Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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“No es un adiós definitivo, es un hasta luego, voy a volver porque me quiero retirar en Liniers”

Por primera vez en su extensa y exitosa carrera futbolítsica, Julio Daniel Acosta deja el club albinegro para jugar durante una temporada entera en otro equipo de la Liga del Sur. Será el 9 de La Armonía en el Promocional, torneo que nunca disputó pero que sabe que se pone “heavy” por el ascenso.


 

Fotos: Archivo-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / peche1503@hotmail.com

Instagram: @sergiopeysse

Twitter: @elpeche1973

(Nota publicada en la edición impresa)

   Lo que muchos creían que nunca iba a suceder, finalmente sucedió...

   Julio Daniel Acosta jugará una temporada completa en un equipo de la Liga del Sur que no es Liniers, donde transcurrió su “vida” futbolística a partir de 1997, cuando se empezó a desarraigar de su General Conesa natal.

   ¿Usted leyó bien? Julito se va de Liniers, y por primera vez en su extensa y exitosa trayectoria como goleador, va a ser parte del interesante mundo --y este año más que nunca-- que ofrece el torneo Promocional, con la 9 de La Armonía y jerarquizando una competencia donde el ascenso arde entre las pretensiones de los siete elencos intervinientes.

   “Era sabido que en algún momento me iba a ir, que ese momento podía llegar, más que nada, en la parte final de mi carrera. Siempre fui orgulloso y competitivo deportivamente hablando, y es por eso que no quiero tapar a ningún pibe del club con proyección, ni jugar por el nombre que tengo o el cariño que me demuestran hinchas y allegados dentro y fuera de una institución que sigue creciendo a pasos agigantados”, sostuvo el máximo artillero del Chivo en la historia.

   Haber jugado poco y nada en el último certamen Regional Amateur fue el detonante de semejante decisión para ir en búsqueda de otro rumbo, más allá de que los dirigentes y el cuerpo técnico intentaron retenerlo para que él, a sus 38 años, siga siendo símbolo y referente de la plantilla que afrontará el Federal A a partir del 27 de este mes.

   “Aunque nadie me dijo lo contrario y ni siquiera lo había charlado con Nico Ballestero (el DT), deducía que otra vez no me iban a tener en cuenta o iba a tener poca participación, y es por eso que terminé aceptando el ofrecimiento de La Armonía”, señaló el “almacenero”, que pasa a la V azulada a préstamo por esta temporada.

   “Si me quedaba, seguramente iba a bajar al equipo de la Liga, y ese es un lugar donde se tienen que mostrar los chicos; debo ser racional y pretender lo mejor para mi club sin caprichos ni egoísmos”, acotó el 9, siempre con altura y aires de grandeza.

   Julio es una de las tres bajas (también se fueron, por distintas razones, Facundo Lagrimal y Thiago Pérez) que sufrió el conjunto que logró el ascenso, aunque es necesario aclarar que en todos los casos los alejamientos se produjeron a causa de decisiones personales.

   “El hecho de jugar poco en el Regional Amateur y de no ser opción principal para el entrenador hicieron que madure la determinación de emigrar, de conseguir un equipo que me de la posibilidad de lograr regularidad y me haga sentir activo dentro de una cancha”, resaltó el multicampeón con el Chivo.

   “De La Armonía me hablaron muchos de los chicos que conforman el plantel y, la verdad, me contagiaron entusiasmo y me ilusionaron con un gran equipo. Estoy muy contento con el paso que di”.

   —Completa la frase: “es obvio que...”

   —La Armonía se armó para ascender. Todos sabemos que tipo de club es “Larmo”, donde no existen presiones de dirigentes e hinchas, y a partir de esa base nos enfocamos en el objetivo general y en cuales serán las pretensiones del grupo de Primera división. La presión surge de nosotros mismos, ya nos pusieron el cartelito de “candidatos” antes de que arranque el torneo (se pone en marcha hoy) y eso no nos tiene que pesar o molestar en lo más mínimo.

