Reclamos cruzados que  no se enfrían en la Provincia

3/7/2021 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en la capital provincial.

Por
Ricardo Salas

   Cuando todo hacía parecer que la pandemia comenzaba a ceder, con la curva de casos positivos en bajada, la posibilidad de una tercera ola  de contagios se instaló como una nube oscura que crece día a día en despachos ministeriales de la atmosfera bonaerense 

   Hoy las vacunas no parecen ser el problema. Incluso, la llegada de cada avión que aterriza en Ezeiza con nuevos cargamentos de dosis se promociona como una conquista épica por funcionarios “militantes” del oficialismo. 

   Si bien la Provincia aceleró el programa de vacunación en todo el territorio,  la discusión ahora pasa por las segundas y terceras dosis. Parece un nuevo capítulo de una batalla larga y desgastante, donde constantemente se corre la meta cuando ésta aparece en el horizonte. 

   En paralelo, la disputa electoral comienza a ganar cada vez mayor espacio pese al contexto de pandemia y en el marco de un clima de malhumor social generalizado por la crisis sanitaria y la economía diaria. 

   Por eso, además de los avances en la campaña por la vacunación, situación que le permitiría al Frente de Todos apuntalar sus chances electorales, el Gobierno decidió reforzar todos los cañones discursivos sobre una lenta recuperación económica y así poder mostrar que la situación mejoraría en los próximos meses. 

   En un año electoral la prioridad pasa lógicamente por cuidar el bolsillo. Con la obra púbica como uno de los pilares esenciales de la estrategia oficial -como ya se dijo en ediciones anteriores de las Diagonales- se sumó esta semana la reapertura bonaerense de paritarias. 

   A principios de año los gremios en general habían cerrado una pauta salarial alrededor del 35 % (con una estimación inflacionaria del 29 %, según proyectó el ministro Martín Guzmán en el Presupuesto 2021). La realidad sin embargo indica que la inflación interanual estará cercana al 50 % por lo que se están reajustando las subas de los salarios en un promedio del 45 %, con cláusulas de revisión, según la rama de actividad. 

   Está claro que para la Gobernación la prioridad, además de contener la pandemia, pasa por “engordar” un poco los bolsillos en la recta final de cara a las elecciones de renovación legislativa. 

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   El gobernador Axel Kicillof habilitó reuniones de “mesas técnicas” entre los ministros y un amplio abanico de dirigentes sindicales (docentes, judiciales, profesionales de la salud pública y estatales) para analizar el impacto que ha tenido la inflación sobre los salarios durante el primer semestre. 

   Para el Ejecutivo resulta indispensable vincular la gestión con la coyuntura económica y social. Por eso Kicillof se comprometió a revisar el anterior acuerdo salarial y la semana que viene haría una propuesta formal. 

   Mientras tanto, en la Legislatura bonaerense avanza una iniciativa, denominada “Pase Libre Multimodal”, que fue consensuada por los bloques de senadores del Frente de Todos y el de Juntos por el Cambio, para garantizar la utilización gratuita del transporte público automotor y ferroviario (tanto urbano como interurbano) y en el transporte público fluvial en aguas jurisdiccionales de la provincia para los trabajadores de la salud mientras dure el estado de emergencia. 

   La intención, según algunos portavoces gubernamentales, es que los sueldos, al menos, no pierdan frente a la inflación. Aunque claramente en el día a día se puede advertir como se licúa el poder adquisitivo y los acuerdos salariales quedan cada vez más lejos de los aumentos de la canasta familiar. 

   En medio de este contexto, los movimientos políticos no se detienen. Por momentos, la nueva estrella parece ser el exministro del Interior, Florencia Randazzo. Las movidas, que comenzaron despacio y en silencio, se coronaron con la aparición pública del dirigente chivilcoyano. 

   Y la novela recién comienza. Lo que parecía una movida de la oposición de Juntos por el Cambio, para restarle votos al Frente de Todos, después de conocerse una reunión que Randazzo tuvo con el presidente Alberto Fernández, la taba se dio vuelta. Y todo indica que las próximas semanas habrá más idas y vueltas. 

   En el armado opositor,  por su parte, los tantos parecen ir acomodándose de a poco, aunque sus disputas domésticas afloran cada vez con mayor fuerza. Quienes más claro lo tienen son los radicales, que encontraron rápido en el neurocientífico Facundo Manes un candidato más que competitivo, tanto para pelearle mano a mano al PRO, como para ilusionarse con una candidatura presidencial en 2023. 

   Al mismo tiempo, el PRO también parece haber cerrado la candidatura del vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli en la Provincia, con la excepción del intendente de Vicente López, Jorge Macri, que insiste con su propia candidatura. Y en el medio Lilita Carrió, quien se ofreció como prenda de unidad, pero que no tuvo la respuesta esperada. Incluso coqueteó con el apoyo a la candidatura de Manes, pero luego tomó distancia. 

   Si el cierre de listas fuera hoy, habría más de una lista en JxC. Tanta radicales como macristas avanzan con armados propios, y dejan la unidad como la última posibilidad. Quizás una estrategia para darle volumen a la interna para que la suma pueda trasladarse luego a la verdadera batalla, que será contra el oficialismo en noviembre. 

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