Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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Llevó a su beba a clase porque no tenía con quién dejarla y la reacción de la rectora se hizo viral

“Es acá donde debemos predicar con el ejemplo y educar a las futuras generaciones”, dijo Doriana Casco, al frente de la escuela en Entre Ríos, cuando Lucía pidió entrar al aula con su hija de 2 años porque nadie podía cuidarla en su casa.

Fotos: Infobae

   Cuando Lucía, una adolescente de 17 años, llegó al aula de la escuela N°8 Gral. Manuel Belgrano con su beba Justina, se encontró con una situación que no deja de generar sorpresa. Su rectora Doriana Casco, además de permitir el ingreso sin oponer dificultades, pidió que le sirvieran a la nena un rico desayuno y la mejor atención posible, para que su mamá pudiera estudiar sin problemas. No es la primera vez que lo hace. Justina es la "bebota de la escuela".

   Cada vez son más los chicos que abandonan el secundario.Y un docente con empatía siempre puede crear un impacto positivo en un alumno que se encuentra atravesando dificultades. Doriana comprende perfectamente la compleja situación cotidiana que atraviesan las madres adolescentes que cursan en la institución. Las responsabilidades que tienen son las mismas que debe afrontar cualquier familia cuando no cuenta con ayuda para el cuidado de sus hijos. Por eso, las alienta para que sigan adelante y puedan cumplir con ambas tareas: ser madres y estudiantes.

   "Viene a la escuela de chiquita. Es una nena amorosa y acá la recibimos con los brazos abiertos; este no es el primer caso", contó la docente a Infobae. "También hay otra mamá, y tratamos de ayudar entre todos. Debemos empatizar y acompañar, es acá donde debemos predicar con el ejemplo y educar a las futuras generaciones", aseguró.

La pequeña en el aula junto a su mamá

   “Con solo 17 años, es mamá y tiene una hermosa hija. Hoy le tocó llevar a su hijita a la escuela. Seguí así, todo esfuerzo tiene su recompensa”, escribió Melissa, una de sus compañeras de clase, en un posteo de Facebook que acompañó con dos fotos de la pequeña en el salón. La institución replicó esas imágenes: “La regalona de la escuela”, escribió, agregando el emoticón de la carita sonriente con corazones en los ojos.

   Doriana Casco tiene 47 años, es nacida y vive en Santa Elena, Entre Ríos, y es rectora de la escuela desde el 2015. A los 14 años decidió estudiar el profesorado de Historia, carrera que inició en 1993 y terminó a los cuatro años, y ejerce desde 1998. Esta vocación, que se debatía con Abogacía (de la que desistió porque le implicaba mudarse a Santa Fe), le significó años de esfuerzos y muchas horas de viaje porque en aquellos tiempos debía trasladarse a diario más de 41 kilómetros hasta la localidad de La Paz, donde vivió unos años y, por no poder afrontar los costos de vida, regresó a su hogar.

   Dar clases siempre la apasionó, sobre todo, por la posibilidad de trasladar mentalmente a sus alumnos hacia el pasado y volverlos a traer al presente, ayudándolos a comprender no solo la línea de tiempo sino la importancia que tiene la historia en una sociedad.

Doriana Casco, la rectora de la escuela de Entre Ríos

   Desde ese lugar se para como profesora, decidida a hacer algo más que instruir sobre una materia, sino educar para la vida. "Lucía no es la única madre que va a la escuela. Hay algunas más y hace unos años había otras. No es común que vengan con sus hijos, excepto en un caso de emergencia, y cuando eso sucede creemos que es necesario ayudarlas, tenemos que estar ahí", dice sin dejar de expresar su orgullo porque ellas, pese a todo, siguen apostando por la educación.

   Si bien hace unos días se viralizó en las redes sociales la imagen de la beba en el aula, cuenta la directora que no es la primera vez que Justina entra a clase. "La conocemos desde muy chiquita porque hubo otros momentos en que Lucía no pudo dejarla con su mamá, que es quien la ayuda, y la trajo con ella. Es como nuestra bebota porque todos la queremos y cuidamos cuando viene. Y Justina no es tampoco la primera beba que trajeron, hubo otras alumnas que en la misma situación llegaron con sus hijos”, recuerda.

   En la escuela siempre sirven desayuno y merienda a los alumnos. Cuando llegaron madre e hija, la rectora le encargó al personal a cargo de los alimentos que le preparasen algo rico. 

   Ya una de las profesoras le había adelantado que la mamá de Lucía debía ir al médico por lo que no iba a poder cuidar a la pequeña. Y que para no faltar, Lucía la traería, cuenta Doriana.

   El año pasado fue la primera vez que la beba llegó a la escuela: “El curso, cuando estaba en cuarto año, tenía que preparar un número para la fiesta de la escuela y Lucía la llevó y quedó al cuidado de la profesora de Música. Yo no alcancé a fotografiarlas juntas porque cuando llegué se estaban yendo, pero fue también uno de los lindos momentos que compartimos. Es una beba muy querida”, asegura.

La pequeña recibió un buen desayuno por pedido de la rectora 

   Contenta por lo bien recibida que fue la noticia en otras escuelas (donde sucede lo mismo), define a la beba como “muy tranquila, acostumbrada a estar entre personas grandes. Suele dormir de corrido toda la mañana”.

   En el caso de alumnas embarazadas y madres, la escuela contempla un régimen de asistencia especial para que ellas no pierdan el año escolar ni se atrasen en los contenidos de clase. “Tienen la posibilidad de faltar más días que los demás alumnos, por obvias razones, y también se les contempla horario para amamantar a sus bebés: pueden salir y volver o recibirlos en la escuela, cada una lo decide". 

   En el caso de Lucía, ella eligió tomar los días de inasistencia y se adaptó al régimen de escolaridad con el envío de los trabajos y temas de la clase. De esta manera, "las chicas vuelven sin necesidad de arrancar de cero en nada y van a la par con el grupo”.

   A pocos meses de parir, la adolescente tomó las cursadas de verano para avanzar cuando estaba atrasada y llevó a la recién nacida con ella. Juntas pasaron al último año de la escuela media. Esa decisión fue celebrada por sus compañeros. “Son 25 alumnos y todos la cuidan y consideran una sobrina”, cuenta la rectora.

   Pensando en el futuro y asumiendo que quienes hoy educan, mañana quizás estén en alguna posición de toma de decisiones similar, en la escuela apuestan por enseñar desde la empatía y solidaridad. “Gracias a que la foto de la beba en el aula recorrió nuestra localidad, recibí el mensaje de exalumnos que me agradecieron el gesto y recordaron situaciones que yo no tenía presente y que sucedieron cuando era profesora, también relacionadas a la maternidad de las alumnas, y dicen que hoy hacen lo mismo. Hay que estar, insisto, y dar una mano cada vez que se pueda”.

   Emocionada, la rectora, recuerda los tiempos difíciles que tuvo que afrontar. “Cuando tomé el cargo había un desmembramiento de estudiantes en esta escuela: teníamos entre 27 y 30 alumnos en cuatro divisiones, muy poco. Este año, si todo marcha bien, pueden egresar 95 estudiantes”.

   La escuela, que tiene orientación en Educación Física, fue seleccionada para participar de las Pruebas PISA y los casi 510 alumnos ya se preparan para afrontar ese nuevo desafío. (Infobae)