Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

Amarilla fue una pesadilla para la Villa y Olimpo hizo “escoba” en el clásico: 2-0

Desde su vuelta a la categoría, a mediados de 2019, que el aurinegro no le podía ganar al tricolor. Lo venció después de cinco encuentros, y lo hizo superándolo en todos los aspectos del juego. Victoria sobria y concluyente del único líder del Grupo.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / peche1503@hotmail.com     

   “Amarilla fue la pesadilla de la Villa”, me dijo un plateísta de Olimpo, loco de contento, minutos después del 2-0 del aurinegro frente a Villa Mitre en un clásico ardiente, que arrancó bajo un cielo encapotado, siguió con un sol que nunca le ganó al frío y terminó con una llovizna entremezclada con viento helado del sur.

    A la ocurrente definición del hincha, amante de estos colores desde que nació, le agrego que el tricolor tampoco pudo descubrir los trucos de magia de Brian Guille y casi siempre sucumbió frente a un rival donde juegan todos y que mentalmente, y me animo a decir que en una dosis más potente que a las virtudes físicas y futbolísticas que se ven partido a partido, se encuentra preparado y perfilado para soñar, dormido o despierto, con el tan ansiado ascenso. 

   Afrontó el reputado y moderno derby bahiense, siempre hablando fronteras afuera de la Liga del Sur, con la seriedad del caso pero jugando como lo hizo (salvo en el del miércoles pasado, que perdió 2-0 contra Ciudad Bolívar con un once alternativo) en cada uno de los compromisos anteriores: con intensidad, dinámica, presión media y alta en forma constante y algunos lujos o detalles tácticos que no lo hacen parecer a un elenco del Argentino A.

   El fervor de la gente (unas 7000 personas) conectó enseguida con el equipo, a tal punto que los aplausos y el griterío, más que nada de los socios apostados en la tribuna de calle O’ Higgins, se escucharon con furia hasta cuando hubo un lateral bien sacado.

   El dueño de casa tomó el protagonismo desde un principio y Villa Mitre, en su rol de expectante y sin fisuras en el fondo, dependió de las disparadas de los dos tucumanos en ofensiva: Alejo Distaulo y Martín Peralta.

   El trámite, como el piso del Carminatti recién resembrado, se rompió a los 19 minutos del primer tiempo, cuando la visita perdió por lesión a Distaulo (fue flojito a trabar con Ferreyra y su rodilla quedó resentida), su arma más precisa para sacudir la estructura defensiva del local.

   Fue el punto de inflexión: el trico empezó a dudar de sí mismo, dejó de ser enérgico de tres cuartos hacia adelante y, poco a poco, se fue desvaneciendo a los pies de un adversario que recuperaba el balón al instante que lo perdía pero que se pasaba de rosca con los centros de uno y otro lado.

   Hasta que a los 41 minutos, el Dios del Olimpo, el mágico Guille, sacó al genio de adentro y marcó un golazo desde unos 25 metros y por arriba de Tavoliere que estremeció el estadio. Eso sí, en la acción que derivó en el 1-0, en un despeje alto del fondo local, el 10 le cometió foul a Tanner cuando saltó a cabecear (lo movió en el aire) en la mitad del terreno.

   El “siga-siga” del árbitro Bruno Amiconi, quien por momentos permitió demasiada alevosía en la fricción y promediando la segunda etapa no expulsó a Enzo González por una patada con bronca en contra de Guille, llamó la atención: lo más fácil hubiese sido sancionar la falta que vieron todos y él también, porque estaba al lado y llevó sus manos hacia adelante dándole continuidad al juego equivocadamente.

    En el complemento, Olimpo se encontró con un mundo delante de sus ojos para desplegar el fútbol que mejor le cabe: Ramírez y Amarilla encararon cuando quisieron, generaron faltas donde quisieron y llegaron a posición de gol cuando quisieron.

   Los de Carlos Mungo, abiertos y encima mal parados, fueron prisioneros de un oponente que lo dominó estratégicamente y lo gastó físicamente.

    El segundo gol fue otro lujo: Amarilla la recuperó cerca de su banco de suplentes, alargó para Guille y el 10 combinó con Da Silva, que de taco habilitó a Amarilla, quien venía tirando la diagonal: el 7 definió de zurda y pleito definido.

   Con los cambios, Carlos Mayor le fue bajando la cortina al clásico, empezó a cerrarlo con la idea de asegurarlo, de salir de perdedor frente a un conjunto villamitrense que le ganó tres de los cinco duelos que disputaron desde que el aurinegro volvió a la categoría, allá por mediados de 2019. Pero este es otro equipo, con otro semblante y dispuesto a arrasar con todo. Porque el mensaje con sed de revancha está arraigado en la piel de cada uno de los jugadores que conforman el plantel: “esto es Olimpo y Olimpo va a volver”.   

     

La síntesis

 

Olimpo 2 (4-1-3-2)

 

Villar 6

 

Mendoza 6

Capraro 7

Ferreyra (c) 7

Perotti 5

 

Cevasco 7

 

AMARILLA 8

D. Ramírez 7

Méndez 5

 

Guille 8

Da Silva 6

 

DT: Carlos Mayor

 

Villa Mitre 0 (4-1-3-2)

 

Tavoliere 5

 

Formigo 4

Manchafico 5

Del Grecco 5

Tanner 4

 

Tapia 5

Cocciarini (c) 5

E. González 4

A. Hernández 4

 

Distaulo x

Peralta 4

 

DT: Carlos Mungo

 

PT. Gol de Guille (O), a los 41m.

ST. Gol de Amarilla (O), a los 21m.

Cambios. 75m. S. Fernández por Ramírez, 78m. Affranchino por Amarilla y Vila por Da Silva y 85m. Bellone por Cevasco y A. Blanco por Guille, en Olimpo; 19m. Pedraza (3) por Distaulo, 68m. Dauwalder (5) por Tanner y Mucignat (5) por A. Hernández y 80m. Nungeser por Cocciarini, en Villa Mitre.

Amonestados. Amarilla (45+3), Ferreyra (49m.), Cevasco (78m.) y Villar (93m.), en Olimpo; Formigo (38m.), Pedraza (42m.), Manchafico (45+3) y Del Grecco (61m.), en Villa Mitre.

Arbitro. Bruno Amiconi (4).

Cancha. Olimpo (6).