​​​​​Escenario político: qué se juega en esta elección

21/7/2021 | 06:15 |

Juntos por el Cambio define su liderazgo a nivel nacional y, con eso, los reordenamientos locales. El Frente de Todos necesita sostener el delicado equilibrio de la unidad: en la Provincia para mantener la potencia electoral y, en Bahía, para demostrar su capacidad de ser competitivos en las ejecutivas.

Héctor Gay y Horacio Rodríguez Larreta

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   Cuando todavía faltan algunas confirmaciones sobre la integración de las listas, cuyo cierre está previsto para el sábado, un dato importante es que ninguno de los grandes electores tanto a nivel nacional como local estará en la grilla.

   Ni Cristina ni Macri ni Massa ni Rodríguez Larreta serán candidatos este año y la única gran figura que competirá es María Eugenia Vidal, aunque no en el pedregal bonaerense sino en el confort del electorado porteño.

   En Bahía Blanca tampoco serán de la partida los "dueños" de los votos, es decir, los dirigentes que más miden. En Juntos por el Cambio (ahora llamado Juntos) centralmente es el intendente Héctor Gay, mientras que en el peronismo son el senador provincial Marcelo Feliú y el presidente del Puerto, Federico Susbielles. En realidad no habría que descartar completamente en las listas a Susbielles, pero a esta hora su inclusión no parece lo más probable.

   El panorama indica que Juntos está a centímetros de afrontar una interna entre el Pro y la UCR, los primeros con el apoyo de la Coalición Cívica y el Peronismo Republicano, los segundos asociados al GEN. En el tramo de diputados nacionales eso se traduce en un enfrentamiento entre Diego Santilli y Facundo Manes.

   Una clave de esta elección es entender que el verdadero candidato amarillo no es Santilli. Es Horacio Rodríguez Larreta, cuyo proyecto presidencial seguramente lo obligará a ser la cara de la campaña. Es esperable que el jefe de Gobierno porteño baje en más de una oportunidad a distritos como Bahía y otros de la zona acompañando al "Colorado", así como a Mar del Plata y varios polos importantes de la Provincia, en especial fuera del AMBA. Larreta tiene que dejar claro que, quien vote a Santilli, en realidad lo vota a él.

   Hoy las encuestas muestran cierta ventaja de Santilli frente a Manes en diversos distritos del Conurbano, pero el neurocientífico lo supera sin discusiones en el interior, incluyendo Bahía. El "Colo" es muy poco conocido fuera del AMBA, aunque a su alrededor confían en que algunas fotos con Larreta recorriendo la Provincia pueden equilibrar esa debilidad.

   Lo relevante en esta interna es que se parece mucho a una semifinal: si ganan los amarillos, se consolida el proyecto de candidatura presidencial de Larreta; si pierden, el eje Gerardo Morales, Martín Lousteau y Manes empezará a tallar con otra fuerza de cara a las ejecutivas. Esa es la discusión de fondo en JxC.

   ¿Qué sucede en nuestra ciudad? Casi todos quieren evitar la interna, pero nadie en el radicalismo parece tener la fuerza suficiente como para desoír una orden de la conducción del partido. Si la directiva es ir a primarias en todos los tramos de la boleta, tendrán que acatar. El problema es que el comando de Alsina 65 seguirá siendo amarillo, por lo que resulta prístino que quienes pateen en contra deberán buscarse rumbos por fuera del Palacio Municipal y despacho aledaños.

   Igual, no faltan quienes mantienen la esperanza. "No es imposible que haya primaria en todos lados y, en Bahía, unidad en la lista de concejales. Acá la UCR pretende mayor protagonismo dentro de la coalición pero no disputar el liderazgo, que hoy le pertenece al intendente", afirma uno de los radicales más negociadores.

   En caso de haber competencia, una de las grandes dudas sigue siendo cuál será el discurso radical de campaña a nivel local. ¿Pegarle a Gay? ¿Tirarle dardos a Santilli, para evitar roces domésticos? En ese caso, ¿qué dirían después si se ven obligados a defenderlo en las generales? Es raro el movimiento. Sin embargo, resulta evidente que en una eventual PASO las propuestas tienen que marcar diferencias para atraer al electorado. Algo van a tener que decir.

   Así como Larreta se empieza a jugar 2023, para Gay la perspectiva es diferente, ya que la ley le impide la re-reelección y no parece tener aspiraciones hacia más arriba. El objetivo de estas elecciones de JxC en Bahía Blanca, tal como están planteadas las cosas, es minimizar los daños colaterales de una interna. Y, en lo posible, repetir performances anteriores, o sea, obtener una victoria sólida que reafirme la supremacía del espacio en el distrito, para luego empezar a posicionar otras figuras como ejes fundamentales de la gestión. Por ejemplo, el secretario privado Pablo Romera y el de Movilidad Urbana y Espacios Públicos, Tomás Marisco.

   Otras caras del Pro "vendibles" en términos de futuro podrían ser dirigentes más experimentados, como los que hoy están llamados a encabezar listas. Adrián Jouglard en concejales y Fernando Compagnoni, en diputados provinciales. Ambos representan los valores del espacio y tienen un discurso habitualmente moderado, del gusto de la conducción y, sobre todo, del bahiense medio.

   A propósito de los diputados bonaerenses, la lista seccional del Pro tendría en sus primeros tres casilleros a Compagnoni, la secretaria de Gobierno rosaleña Abigail Gómez y el intendente de Patagones, José Luis Zara. La confirmación depende de los acuerdos de última hora y, obviamente, de la eventualidad de sumar radicales si se sella la unidad en el sprint final.

