Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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A casi diez años de su erradicación, las tierras de Villa Quilmes siguen esperando un destino

En septiembre de 2013, las 41 familias que habitaban allí fueron reubicadas en viviendas del plan Federal en Villa Delfina. El lugar continúa desocupado.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.
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Audionota: Guillermo Crisafulli

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Diez años de trámites y presentaciones lleva adelante la municipalidad sin que todavía haya conseguido la titularidad de las tierras que ocupara la denominada Villa Quilmes, en dos manzanas sobre calle Montevideo, entre las vías y Saavedra.

   Fue en septiembre de 2013 que las 41 familias asentadas en la Villa, que debe su nombre a que en ese sitio funcionó, hasta la década del 70, la fábrica de la empresa Quilmes, fueron reubicadas en viviendas del plan Federal en Villa Delfina. 

   Ese mes, máquinas municipales se encargaron de derribar las precarias construcciones existentes en el lugar, las más antiguas construidas 30 años antes.

   Con el lugar desocupado se abría el camino para repensar su uso y destino. Aquel año se plantearon dos posibles destinos: generar un espacio público con equipamiento adecuado y aprovechando la rica forestación existente, y, la segunda posibilidad, ceder las tierras a la Universidad Tecnológica Nacional para que instale en el lugar nuevas dependencias. 

   Se recuerda que esa casa ya ocupa parte de las vecinas instalaciones que la Dirección Nacional de Vialidad.

Los motivos

   La razón por la cual la comuna no pudo todavía tomar posesión de esas manzanas que durante casi cuatro décadas estuvieron ocupadas de manera irregular es que debe lograr la titularidad de las tierras titularidad, algunas de las cuales están en manos de particulares mientras que otras pertenecen al estado nacional. 

   El abogado Rodrigo Dulsan, asesor en Tierras y Escrituras del municipio, explicó que los trámites que se realizan para obtener el dominio de las manzanas involucradas siguen distintos caminos, de acuerdo a quienes son sus titulares, y atraviesan diferentes circunstancias.

   “Las gestiones para regularizar esas tierras van por organismos y por estamentos diferentes. Con los particulares los vamos resolviendo con diferentes tratativas, tenemos también en marcha procedimientos para adquirir parte por prescripción administrativa y después están las del Estado, que se gestionan ante organismos que manejan bienes residuales”, explicó el funcionario. 

   La realidad es que cada parcela tiene su complejidad de tramitación y los expedientes “van y vienen” desde áreas como la Escribanía General de la Nación y el Departamento Ejecutivo nacional, gestiones que llevan a veces años, no sólo por su complejidad sino también por las demoras que se originan con los cambios de funcionarios a nivel nacional y provincial o bien por la creación de nuevos organismos en el caso de las tierras del Estado.

   “Con algunos particulares hemos llegado a acuerdos, como canjear sus terrenos de Villa Quilmes por otros en algún sector de la ciudad. Pero hay varios dominios particulares que exigen mucho trabajo para cumplir con todos los requerimientos”, agregó.

   El otro estamento a superar por su complejidad es la ahora denominada Agencia de Administraciones de Bienes del Estado (ABBE), que determina el uso y destino de tierras del estado nacional. 

   “En este caso hemos elevado a consideración el proyecto de generar un campus en la ex Villa Quilmes para la Universidad Tecnológica Nacional, con informes elaborados desde esa casa y también con el apoyo del Departamento. Es parte de una estrategia para ver si podemos acelerar el proceso”, mencionó.  

   Lo cierto es que se está cerca de cumplirse una década de la erradicación de la villa, y las tierras siguen sin definir su destino. 

   La comuna trabaja con intensidad sobre todo tratando de cumplir con todos los requisitos para evitar que los expedientes sean observados y regresen una y otra vez, como consecuencia de la burocracia. 

   Pero a pesar de ese esfuerzo, el propio Dulsan no se arriesgó a dar una fecha posible de finalización de los trámites. 

   “Gestionamos y gestionamos, pero muchas cosas escapan de nuestras manos”, señaló.

Datos sueltos

   La primera villa del país fue identificada en 1932, en la zona de Retiro, y tenía el alentador nombre de Villa Esperanza. En 1984, Jorge Luis Borges mencionó que "a los rancheríos de las orillas”, popularmente llamados villas miserias, se los llamaba ahora villas de emergencia. No supo de su posterior evolución a "asentamientos precarios o informales".

   En Bahía Blanca, la primera villa con esas características data de fines de los 40 y se ubicó en el actual parque Boronat, bautizada con el irónico nombre de Palihue Chico, erradicada en 1980 a Villa Harding Green, para dar lugar al entubado del arroyo Napostá. 

   De la misma época son los asentamientos de Villa Miramar y Villa Rosario Sur. En 1958 este diario mencionaba la aparición de un barrio similar bautizado Bajo Rondeau. 

   "Familias enteras viven en habitaciones levantadas en barro y paja, con techo de chapa y unas pocas aberturas cubiertas con arpillera deshilachada", se describía. 

   La crónica alertaba sobre la preocupante situación de los niños, "atraídos por la calle, perdiendo la inocencia y la mirada limpia y luminosa".

   Un estudio realizado por la provincia en 2017 estableció en nuestra ciudad 32 asentamientos informales, unas 8 mil familias, ocupando cerca de 400 manzanas en distintos puntos de la ciudad.