Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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“Una espina clavada es que mi viejo no me haya podido ver jugar en el rugby de Europa”

A los 35 años el bahiense Bruno Mantovani decidió el retiro. Un repaso a la trayectoria de uno de los mejores aperturas que dio el ámbito de la URS con proyección internacional.

Bruno Mantovani, en su última etapa en US Casteljaloux. Fotos: Archivo La Nueva.

Por Ricardo Sbrana - rsbrana@lanueva.com

(Nota de la edición impresa)

   Bruno Mantovani había emigrado a Oviedo (España) en el primer semestre de 2006 (de enero a abril), con mucha expectativa por hacer carrera en el rugby del mundo. Impulsado por los sueños de juventud pero también con un argumento técnico superlativo: su eficacia para patear una pelota de rugby a las haches con pierna derecha. Talento que ya con 19 años fue toda una realidad en aquella inolvidable temporada 2006 para el bahiense en el ámbito de la Unión de Rugby del Sur, cuando le dio 15 puntos con el pie a Argentino en el título ante Sportiva (35-16). Mismo año en el que también aportó 16 tantos (de 26) para la clasificación del seleccionado de la URS a la final del Argentino de mayores (ascenso).

Con Argentino en Primera y ante Sportiva. Atrás, Guillermo Volpe.

   Todo ese suceso lo llevó a convertirse en uno de los rugbiers bahienses de mayor vigencia fuera del país: Oviedo (España/2006), Gernika (País Vasco-DH A/2011-12), Rugby Reggio (Reggio Emilia de Italia-Eccellenza, ex Top 10/2012-13), Aubenas Valls (Francia) 2013-14 y 14-15 (Federal 1), US La Seyne (Francia) 2015-16 y 2016-17 (Federal 1), US Marmande (Francia) 2017-18, 2018-19 y 2019-20 (Federal 1) y US Casteljaloux 2020-21 y 21-22 (Federal 3), club donde también se desempeñó como coordinador de infantiles y juveniles hasta marzo de este año. A los 35 años decidió retirarse del rugby y cambiar de país para empezar una nueva vida.

¡Qué pegada! Con la casaca de la selección de la Unión de Rugby del Sur.

   "Sabía que era mi último año, lo había hablado con mi familia. Estaba cansado de jugar y todo lo que implica, porque te insume los fines de semana sumado a mi trabajo dentro del club los demás días. No podíamos aprovechar de tener un fin de semana libre juntos o ir a algún lado. Estaba un poco cansado y tenía ganas de cortar. La idea del club esta temporada era ascender. Asumí el compromiso de decirles que sí y después me iba. Pero se precipitó la decisión. Acepté una oferta de trabajo en España para la cual debo estar allá en abril. Avisé que iba a jugar el último partido el 30 de enero y ya no más. De todos modos seguiré hasta el 26 de marzo, para completar mi trabajo en Casteljaloux", contó.

Lugares y colores

   Mantovani hizo un repaso a los mejores momentos de su carrera, tanto en el rugby de nuestro país como en el extranjero.

Durante su paso por Gernika de España.

   "Si hablamos de amateurismo lógicamente cuando jugué en Bahía, en mi club (Argentino), con mis amigos... Subir a Primera con 17 años (2004) y jugar con los viejos de aquella época que para mí eran súper jugadores, fue un sueño. Lo disfruté muchísimo. Sin dudas que a nivel personal lo más lindo fue ganar el campeonato de 2006, lo que más me marcó. Por supuesto que en la etapa profesional se disfruta más de otras cosas. El vivir de lo tuyo, no tener preocupaciones, hacés lo que te gusta...Un privilegio obviamente", dijo.

La única experiencia en el rugby italiano fue con Rugby Reggio.

   "Cuando subí a Primera de Argentino fue muy lindo porque el equipo era una mezcla. La Primera estaba bastante desguarnecida... En 2004 estaban Carlitos Montero, `Spiki´ (Marcelo Spikerman), `Licho´ (Lisandro Flores), `El Monito´ (Eduardo) Llorens y los más jóvenes. Cuando subí ya habían subido los mellizos Volpe (Francisco y Guillermo). Al poco tiempo Guille Vila. Estaba `La Tota´ (Tomás) Vila también. La banda de jóvenes que en 2005 jugamos un torneo nacional, que fuimos a Mendoza e hicimos muy buenos partidos. Después, en 2006, salimos campeones locales", afirmó el también ex jugador de CASI, entre 2007 y 2011.

Al llegar por primera vez a Francia el club que lo contrató fue Aubenas.

   "En el profesionalismo  donde mejor me sentí fue en Italia. Disfruté mucho. El ambiente del equipo, conocí gente increíble... Los italianos me parecieron muy divertidos y receptivos. Después, donde peor estuve fue en La Sayne, al lado de Toulón, al sudeste de Francia. El ambiente era muy lindo porque viví pegado a la Costa Azul. Pero el ambiente en el club no me gustó. Con mi mujer no nos sentimos bien. No estábamos bien. Por eso tomamos la decisión de irnos", recordó.

Bruno contó que la peor etapa en el rugby de ascenso francés la vivió en US Seynoisse (La Seyne).

   "Francia no es un país fácil desde el punto de vista social. Es difícil hacer amigos, congeniar con la gente... Son muy diferentes a nosotros. Todo eso nos pesó más después de la pandemia. Por eso decidimos con mi familia virar el rumbo e ir a España", dijo.

Acarició el ProD2

   Más allá de lugares y colores de camiseta, Bruno no pierde de vista cada una de las oportunidades que se le abrieron al emigrar de nuestro país.

   “Sé que llegué a vivir de este deporte y el valor que eso tiene. Sin querer, como dije, porque uno no se lo pone como meta. Pero al final de cuentas, cuando vas creciendo te das cuenta que ser un profesional del rugby es una oportunidad única. A nivel deportivo me quedó alguna espina de jugar en ProD2 (segunda de Francia), en mis primeros años. El año en Italia y el primero en Francia fueron a muy buen nivel y haber tenido la oportunidad de jugar en ProD2 hubiera estado lindo. Pero no es algo que me haga arrepentirme”, reconoció.

Ya en su última etapa y penúltimo equipo francés: US Marmande.

   Mantovani, quien en la mayoría de los clubes jugó de apertura y en otros de centro, también habló de un sueño que no pudo ser.

   "Una espina que me quedó clavada es que mi viejo no me haya podido ver jugar en el rugby de Europa. Nunca pudo venir. Falleció el 18 de febrero de 2018, después de enfermar en 2017. Fue quien me trajo al rugby y siempre me siguió a todos lados. Cuando me fui a jugar a Buenos Aires, también me siguió. El vivía allá pero en zona sur, por Lavallol... Cuando yo jugaba en CASI o en Hindú, por ejemplo, mi viejo se tomaba dos trenes, tres colectivos y llegaba siempre a la hora del partido. Siempre estuvo pegado a la baranda. Por eso me quedó la espina de que no pudo venir de este lado del charco para verme jugar", concluyó.