Bahía Blanca | Martes, 28 de junio

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Pavimento: un déficit muy difícil de abordar en una ciudad con el 54 % de calles de tierra

Más de la mitad de las 13 mil cuadras de nuestra ciudad no tiene asfalto. Por otro lado, de las 6 mil que sí están pavimentadas, un alto porcentaje ha cumplido largamente su vida útil. En los últimos 12 años se pavimentó un promedio de 62,5 cuadras anuales.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.
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Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com
Audionota: Juan Ignacio Zelaya (LU2)

   “Intervenir aquellas calles de mejoren la conectividad. Ese es el objetivo-emblema de este gobierno en materia de pavimentación”. 

   De esta manera definió el intendente Héctor Gay el espíritu que prima a la hora de decidir qué arterias intervenir, una decisión no siempre simple de tomar considerando que hablamos de una ciudad que, pese a su trascendencia e importancia para el país, arrastra un déficit por demás preocupante: más de la mitad de sus 13 mil cuadras –unas 7.000 cuadras-- son de tierra. Cantidad que además aumenta cada año considerando las muchas nuevas urbanizaciones barriales, donde el pavimento no se considera prioritario al conformar esos emprendimientos. 

   En su campaña como candidato a jefe comunal, Gay señaló, en un debate público con el resto de los candidatos, al pavimento como una de las grandes carencias de la ciudad y habló de la necesidad de generar “un shock de pavimentación”.

   Su frase fue tomada tiempo después por la oposición para puntualizar que ese “shock” nunca había llegado. Sin embargo, el jefe comunal se encargó de explicar que su expresión fue una suerte de diagnóstico de necesidades, no de un compromiso a realizar una obra que, por su magnitud, exige inversiones faraónicas, del orden de los 110 millones de dólares, equivalente a casi seis presupuestos municipales completos, nada más completar las 7 mil cuadras.

Una lectura

   Dos cuestiones debe sortear Bahía Blanca en materia de pavimentación. Por un lado, pavimentar nuevas calles, llegar con el pavimento a decenas de barrios de la periferia, que no sólo tienen calles de tierra sino que además no se llega a estabilizarlas y perfilarlas de manera adecuada, con lo cual cada precipitación medianamente importante las vuelve intransitables y en muchos casos inaccesibles. 

   Pero por otro, de las 6 mil cuadras con pavimento, un alto porcentaje ha cumplido su vida útil, largamente. Con lo cual exigen tareas de reencarpetado y un atención permanente con labores de bacheado.

   Porque además la exigencia a las calles se ha multiplicado de manera exponencial. Hoy Bahía Blanca es una ciudad desbordada de automóviles. Se asegura que está entre las ciudades con mayor parque automotor per cápita, lo cual significa que hay un uso intenso y constante de las calles, un mayor desgaste y la necesidad de reparaciones y mantenimiento periódicos. 

Hacer la calle

   En los últimos diez años los recursos económicos disponibles permitieron al municipio mantener un ritmo promedio de intervención en 60 calles por año, lo cual está por demás alejado de una intervención que permite pensar una ciudad cada vez con menos calles de tierra. 

   A ese ritmo, asumiendo que el 50% de las intervenciones son obras de reencarpetado, se necesitarían 120 años para completar toda la trama urbana.

   En 2010, el entonces intendente Cristian Breitenstein planteó al Concejo Deliberante la necesidad de gestionar recursos para pavimentar 400 cuadras cada año, con el faro puesto en 2028, año del bicentenario de nuestra fundación, para llegar a esa emblemática fecha sin calles de tierra. 

   Su sucesor-reemplazante, Gustavo Bevilacqua,  intentó mantener ese objetivo y habló de “encontrar herramientas para endeudarnos”, ya que consideraba imposible pensar que con fondos municipales, provinciales y nacionales se pudiese disponer del dinero necesario. Todo quedó en palabras y frases.

   En el periodo 2008-2011 se asfaltaron 120 cuadras, unas 30 por año. Entre 2012-2015 hubo 295 (unas 73,75 por año). 

   La actual administración, entre 2016 y 2019 asfaltó 335 cuadras, es decir un promedio de 83,7 anuales. En resumen, en los últimos 12 años se pavimentó un promedio de 62,5 cuadras al año. 

   No es poco el trabajo que lleva adelante la actual administración municipal en materia de pavimentación.

   Gay repasa rápidamente como logros importantes la pavimentación de Tres Sargentos, Parera, Cambaceres, Gambartes y el bulevard Juan B. Justo, cuya pavimentación permitió mejorar de manera importante la conectividad entre barrios y aliviar calles que estaban colapsadas por el alto tráfico vehicular. 

   También resultó muy exitoso el programa de regularización de obras sin permiso, que permitió recaudar 102 millones de pesos en derechos de construcción, dinero que fue destinado a pavimentación y repavimentación.

   En 2021, esta gestión destinó 230 millones de pesos a pavimentación, con 62 cuadras nuevas y diez reencarpetadas. Casi el 40% de los fondos fueron aportados por el estado nacional, un 32% vino de provincia y el 28% restante con fondos propios. 

   Fue el año que se pavimentó 8 cuadras de Gambartes, entre 14 de Julio y Tres Sargentos, y 15 de Cambaceres, que insumieron el 45% del total de recursos. También fue importante la intervención en 11 cuadras de General Daniel Cerri y Cabildo, con casi 45 millones de pesos.

