Bahía Blanca | Lunes, 27 de mayo

Bahía Blanca | Lunes, 27 de mayo

Bahía Blanca | Lunes, 27 de mayo

Una cadena de valores que sigue sumando eslabones a través de los años

Con el paso del tiempo, esta actividad se fue perfeccionando y es importante recordar la tarea de cada una de las personas que interviene en algún eslabón de la larga cadena que tiene que ver con el agro.

   En recuerdo del primer embarque de trigo desde la Argentina al extranjero, realizado el 14 de agosto de 1926, se celebra hoy el Día del Cerealista.

   Esa primera exportación fue el resultado de la política de intercambio comercial llevada a cabo por Avellaneda, quien había asumido los destinos del país en 1874.

   Con la simple intención de dedicarle a todos los trabajadores del agro un día para homenajear y reconocer su actividad por parte de los demás sectores, el Consejo Directivo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires resolvió instaurar el 14 de agosto como la fecha en que se celebrara el Día del Cerealista.

   Cuando se refiere a la palabra "cerealista", se están incorporando en el concepto una serie de valores, algunos de los cuales son difíciles de explicar a aquellos que no forman parte del sistema, pero que interesa que conozcan y sepan que cuando se habla de cerealista hay una referencia directa con el diálogo de los sectores, el orden del negocio y sus formas y normas, la transparencia y los fueros.

   Con el paso del tiempo, esta actividad se fue perfeccionando y es importante recordar la tarea de cada una de las personas que interviene en algún eslabón de la larga cadena que tiene que ver con el agro.

   De esta forma, es necesario mencionar a los productores, acopiadores, cooperativas, corredores, industriales aceiteros y molineros y finalmente a los exportadores que son quienes ejercen la tarea de la venta al exterior y traslado de estos productos, los que, pasarán a formar parte de las mesas de habitantes de todas partes del mundo.

   En definitiva, se refiere a un sistema, con todo lo que ello significa: la necesidad de todos los que actúan en alguna de las etapas.

   Así, el productor de cualquier zona de nuestro país probablemente no tenga en cuenta que el pan que surgió del trigo que cultivó, tal vez sea comido por un chico en el otro extremo del globo; volviendo otra vez a aparecer la idea que de alguna manera todos estamos relacionados porque somos consumidores de lo que el "cerealista" produce, comercia, industrializa, entre otras cosas.

   En este día en que el cerealista es el protagonista principal, sería importante que el resto de la sociedad también celebre que la tierra sigue siendo la principal fuente de riqueza del país y que la tarea cotidiana de aquellos que forman parte del sistema hace que sea posible que exista confianza, a pesar de las adversidades, en que se pueda lograr un país grande, con el esfuerzo silencioso de todos sus integrantes.

   La palabra cerealista encarna valores, tales como transparencia, consenso, compromiso, palabra empeñada, arbitración ante la duda. Define toda una tradición acuñada y transmitida por generaciones a lo largo de toda la cadena de valor que comienza en el productor y concluye en la exportación.

   En este día tan especial para los Cerealistas, bueno también es afirmar que la mercadería que pasa por sus manos también tiene un valor intrínseco, porque más allá de las pizarras, en el interior de una semilla o de un producto elaborado con esa semilla, está incorporado el conocimiento, la investigación, la inversión de los criaderos, la biotecnología, las innovaciones de la industria, y la lista se hace interminable.

Los primeros años

   Instituido por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el Día del Cerealista fue fijado el 14 de agosto de 1926.

  La celebración de esta fecha ha constituido la unión afectiva de las fuerzas vinculadas a la industria madre, una exteriorización que dejó establecido el alto propósito de rendir también un homenaje a los agricultores del país.

  La convocatoria se realizó el 13 de agosto de 1926, en el Prince George's Hall, a las 20.30, el cubierto costaba $22 y el banquete era sin etiqueta.

  Asistieron más de 700 comensales y estaba representado en dicha reunión los más altos exponentes porteños y de todo el país: Bolsas de Comercio, toda la banca nacional --Sociedad Rural--, Centro de Exportadores, Embajadas extranjeras, Cámaras del Yute, Centros Consignatarios, Ferrocarril Oeste y del Sud Argentino, Bolsa de Ganados, Centro de Propietarios y Centro de Navegación Transatlántica, entre otros.

  Realizando una apretada síntesis y tomando un retazo de la historia, los festejos del día del cerealista eran promovidos por la Sociedad de Acopiadores de Cereales de Bahía Blanca, entidad que fue fundada el 2 de noviembre de 1946.

  Sociedad vinculada plenamente al quehacer cerealero, participando activamente de la información y apoyando constantemente a quienes merecían recibirlo, por ejemplo a la Escuela de Recibidores de Bahía Blanca, inaugurada en el año 1948 de la Junta Nacional de Granos, luego cerrada y su apertura nuevamente en 1954, que actúa hasta la fecha con la más alta capacitación técnica, distinguida nacionalmente.

  Generalmente la cita se realizaba en el Hotel Frasca, de calle San Martín y en algunas oportunidades en un campo de Tornquist.

  Llega por último la creación de la Bolsa de Cereales y ésta aglutinó a todos los sectores, incluso tomó cauce nacional, fiesta que en definitiva cumplía los preceptos de los iniciadores que solamente era con los participantes locales sino del todo quehacer cerealero del país para compartir esa hermosa reunión en el abrazo fraternal y el conocimiento de las personas.

   Fue fundamental la creación de la División Técnica (Laboratorio) que se inició en Rondeau y Güemes y luego su centro principal en Chiclana y Lavalle, la Sociedad Acopiadora entre otros vio con sumo agrado tal creación, ya que de la misma se retiraban los certificados verdes de acopio 1966 y el azul de productor directo, 1959.