Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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¿Cuándo llegaría la variante Delta a Bahía y qué impacto tendría?

Los especialistas estiman que en 15 días podrían aparecer los primeros casos en nuestra ciudad. Suponen una alta contagiosidad, aunque no tanta peligrosidad. 

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Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com
Audionota: Malena Ruppel (LU2)

   La variante Delta de Covid-19, una de las variantes de preocupación según la Organización Mundial de la Salud y predominante actualmente en 124 países, es hoy uno de los ítems que más preocupan a la comunidad científica y a la población mundial.

   Aunque en Bahía Blanca aún no se detectaron contagios a partir de esa nueva cepa, ya se registraron casos en ciudad de Buenos Aires, algunas localidades bonaerenses y en las provincias de Córdoba y en Salta. 

   “Estimamos que en alrededor de 15 días podría aparecer algún caso de la variante Delta en la ciudad. Seguramente comenzará con alguien que vino de Córdoba o Capital, ya sea por turismo o por trabajo”, adelantó el doctor Maximiliano Núñez Fariña, director de Región Sanitaria I.

   Los pasos a seguir van a hacer muy parecidos a lo que sucedió en marzo de 2020 en la ciudad, cuando todo ésto comenzó. 

   “Cuando los parámetros clínicos sugieran esa posibilidad, se enviarán los análisis al Malbrán, que hoy por hoy es el único laboratorio que tiene los reactivos para detectar esa variante”, adelantó el funcionario.

   Estudios realizados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) ratificaron la alta contagiosidad de la mutación que se está expandiendo rápidamente por el mundo, pero también aseguraron que el 99,99% de los vacunados con el esquema completo evita la hospitalización y la muerte. 

   “No hay que minimizar el impacto que pueda tener la variante Delta. Para frenar su avance, debemos ser responsables y continuar con la vacunación. No hay otra forma de evitar más muertes”, añadió Núñez Fariña.

   Según varios epidemiólogos, no se ha podido argumentar su mayor letalidad, ya que aparentemente no sería tan mortal como las otras variantes, aunque de todos modos al ser tan difusible, arrastra a infinidad de personas que pueden tener comorbilidades, no estar vacunadas, ser cardiópatas, y lógicamente son frágiles ante el avance de Delta.

   “La Delta está generando estragos en lugares que estaban relativamente tranquilos, por lo que en nuestro país seguramente afectará más. Es muy contagiosa, por lo que genera muchos casos simultáneos, pero no tiene más gravedad que las anteriores. Puede ser similar a lo que fue la Influenza en 2009, que en dos meses invadió la ciudad. Hubo momentos que el 60% tenía gripe. Pero complicó más por el colapso sanitario en ese corto tiempo que por la gravedad en sí”, anticipó, en ese sentido, la infectóloga bahiense Laura Spadaro. 

   En relación a los síntomas,  se observa que la pérdida de olfato y tos son menos frecuentes en pacientes que se infectan con la variante Delta. En el Reino Unido, donde el 90% de los contagios son producto de este subtipo del SARS-CoV-2, lo que se ve es que los síntomas más comunes son el dolor de cabeza, dolor de garganta, congestión nasal y fiebre.

   “Junio y julio fueron los meses que más se vacunó, ya que la decisión fue aplicar primeras dosis a la mayor cantidad de gente posible. Y agosto será el mes de las segundas aplicaciones. La intención es llegar a septiembre con gran porcentaje de personas con esquema completo”, señaló el responsable de Región Sanitaria I.

   Los estudios de la CDC han determinado que más del 99,99% de las personas vacunadas completamente contra el COVID-19 no han tenido un caso importante que haya resultado en hospitalización o muerte.

   “Necesitamos una tasa mucho mayor de gente vacunada con dos dosis. Todos los estudios realizados hasta el momento son con las dos dosis aplicadas. Allí sí el impacto baja considerablemente, pero con una sola aplicación los parámetros son muy relativos”, manifestó el neumonólogo Fernando Piumatti, jefe de ese área en el Hospital Penna.

   Un documento interno de los CDC que se difundió la semana última advirtió que la variante Delta es tan transmisible como la varicela, lo que implica que cada persona infectada contagia hasta ocho o nueve individuos, en promedio. La variante original de coronavirus, según indicaron los CDC, era tan contagiosa como el resfriado común, y cada persona infectada contagiaba a otras dos.

   En ese sentido, Para Núñez Fariña fue un acierto abrir la vacunación en forma masiva, con la intención de proteger a la mayor cantidad de población posible.

   “Mucha gente se acercó a los centros sin turno. Hoy toda persona mayor de 18 años puede acudir a esos lugares y será vacunado con la primera dosis de la vacuna que haya disponible en ese momento. La vacuna no evita el contagio, sino que reduce la gravedad del virus y también baja notoriamente la carga viral para que, en caso de contagiar, tampoco sea un riesgo para la otra persona”, aclaró.

