Bahía Blanca | Viernes, 19 de agosto

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El bahiense que presta su ayuda en la guerra de Ucrania

Gabriel Gallego tiene 41 años, se crió en el barrio Pedro Pico y se radicó en Andorra. Allí fue reclutado para manejar camiones que llevó alimentos y medicamentos a la zona bélica.

Gabriel Gallego (a la izquierda), en un alto del viaje con ayuda humanitaria.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Cuando el bahiense Gabriel Gallego conformó hace poco más de dos años el team Andorra para el Rally Dakar de Arabia Saudita no se imaginó que esa aventura iba a desembocar en la posibilidad de realizar ayuda humanitaria en la guerra entre Ucrania y Rusia.

   Nacido en nuestra ciudad el 18 de septiembre de 1981 y criado en el barrio Pedro Pico, Gallego fue reclutado por la Cruz Roja con sede en el Principado europeo para conducir un camión que la semana pasada transportó alimentos y medicamentos a la frontera ucraniana con Polonia.

   “Me hice conocido por conformar el primer equipo propio de Andorra para el Dakar. Dado esto, cuando la Cruz Roja local necesitó personal para conducir vehículos de gran porte, se comunicaron conmigo y acepté de inmediato”, contó quien cursó los estudios primarios en la Escuela N°67 y los secundarios en La Inmaculada.

   Para llegar a destino debió manejar más de 5.000 kilómetros prácticamente sin parar.

   “Por iniciativa de dos ucranianas residentes en Andorra se inició una campaña para recaudar ropa de niños, pañales, comida, agua, mantas y medicación, pero la colaboración fue tanta que necesitaron de mucho más transporte del previsto y, por ende, de choferes”, señaló.

   Y agregó: “Me citaron el martes 8 para decirme que en la madrugada siguiente partía, junto a otros 5 vehículos, rumbo a la frontera polaca con Ucrania, en un convoy directo sin escalas. Sólo paramos para abastecernos de combustible, y allí aprovechábamos para comer algo”.

   --¿Con qué te encontraste en el viaje y en la frontera de Polonia?

   --A medida que hacíamos kilómetros íbamos observando cada vez más la cantidad de ayuda humanitaria en dirección a Polonia, muchos particulares y otros tantos de diferentes países; lo malo de esto eran los sentimientos encontrados al momento de ver que en la misma dirección de esa ayuda también nos cruzábamos con tanques y vehículos blindados con material bélico. Todo una paradoja de ayuda a los que esos mismos vehículos iban a destruir. 

   Gallego cuenta que al llegar a destino, la población agradecía la labor que estaban realizando.

   “Eso te llena el alma. De todos modos, notamos un desconcierto grandísimo, ya que de golpe se quedan sin nada y escapan a otro país, pero sus hijos mayores o esposos se quedan para combatir, así que la tristeza que poseen es enorme y las lágrimas están a flor de piel”.

   “Creo que lo más grave todavía no pasó y espero que nunca suceda, pero sí existe nerviosismo en la gente y una duda en general de lo que pueda llegar a pasar a corto plazo”.

   Al igual de lo que sucede en nuestro país, el conflicto bélico produjo una escalada de precios en Europa.

   “Aquí los precios no paran de subir, cosa que es poco habitual. El combustible es el que más afectado se ve, por lo que todo el mundo se desespera. Pero los argentinos estamos acostumbrados a esto y manejamos con más naturalidad la situación”.

   --¿Cuáles son los próximos pasos?

   --Todavía no están muy claros. La idea de la Cruz Roja Andorra es enviar unos trailers para intentar bajar los costos de trasporte, pero aún no está definido. Por lo pronto estamos analizando algunos errores cometidos para facilitar el envío de mercadería y la comunicación. 

   “Lo bueno es que en este país te prestan atención y escuchan mucho a las personas con experiencia sin necesidad de tener un cargo político. Aquí les interesa mucho el mejorarse día a día”, cerró vía telefónica.

Los datos

--Gabriel Gallego nació en nuestra ciudad el 18 de septiembre de 1981. Cursó la primaria en la Escuela 67 y la secundaria en La Inmaculada.

--En 1999 se formó como piloto privado de avión en el Aeroclub Bahía Blanca.

--”Mi familia estaba compuesta por mi madre (Elsa Arribillaga), quien ya hace un par de años falleció. Al día de hoy sigue siendo una guía por todo las enseñanzas que nos dejó a mi hermano (José María) y a mí”.

--Su padre, también llamado José María, sigue viviendo y trabajando en el barrio Pedro Pico. “Debo agradecerle por aguantar mis locuras y estar siempre en cada momento aconsejándome”.

--En 2015 viajó a Andorra, con la idea de prolongar un poco la temporada de esquí europea. “Al mes y medio de estar paseando y disfrutando este país decidí que era mi lugar y que algo tenía que hacer para quedarme, así que inicié un bar con un amigo y luego de 2 años monté una empresa de diseño industrial y reformas”.