   “Debemos ser valientes y afrontar los que nos toca, porque si esquivás tu propia responsabilidad y te escondés en una irrealidad que no te muestra tal cual sos, estás errando el camino y aparecen los problemas. Esto es fútbol, te puede ir mal o bien, pero siempre con la convicción de lo que querés y con la paz interior de saber que lo intestaste todo el tiempo”.

   —Me quedó claro: el objetivo es uno solo.

   —Por los jugadores que tenemos, debemos ir por el ascenso; es así más allá de que en el camino te vas a encontrar con un montón de obstáculos que te pueden demorar la carrera al éxito. La meta debe ser clara y no hay que desviarse, porque si miraste para otro lado te pueden noquear de un golpe. Para mantener la esperanza debe existir el compromiso colectivo y un grupo que tire siempre para adelante con seriedad y sentido de pertenencia.

   Los refuerzos que se suman a La Armonía van con un único propósito: la gloria.

   “Es cierto, no cobra nadie y sabés que no podés imponer ninguna exigencia económica. Más allá de eso, en este nivel futbolístico, donde entrenás como profesional pero el trato con el dirigente es casi amateur, siempre me moví por la gloria”, adujo sin vueltas.

   “En este caso me gustó el plantel que formó La Armonía, hay varios conocidos y muy buenas personas. Me convenció la idea, no me tenía que ir de Bahía y me queda de pasada para mi casa. Un combo que cerró por todos lados”.

   —¿Quién insistió más para convencerte: “Fito” Cuello, el DT, o “Pelusa” Pérez, su ayudante de campo?

   —A “Pelu” lo veo más seguido porque lo tengo de proveedor en el negocio. Cada vez que me trae el pedido con palitos saborizados para la venta, es un “dale, venite con nosotros, La Armonía es un equipo a tu medida”. Aunque en el momento me reía, después esa insistencia me hacía reflexionar, es como que me la dejaba picando... Aunque también me pincharon bastante Juancito Vidili y mi cuñado (Franco Franzino).

   “Me costó tomar la decisión, no fue algo que definí de un día para el otro, Liniers es mi segunda casa, el club de mi formación, pero di el paso y creo que es una elección a conciencia, porque esto le sirve a todos, a Liniers, a mi y, supongo, a La Armonía... (risas)”.

   Y se apuró para “largar” lo que había querido decir prácticamente desde que habíamos iniciado la nota...

   “No es un adiós definitivo, es un hasta luego, porque mi idea es volver a Liniers para retirarme ahí”.

 

“Voy por todo”

   En 1997, Julio viajaba de General Conesa a Bahía todas las semanas para cumplir con el último año de infantiles en el club Liniers. Cuando pasó a menores, sus padres (Niria y Nelson) decidieron que se radique definitivamente en nuestra ciudad, comenzando así un derrotero con más satisfacciones que sinsabores, con dos décadas en la Primera división (en el medio estuvo un par de años sin jugar y también hay que contabilizar dos breves pasos por Independiente de Río Colorado y Agropecuario de Carlos Casares).

   A propósito, debutó en el equipo principal albinegro el 16 de abril de 2000, derrota 2-4 frente a Bella Vista en la Loma (ingresó por Fabricio André a los 22 minutos del segundo tiempo).

   “Los dos años que falté fue porque me quise dedicar al estudio, había empezado la Universidad y me quería enfocar de lleno en la carrera (Ingeniería Industrial). Aunque el fútbol siempre tiró más, porque por más que me encerraba a leer y a memorizar textos, la pelotita me retumbaba en la cabeza de forma desesperante. Sufría mucho sin jugar, así que con la ayuda y la comprensión de mis padres, decidí optar por el fútbol”, indicó mientras recordaba viejas épocas: “en ese momento estaba en cualquiera, por suerte enderecé el rumbo a tiempo”.

   Oficialmente, a nivel local, solo jugó con los colores de Liniers, más allá de haber sido refuerzo de Comercial en el Federal C 2017, solo por unos meses.

   —En Liniers te aman, para muchos sos ídolo indiscutido y símbolo de la institución, por eso te pregunto: ¿cuál es la sensación de tener que irte por un año, más allá de que no lo tenés que enfrentar?