   Este año está en marcha la pavimentación de 17 cuadras y la repavimentación de otras 61 en distintos barrios, con una inversión de 155 millones de pesos, de los cuales el 67% son provenientes del Programa de emergencia de infraestructura municipal de la provincia de Buenos Aires (PREIMBA), el 6% del total de 2.574 millones de pesos que la provincia distribuyó entre 74 distritos bonaerenses.

   Las obras con fondos municipales son: siete cuadras de Salliqueló y los trabajos finales de la avenida Dasso, en Ingeniero White, en la cual también se recibieron aportes del Consorcio de Gestión del Puerto. 

Vecinos en cuotas

   Una alternativa que, según señaló el intendente Gay, ha tenido mucho desarrollo y adherentes en la materia es la de conformar consorcios vecinales y generar una relación vecino-municipalidad-empresa.

   “Muchísimos vecinos establecieron consorcios o convenios vecino-empresa –tenemos más de cien en funcionamiento-- para pavimentar sus cuadras. Es evidente en barrios como Molina Campos, Altos de la Bahía o Palos Verdes, donde se han hecho muchas obras por este sistema”, manifestó Gay.

   El Consorcio es un ente constituido por vecinos y municipalidad, para realizar obras de infraestructura urbana, administrado por una Comisión Directiva de cinco miembros, algunos funcionarios municipales, otros vecinos frentistas. Los interesados en formar un consorcio deben hacerlo en forma expresa, por nota, acreditando la adhesión del sesenta por ciento del total de los afectados por la obra.

   Las oficinas técnicas consideran la factibilidad de la obra, luego la analiza el Intendente Municipal y se eleva al Concejo Deliberante para la creación del Consorcio solicitado.

   Los integrantes del Consorcio realizan la principal contribución con sus pagos, los cuales son acreditados a cuenta de la liquidación definitiva de la obra.

   La Municipalidad también puede realizar aportes no reintegrables, en la medida de las disponibilidades, tipo de obra y demás circunstancias a evaluar para cada Consorcio.

   Una vez confeccionado el presupuesto y cumplido el plazo de publicación sin que se registren oposiciones superiores al 30% de los vecinos, el Intendente autoriza la ejecución y la declara de utilidad pública y pago obligatorio.

   El sistema de consorcio funciona con un ahorro previo del presupuesto, en un porcentaje a determinar previamente, que se debe abonar para la iniciación de la obra. Llegado a ese porcentaje se realiza el trabajo y luego se sigue pagando.

   La Municipalidad verifica los casos de vecinos con dificultades para afrontar el costo y puede eventualmente facilitar planes de pago.

   El sistema requiere mayor participación del vecindario: el que encara una obra continúa hasta completar todos los servicios básicos. 

Lo que viene

   Gay mencionó que en lo que resta de este año y en el próximo se seguirán priorizando calles troncales, mencionado los casos de Necochea, otras en la zona de Las Cañitas y Fournier y el sector de camino al Autódromo. 

   “También analizamos pedidos de entidades fomentistas y vecinos por pavimento nuevo y repavimentación”.

   Puntualizó además que es consciente de que más allá de lo que se ha hecho, “la ciudad sigue teniendo un gran déficit en el rubro”, porque además la realidad económica del país dificulta que los vecinos puedan asumir el pago de la pavimentación de su cuadra.

   También se tienen serias dificultades por la demora en recibir fondos de la provincia y de la nación, un tema que con la inflación que está teniendo la economía hace que el dinero pierda gran parte de su valor al estar disponible.

   “La semana última me reuní con el ministro de infraestructura bonaerense, Leonardo Javier Nardini, y le pedí agilizar la entrega de fondos acordados. Firmamos acuerdos en diciembre de 2021 pero la burocracia demora el cumplimiento de los convenios y todavía no hemos recibido un peso. A esto se suma luego el tiempo que insume la licitación, con lo cual el dinero sufre una fuerte erosión. Muchas empresas incluso evitar cotizar esas obras por esta situación y porque muchos insumos de la construcción son importados”, manifestó Gay.

Más cara y más barata, según la moneda 

   En la ciudad había, en 2020, 12.764 cuadras, de las cuales 6.945 eran de tierra (54,33%) y apenas 5.673 (44%) de pavimento.

   En enero 2020 la municipalidad estimó en 2 millones de pesos el costo del pavimento asfáltico de una cuadra, con cordón cuneta. Hoy ese valor ronda los 3,1 millones, es decir tuvo un incremento del 55%.

   El dólar blue estaba en enero 2020 en 77 pesos. Hoy cotiza a $ 195, un aumento del 153%. Esto significa que, en dólares, el costo del pavimento bajó un 38%, pasando de 26.000 dólares por cuadra a “apenas 16.000”. 

   Esta variación no es simple de explicar, ni siquiera por los especialistas, en una economía donde la inflación tiene índices alarmantes y la moneda estadounidense varía con una lógica diferente.

   Tomando una cuadra de 100 metros con 20 frentistas (viviendas de 10 metros de frente), el costo del pavimento sería de 155 mil pesos para cada uno, unas 24 cuotas de 6.500 pesos, ajustables.