la tecnología de siembra directa, en 10 años pasamos de 30 millones de toneladas de producción a 90 M/T.

   “Seguimos invirtiendo en tecnología, en genética, en maquinarias y en todo el sector y, hoy, estamos en las 120 millones de toneladas. Esta es la realidad”.

“Es una raza superadora para el negocio ganadero”

   Alfonso Bustillo visitó Bahía Blanca en ocasión del remate aniversario de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Bahía Blanca (AGA), que se realizó con la Asociación Argentina de Angus y el martillo de Productores Rurales del Sud.

   “Angus es la mejor opción para un negocio ganadero, porque tiene fertilidad, calidad de carne, sanidad, habilidad materna, capacidad de crecimiento y adaptación”, sostuvo.

   “Es una raza indiscutiblemente superadora para el negocio ganadero. Tiene presente y un gran futuro”, agregó.

   Bustillo llegó acompañado por el vicepresidente de Angus, Ing. Agr. Manuel Olarra, así como por el referente local y regional, Ing. Agr. Pedro Forgue.

   Antes del remate realizado por Productores Rurales del Sud, los tres presidieron una reunión de criadores de la raza, quienes llegaron de una amplia región y, luego, compartieron un almuerzo en la carpa armada desde la AGA.

   El titular de Angus también resaltó los programas instalados de la Asociación, desde las exposiciones en cuatro regiones hasta la bonaerense.

   “También está el programa puro controlado, donde llegamos a los 100.000 animales relevados y el plan genético de productores, que sigue afianzándose, ahora, con un DEP de eficiencia de conversión”, sostuvo.

   “Del mismo modo, el programa de Angus Certificado lo demuestra. Es una marca instalada en el mundo a partir de la calidad en la carne”, aseguró.

Ings. Agrs. Manuel Olarra (izq.) y Alfonso Bustillo, vice y presidente, respectivamente, de la Asociación Argentina de Angus, entre los corrales de la AGA.

   También dijo Bustillo que el año pasado se exportaron 3.000 toneladas de carnes Angus Certificado a 18 países.

   “Son todos nichos que demandan calidad, incluido los Estados Unidos”, indicó.

   “Tenemos asignadas 290 toneladas de cuota Hilton. No cumplimos el total en 2021, así que vamos a tener 240 toneladas en este año y las certificamos para distintos programas”, aseveró.