   —Me invade un poco de nostalgia, pero no es tristeza porque sé que voy a volver. Cuando uno se aleja de su lugar en el mundo, afloran recuerdos, vivencias, anécdotas, sensaciones que no percibís o no le das el valor que merecen cuando estás adentro. Es como el que se va de su casa y, a la distancia, siente esa sensación de desarraigo, ese amor incondicional y esa necesidad de estar otra vez con la persona a la que veía todos los días y con la que compartía un montón de situaciones. No sé si lo expliqué de la mejor manera, pero es algo así.

   —Sí, se entiende.

   —Como me siento útil, activo y sé que puedo seguir aportando mucho como delantero pese a mi edad y a tener las responsabilidades que no existían a los 20 años, opté por irme de Liniers, aunque solo es por este año.

   “No me podía quedar y jugar por ser Julio Acosta, no era mi intención meter presión de ningún tipo. Quiero que me tengan en cuenta por mi capacidad, que me elijan por lo que ven en los entrenamientos, por lo que yo pueda aportar producto de mis virtudes, experiencia y lo que di siempre”.

   “Eso no quita que a La Armonía vaya de paseo; voy por todo, con toda la ilusión del mundo. Tengo la sensación que puede llegar a tener una persona que vivió durante 30 años en una casa y de golpe y porrazo, se va, siendo lógico que empiece a extrañar aromas, lugares, compañías, recuerdos, charlas y costumbres. Es la ley de la vida, pero hay que seguir, y si cambié de club es por un desafío que quiero cumplir con un club que aspira a volver a la A”, esgrimió.

   Arrancó a entrenar en La Armonía el martes que pasó, no cumplió una semana, pero ya es parte del “Ku Klux Klan”, grupo endemoniado que, según denuncian algunos de sus compañeros, es liderado por el “Chori” Vega y cuenta con la activa participación del “Pato” Linares.

   “Pará, pará, por una cuestión lógica siempre te juntás con los de tu edad o con los que son contemporáneos con vos, y es por eso que las primeras migas las hice con el Chori, pero ya sabía como eran, por ejemplo, Juan Vidili, Maxi Vallejos y el Macha (Lucas Machain)”, aclaró Julito con una sonrisa cómplice, pero de la maldad.

   “Vos sabés que a la hora de la joda me adapto a cualquier circunstancia y situación, que me da lo mismo tener de cómplice a un pibe de 15 o a uno de 50... (risas)”, se sinceró quien festejó 9 títulos liguistas con el Chivo (2005, 2006, 2007, 2011, 2012, 2015, 2017, 2019, 2021) y dos ascensos al Federal A (2007 y 2021-2022).

   —Sí, pero elegiste ser parte del grupo de los “nenes malos”.

   —Nooo, te mintieron. Vidili, el “Chori”, por ejemplo, son los más entradores, los que me dieron la bienvenida cuando llegué al vestuario, los que más te hablan, aunque sé que con el tiempo me voy a llevar de la mejor manera con todos.

   “Es más, voy a compartir equipo con los que siempre fuimos rivales: el `Chori´, Machain, Vidili, Maxi Vallejos, el `Pato´. Va a ser un gustazo, porque son tremendos jugadores, unos fuera de serie, con exitosos pasos por el fútbol profesional. Ojalá podamos plasmar distintas sociedades para el beneficio de La Armonía”.

   —¿Qué tipo de equipo va a ser La Armonía?

   —No me corresponde opinar sobre eso, pero la idea, por lo que se ve, es muy clara: un equipo contundente, directo y voraz.

   —Una “estrellita” que falta en tu envidiable palmarés es la de ser el goleador del Promocional, ¿te ilusionás?.

   —Con lo único que me ilusiono es con ver a La Armonía ascendido.

   “Será hermoso jugar el Promocional, todos me dicen que se vive de manera muy especial, que tiene su encanto. Veremos qué es lo que pasa..."

   —¿Recibiste mensajes de hinchas y allegados a Liniers pidiéndote que te quedes?

   —Fueron muchos mensajes gracias a Dios. A todos les manifesté lo mismo, que iba a volver al club para retirarme en mi cancha.

   —¿Cuando será ese día?

