Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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"Indira" Celeste Monje: la bahiense que danzaba en bodas de la India para atraer la suerte

Tiene 31 años, es profesora de Danzas Orientales y fue contratada por una empresa de espectáculos en Panjab, norte del país, para bailar en los casamientos. Por tradición, la presencia de una bailarina extranjera en la fiesta es considerada buen augurio para los novios. 

Anahí González Pau 
agonzalez@lanueva.com 

   “Indira” Celeste Monje quería vivir una experiencia laboral en la India, consiguió el dato de una empresa de espectáculos, en la zona de Panjab -en el norte- y en 2018 emprendió su aventura. Le brindaban pasajes, alojamiento, capacitación y un salario. 

   “Me contrataron para bailar en las bodas porque allá es una tradición. Por su cultura, consideran que el hecho de que una bailarina extranjera se presente en la fiesta es un buen augurio para los novios, es como una especie de talismán que trae prosperidad”, contó. 

   Indira -su nombre artístico-, baila desde muy pequeña y está al frente de la Escuela de Danzas Shakti, en nuestra ciudad. En India, fue alojada por la familia del dueño de la empresa, junto a su esposa e hija.  

   “Me ofrecieron quedarme con ellos porque de todas las bailarinas extranjeras contratadas yo era la única latina, el resto de las chicas eran rusas, ucranianas o inglesas”, contó. 

   Una de las mayores oportunidades se dio cuando empezó a conocer más sobre la danza Bhangra uno de los bailes tradicionales de esta zona. Llegó a realizar presentaciones solistas de esta danza que le robó el corazón. 

   “Para ellos, bailar es algo tan natural como comer. Lo tienen incorporado”, dijo.  

    Esto le permitió conocer desde adentro los pormenores de una cultura que siempre le había fascinado. 

   “Los casamientos indios no son como los de Argentina, allá la fiesta dura entre 4 y 5 días”, contó. 

    En la reunión más íntima, previa a la gran fiesta, los padres del novio reciben a los parientes en su casa. 

    “Vienen de distintas ciudades, pero no son 15 o 20, llegan a alojar hasta 100 personas”, dijo.

    Cuando comentó su asombro por este hecho le contestaron: ‘Esto es la India’”, contó.

    La época de festejos, por clima y por creencias, se da entre octubre y mayo. 

    Hay casamientos por convenio y otros “por amor”, pero las familias siempre intervienen. El papá de la novia paga una dote a la familia novio, la cual asume el compromiso de mantener económicamente a la joven. 

    Indira comentó que, si bien tenía muchas oportunidades laborales en India, y podría haberse quedado allí, extrañaba mucho nuestras costumbres. Por otra parte, la pandemia complicó todos los escenarios y eligió estar con su familia y con su novio.

    “Sentí el choque cultural, por más que amo la cultura oriental, Argentina es Argentina. Estar lejos me permitió reconocer lo bueno de nuestra cultura y todas las posibilidades que te brinda el país”, dijo. 

    “Acá bailar es algo que produce admiración en tu familia, en tus amigos; todos van a verte bailar, te apoyan. En cambio, en India, las chicas que aprenden a bailar y lo hacen como una salida laboral, luego tienen ciertas dificultades para formar pareja, no está bien visto”, dijo. 

    Entre sus idas y vueltas a la India, Indira se reencontró en Argentina con un amor de la secundaria y decidieron casarse. La pandemia postergó la fecha, pero el plan sigue en pie. La fiesta será con vestimenta típica de la India.  

 A los 9 años le dijeron que no podía seguir bailando 


   A los 4 años empezó a bailar danzas clásicas, luego españolas y patín artístico. A los 9, empezaron a dolerle las rodillas y le diagnosticaron osteotendinitis. Le recomendaron no hacer más actividad física para evitar el riesgo de lesionar sus tendones. 

  De hecho, ni siquiera podía ir a la escuela caminando o tomar la clase de educación física, ni andar en bicicleta. Al menos, por unos años. 

   A los 11, descubrió la danza árabe en el cumpleaños de un tío: vio a unas mujeres bailando con velos y sables en la cabeza y quedó fascinada. Como su salud había mejorado, con el apoyo de su mamá, decidió aprender a bailar. Sus primeras clases fueron en el Centro Social Sirio Libanés, con la profesora Natalia de Miguel.  

   “Fue la primera que me impulsó a que me dedicara profesionalmente a esto, me dio la idea de que había un mundo de posibilidades más allá de asistir a las clases”, contó. 

   Cursó sus estudios en la escuela de Amir Thaleb, de alcance internacional: Arabian Danzas School,  en Capital Federal. Para pagar los viajes a Buenos Aires, empezó a dar clases de danzas árabes en una sociedad de fomento.  

 

   “De un mes a otro se llenó de chicas y pude finalizar mis estudios”, contó. 

     Su primera muestra anual de alumnas fue en una sociedad de fomento en el año 2007 cuando estaba terminando la secundaria. Su papá, Luis Monje, la ayudó a montar la muestra y desde entonces, nunca frenó.  

   “Esta danza me ayudó a sentir más confianza en un momento clave como es la adolescencia. Me ayudó a sentirme parte de un grupo”, dijo.

    Indira, como nombre artístico, surgió no solo por Indira Ghandi, sino por el nombre de un local de venta de ropa y artículos de la India que tenía su tía. 

    “Entre el aroma a sahumerios y la música oriental solo faltaba que apareciera un gurú y yo me crié en ese mundo”, contó la bailarina. 

   “Ahora soy Celeste en mi vida cotidiana, que puede estar en pantuflas en su casa viendo una serie y cuando estoy en el escenario el nombre artístico me ayuda a transformarme en esta imagen de bailarina exótica que baila en las bodas”, reflexionó. 

   Indira realizó temporadas de shows en el restaurante del Hotel Conrad de Punta del Este junto a una orquesta de Uruguay y brinda capacitaciones y su programa de clases en este país. Su escuela, Shakti, comenzó a funcionar en nuestra ciudad hace 13 años. 


Brindando un Workshop en Punta del Este.

   “La danza oriental te rejuvenece, te mantiene activa y te da mucha vitalidad”, concluyó. 

    Algunas costumbres de la India

  • Se saluda con un beso solo a los familiares o personas muy cercanas, a los demás hindúes se los saluda con Namasté.  
  • En India, las mujeres no deben cubrirse el rostro ni es necesario ocultar el cabello, como en la religión islámica y muchas veces llevan el vientre descubierto. 
  • Le dan mucha importancia a la familia: inclusive es un punto relevante en la entrevista laboral.  
  • La alimentación es vegetariana: consumen arroz, vegetales, legumbres y salsas.  
  • La olla a presión, los guisos y las sopas son esenciales en la cocina india al igual que condimentos como el curry y el masala.  
  • También los chapatis, panes típicos realizados con distintas harinas.  
  • No comen carne porque consideran a la vaca como un animal sagrado, la llaman la “Madre”.