Bahía Blanca | Domingo, 26 de junio

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Comenzó la demolición de las Torres Cápsula Nakagin, en Tokio

   Las capsulas serán desmontadas y algunas de ellas recuperadas para usos individuales.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Un final ingrato para las torres cápsula Nakagin, en Tokio, Japón, una de las obras icónicas del siglo XX, producto de ideas renovadoras de la década del 70, pero que carecieron de una debida atención en el tiempo.

   Diseñada por el arquitecto Kisho Kurokawa (1934-2007), fue la primera propuesta de arquitectura en cápsulas, un prototipo sustentable y reciclable, donde cada módulo preasbricado, metálico, se adhiere al núcleo central de hormigón y puede ser sustituido o intercambiado.

   Todas las piezas fueron manufacturadas en fábrica y transportadas al sitio. El interior fue pre-ensamblado, y cada módulo dispone de una ventana circular, una cama y baño.

   Fue un ejemplo del llamado Movimiento Metabolista, caracterizado por su enfoque en una arquitectura adaptable, flexible y de módulos intercambiables.

   Los Metabolistas planteaban ver ciudades en 'movimiento' y con elementos dinámicos y  querían colaborar con ingenieros, científicos y diseñadores industriales en sus ideas.

Las torres   

   El complejo en demolición por estas horas está compuesto por 140 cápsulas distribuidas en dos torres de 11 y 13 pisos, que se apilan y rotan en diferentes ángulos a partir del núcleo central. La tecnología permitía que cada unidad se acople a ese núcleo con cuatro tornillos, permitiendo que las unidades sean reemplazables.

   Tras meses de incertidumbres y años de intentos de preservación, finalmente la primera Torre comenzó a ser demolida. Tatsuyuki Maeda, uno de sus propietarios, anticipó que se preservarán algunas de las cápsulas para ser destinadas a funcionar como unidades de alojamiento e instalaciones. Este plan de regeneración sigue el concepto de "Metabolismo", reconfigurando los elementos en lugar de su demolición.

   La torre se pensó para que los módulos se pudieran conectar ó intercambiar cada 25 años. Sin embargo, se fueron deteriorando ya que nunca se realizaron las obras de reparación.

   Sus interiores ya están en proceso de vaciarse para la remoción de asbesto, acción que será seguida por el desmantelamiento del edificio. Posteriormente se retirarán las cápsulas y luego se demolerán las torres. Se espera terminar a fines de 2022.