Bahía Blanca | Miércoles, 01 de febrero

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El debate que siempre vuelve: ¿sirven las reformas laborales?

Varios estudios concluyen que no hay evidencia de una mayor creación de empleo registrado.

    En Bahía, de acuerdo con datos oficiales, el porcentaje de ciudadanos que no tenía un empleo formal era de casi el 28 por ciento al segundo trimestre de este año, de modo que, para el INDEC, unas 29.400 personas trabajaban sin los beneficios del empleo protegido, como aportes jubilatorios, seguros obligatorios y cobertura de salud. En todo el país, el porcentaje trepaba hasta el 39,1%.

    Así, la cantidad de argentinos que trabaja en la informalidad no sólo es elevada, sino que, además, se mantiene en el tiempo desde hace ya varios años, lo que plantea, de acuerdo con algunos políticos y economistas de fuerte presencia mediática, la inminente necesidad de una reforma laboral que introduzca cambios de 360 grados en la legislación vigente, haciendo más fácil las contrataciones y “abaratando” el costo de la mano de obra.

    Pero ¿qué dice la evidencia empírica con respecto a este tipo de iniciativas que, dicho sea de paso, no son nuevas? La respuesta es bastante rápida y concluyente: no es posible patentizar que la modificación de la legislación laboral sirva para crear más empleo “en blanco”.

    A modo de ejemplo, un trabajo del economista Luis Beccaria y del abogado laboralista Pedro Galin, donde se analiza la reforma laboral de mediados de la década del 90, que incluyó rebajas de aportes patronales, contratos temporarios, topes indemnizatorios más bajos y un mayor grado de descentralización en la negociación colectiva entre otras iniciativas, encontró que esta iniciativa del gobierno menemista no redundó en una mayor creación de trabajo registrado.

    De hecho, analizando datos oficiales, los investigadores hallaron que entre 1995 y 1998 apenas el 34% del total de las nuevas ocupaciones creadas correspondió a asalariados registrados, predominando la creación de empleo informal, algo totalmente contrario a lo que se pretendía con las reformas.

    Otro estudio del economista Hugo Hopenhayn concluyó que la reforma de los 90’s no produjo un incremento del empleo de larga duración (contratos a plazo indeterminado), aunque sí en el temporario, en línea con las nuevas modalidades de contratación introducidas en nuestro país en el año 1991.

    “No es cierto que con la actual legislación laboral no se puede producir. El problema radica en que así como algunos empresarios utilizan el no pago de impuestos como forma de competir en el mercado de precios, también están los que creen que el no pago de aportes y contribuciones y la no registración laboral es lo que les permite mantenerse en el mercado”, explica el abogado laboralista y profesor de la UNS Jorge Morresi.

    Agrega que este “mito” se acrecienta cuando algunos empresarios eligen asumir el riesgo de mantener un vínculo laboral parcial o totalmente sin registrar, generándose un pleito que, a la postre, resulta más oneroso producto de las multas que se deben abonar, lo que alimenta la queja de que es la legislación actual la que impide producir.

    “Y eso no es así, lo que impide producir es el incumplimiento de la norma, el pretender obtener el rédito a partir de no registrar al empleado, difiriendo en el trabajador la suerte de la empresa”, manifestó.

    Sin embargo, admitió que las nuevas tecnologías exigen un nuevo marco de referencia en materia de leyes laborales, porque la normativa vigente, como la Ley de Contrato de Trabajo y algunos convenios colectivos importantes son del siglo pasado, cuando la computación estaba en ciernes.

     “Pero hay que debatir ese marco alejándose de la postura de algunos personajes mediáticos con escaso conocimiento de la materia”, advierte.