   —No sé, en 2023 debo volver porque vence el préstamo, veré en que condiciones físicas estoy y evaluaré los pasos a seguir.

 

El “trapo” eterno

   “Por más que se haya ido, la bandera seguirá estando en cada partido de Liniers, porque Julio va a ser siempre el alma del Chivo”.

   La frase corresponde a Rodrigo Herrero, categoría 90, ex defensor del club, hijo de Héctor (aplicado y destacado lateral por derecha en la década del `80) y sobrino de Néstor, uno de los técnicos que marcó a fuego a ciertos futbolistas notorios que pasaron por la institución.

   “Rodri” fue el mentor de la bandera con la leyenda “mi único héroe”, que colgó por primera vez el 14 de agosto de 2016, cuando Julito llegó a los 200 goles con la camiseta que ama.

   En ese momento, Rodrigo formaba parte de la denominada "Comisión de Desarrollo Institucional del Club Liniers" (grupo intermedio que trabajaba para la entidad sin identificarse con la dirigencia ni la hinchada), que juntó los fondos para confeccionar el “trapo”, que en realidad quedó bajo absoluta responsabilidad de Herrero (en el diseño y la idea original), quien hoy atesora la tela en su casa.

   El primer proyecto de esta Agrupación de simpatizantes fue colocar los colchones (realizados con materiales reciclados) de protección, que todavía permanecen, en el perímetro interno del estadio Alejandro Pérez, para proteger la integridad de los jugadores, siendo pioneros a nivel nacional sin recibir ningún tipo de ayuda externa.
“Me saco el sombrero con la actitud de Rodrigo, un grande de verdad. Cuando llegue el día de mi último partido, al levantar las manos, voy a dar gracias por esa bandera y me despediré de la gente que tanto me bancó. Va a ser un honor que el trapo esté colgadao durante el tiempo que yo no esté”, fue la impresión de Acosta.

   —Igual en Liniers siempre van a preguntar por vos.

   —En el fútbol y en la vida se viven procesos acelerados, todos estamos de paso y nadie es indispensable. Sé que me quieren, como a otros jugadores que dieron todo por estos colores, pero Liniers debe seguir creciendo, ganando y buscando el horizonte más alto, que es intentar llegar a la máxima divisional del fútbol argentino. Ojalá lo pueda llegar a ver; ese día estaré orgulloso y feliz.

   —Te vas a retirar con la espina de no haber jugado el Federal A con Liniers.

   —Va a quedar esa cuenta pendiente, pero bueno, durante años se buscó insistentemente llegar al Federal A y se consiguió, así que eso también es una tranquilidad. Tuve que tomar una decisión, pero está todo más que bien.

   —¿Por qué no estabas en la consideración del técnico en el último tiempo?

   —No sé, son elecciones y las respeto. Decidí irme ahora porque en el Federal A, con la misma base y la llegada de refuerzos, iba a tener menos chances de sumar minutos: dos más dos son cuatro y no hay que dar muchas vueltas.

   —Percibo que no me lo querés decir, pero, ¿te imaginás el día del retiro?

   —No, pero sé que será pronto. Cuando ya no me pique el bichito de armar el bolso para ir a entrenar o no me acueste pensando en el partido que tengo que jugar, en ese momento voy a decir “basta”. Cuando vea que la cabeza va más rápido que los pies y las ventajas con los más pibes sean notorias en movilidad y velocidad, ahí colgaré los botines definitivamente.

   Julio es el goleador histórico del club, pero no el de más presencias.

   “No, ese es Echeverría, y para alcanzarlo tendría que estar naciendo de nuevo”, bromeó antes de dejar un sentido mensaje para el mundo albinegro: “los momentos más lindos que me dio el fútbol los viví con Liniers, mi segunda casa, donde aprendí a vivir y a convivir. Que la gente se quede tranquila, voy a volver para despedirme junto a los que estuvieron y están siempre”.

 

Impresionante récord


274
Goles. Marcó Julio en 579 cotejos con la casaca de Liniers. Es el máximo artillero en la vida institucional del Chivo, donde además consiguió 9 títulos oficiales en la Liga y dos ascensos al Federal A (2007 y 2021-2022).