   Si bien aún no está demostrado que Delta cause una enfermedad más grave, si está comprobado que los más vulnerables siguen siendo quienes no están vacunados. Los CDC citaron tres estudios más antiguos de Canadá, Singapur y Escocia, que indican que las personas infectadas con Delta terminan en el hospital con más frecuencia.

   De ahí la preocupación de los especialistas por ampliar las campañas para que las personas completen su esquema de vacunación.

   “La verdad que es muy difícil entender los argumentos de las personas que han decidido no vacunarse. En Bahía estimamos que no supera el 15% de la población total, pero esa gente no toma dimensión del riesgo que asume en lo personal y el que hace correr a su entorno. Hoy, las muertes se producen en su mayoría en gente que decidió no vacunarse”, reforzó Núñez Fariña.

   Sea cuales fueren las formas del virus para propagarse, la respuesta de los expertos a la propagación siempre es la misma: más vacunación.

   “Para esta variante, se precisa la vacunación con esquema completo, es decir con las dos dosis aplicadas. Incluso, en los países de primer mundo, ya se está hablando de una dosis de refuerzo, sobre las dos ya aplicadas. Entonces, en nuestro país, el objetivo prioritario es vacunar a la mayor cantidad de población posible con las dos dosis e ir previendo una tercera. De ese modo, al virus se le va a complicar cada vez más la mutación y se logrará controlarlo”, dijo Mariana Puntel, especialista en virología que se desempeña en el Conicet Bahía Blanca.  

   Y añadió que el escenario ideal para el nacimiento de nuevas variantes es el grupo de no vacunados.

   “Las comunidades donde circula con mayor rapidez son aquellas que no presentan defensa inmunitaria. Es una preocupación mundial tanto los movimientos anti-vacunas, como las comunidades con escaso acceso a las vacunas porque dejan un flanco abierto muy importante para el desarrollo de nuevas variantes cada vez más agresivas. Las comunidades con muchos individuos no vacunados tienen poca chance de controlar la dispersión viral. En estas personas los anticuerpos se desarrollan tarde luego de la infección, y son el caldo de cultivo para la aparición de nuevas variantes. En cambio, los aquellos que si estén vacunados van a tener menor severidad de la sintomatología, y dependiendo de la variante, entre el 70% y el 90% de las personas podrán contrarrestarlo sin necesidad de una internación hospitalaria”, manifestó Puntel.

La variante que cambió el rumbo de la pandemia

   La aparición de la variante Delta, que se registró por primera vez en India en octubre del pasado año, ha supuesto un punto de inflexión en la pandemia del Covid. 

   Antes de su expansión, la luz al final del túnel parecía nítida: la vacunación avanzaba en gran parte del mundo y frenaba las infecciones. Ahora, todo ello está en duda.

   La alta transmisibilidad de la B.1.617 ha creado un repunte de casos en muchos territorios. El virus original que surgió en Wuhan contagiaba, de media, a entre 2 y 3 personas; la variante delta tiene un R0 o número básico de reproducción de entre 5 y 8. 

   Incluso, está causando infecciones en personas que han recibido las dos dosis de la vacuna en tasas más altas que otras variantes. Además, un mayor número de pacientes vacunados reporta síntomas. 

   Lo más preocupante es que algunos de estos infectados portan aproximadamente el mismo nivel de virus en la nariz y la garganta que las personas sin vacunar, según un documento interno de los CDC. Ese dato llevó a que el gobierno de Estados Unidos exigiera el uso de barbijos en espacios cerrados y abiertos.

   Las altísimas cargas virales que Delta genera –hasta 1000 veces superiores que el virus original- cuando infecta implican más posibilidades de contraer (y transmitir) infecciones más severas que con otras variantes.

   Eso también supone que habría que elevar el porcentaje de vacunados para lograr la inmunidad de rebaño necesaria para controlar la pandemia.

   A esto se suma que la efectividad de la vacuna ante la infección va decayendo con el tiempo: hasta el 16% para los vacunados en enero, según datos de Israel, el país que mejor ha gestionado la inoculación de sus habitantes. Una información que empuja a plantear si será necesaria una tercera dosis, aunque la OMS ha pedido más evidencias antes aprobar esta inyección extra.

¿Para qué sirve vacunarse?

   A pesar de la aparición de Delta, las vacunas siguen cumpliendo su función, aunque en menor medida: reducen las posibilidades de contraer el virus. Además, aunque la carga viral de los vacunados sea similar a la de aquellos que no han sido inoculados, es probable que los primeros sean contagiosos durante un período de tiempo más corto.

   Y, lo más importante, las vacunas siguen frenando los casos más graves de Covid.

   Actualmente, en distintos países del mundo que ya tienen circulación comunitaria de Delta, la mayoría de casos afectan a los jóvenes, la franja de edad con menos vacunados, y se trata de cuadros clínicos más leves. Sin las vacunas, algunos de esos casos se habrían vuelto graves o habrían llevado a la muerte. 

   Hacer que las infecciones del futuro sean cada vez menos peligrosas, es la forma de que esta pandemia se frene.

   Continuar con la vacunación, el seguimiento de los infectados y las medidas que frenan los contagios siguen siendo los pasos a seguir.