   La salida del presidente del Concejo Deliberante, dicho sea de paso, habilita el ingreso de quien quedó en el primer lugar de los suplentes en la lista de 2019 y ahí cobrarán los lilitos. Pasaría a ser concejal titular Andrea Pace, de la Coalición Cívica, mientras que de primer suplente en el oficialismo quedará el radical Antonio Mollo. Ambos ocuparon los puestos 8 y 9 de la boleta hace dos años, en la cual ingresaron 7 ediles.

   En cuanto a la interna de la interna en la UCR, el comité de calle Donado insiste en que el número 1 de los radicales en el tramo de diputados bonaerenses por la Sexta le corresponde a alguien de esta ciudad, bajo el argumento de que casi la mitad del padrón seccional es de Bahía. Hoy no hay radicales bahienses en la Legislatura y sí de la zona, Anahí Bilbao y Emiliano Balbín. Esa pulseada no terminó.

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Federico Susbielles y Marcelo Feliú

   En el Frente de Todos hoy y mañana son los días decisivos. La lista de concejales se está cerrando en estas horas, aunque la seccional deberá esperar casi con seguridad hasta el sábado.

   A diferencia del oficialismo, que ya blanqueó que su 1-2 será Adrián Jouglard y Fabiola Buosi, en el FdT todavía hay hermetismo. La torre de control dominada por Godoy-Susbielles-Feliú tiene que armar una boleta que contenga a la mayor cantidad de vertientes peronistas y sus satélites, sabiendo que es imposible conformar a todos.

   Están los camporistas, los susbiellistas, los feliuístas, los gremialistas (que encima están divididos y todos exteriorizan sus pretensiones), los massistas, los pejotistas tradicionales y los espacios que forman parte del Frente pero no son del tronco del peronismo. Alguien va a terminar pataleando.

   La meta básica de este año, al no poner en juego la imagen de las figuras más pesadas, es afianzar la unidad. Durante al menos una década, hasta 2019, el peronismo se caracterizó por su dispersión. La intención en esta oportunidad es armar listas representativas y que no haya reclamos estridentes de quienes queden afuera de los lugares a salir. 

   El justicialismo bahiense necesita consolidar un piso de votos por encima de los 40 puntos para la boleta local y que los candidatos nacionales también cierren en torno a esa cifra. Desde el triunfo de Cristina en 2011 que el peronismo-kirchnerismo no llega a esos números con sus figuras nacionales en Bahía. Alberto Fernández y Axel Kicillof estuvieron claramente por debajo del 40% en el último turno.

   Una elección mejor respecto de la anterior permitiría vislumbrar un futuro expectante para quien se anote a disputar la intendencia dentro de dos años, sea Susbielles o Feliú, las dos opciones que hoy surgen como naturales. 

   Es más. Al margen de cuáles sean los nombres en las boletas de este año, quienes probablemente más caminen la campaña serán ellos dos, por una cuestión de referencia y porque a ambos les conviene que el FdT tenga suficiente vigor para que apuntale sus aspiraciones futuras. A diferencia del Pro y la UCR que tienen que definir ahora quién pisa más fuerte, el legislador bonaerense y el titular portuario necesitan que el aparato se solidifique en los meses por venir y, recién más adelante, dirimir entre ambos quién representa mejor al espacio.

   Los más optimistas en el FdT bahiense creen que una interna fuera de control en Juntos podría abrir la puerta a un triunfo en una ciudad esquiva como esta. Su esperanza también se basa en un progreso significativo de la campaña de vacunación y en algún repunte de la economía. Pero, salvo la vacunación que avanza a buen ritmo, los otros elementos están por verse, en especial la economía que podría ser un boomerang si la inflación se sostiene en niveles tan altos.

   El esquema de candidatos sin tanto peso individual es posible que se replique en la superestructura del FdT. Todavía no se confirmó el apellido para encabezar la lista de diputados nacionales en la Provincia, pero no es de extrañar que se designe a una figura secundaria y que la cara la terminen poniendo aquellos que más miden. 

   Un ejemplo de esta lógica de candidato "débil" con un acompañante fuerte protagonizando la campaña se dio en 2017. Para oponerse a un tanque como Cristina, la exposición mayor la terminó teniendo Vidal, no Esteban Bullrich. Claro que hay otras experiencias, con resultados opuestos, como las candidaturas testimoniales de 2009, año en que Francisco de Narváez derrotó al mismísimo Néstor Kirchner en la Provincia. Una diferencia de contexto es que el peronismo y algunos afines corrían por separado: el ahora hiper K Martín Sabbatella le restó votos en aquella ocasión al Frente Para la Victoria.


Cuál será la participación electoral, una gran incógnita.

   En resumen, Juntos disputa este año el liderazgo de la coalición a nivel nacional, lo cual tendrá su correlato en el orden local. Gay, Nardelli y Moirano ya se volcaron al larretismo y si la apuesta les sale bien continuarán decidiendo los destinos partidarios del distrito y la región, priorizando a los fieles y apartando a los que tiren zancadillas. Ahora, si al radicalismo le toca una buena mano, habrá que volver a poner las cartas en el mazo y seguir jugando.

   El Frente de Todos apunta a consolidar la unidad, lo cual le garantiza una potencia electoral nacional y provincial muy difícil de batir. Para afirmar esa concordia, la arquitectura de las listas es vital. En lo local aspiran a apuntalar su base, tanto en estructura política como en votos, para proyectar una oferta consistente dentro de dos años.

   Ahora, ¿qué datos de corto plazo deben mirar en este llamado a las urnas las dos principales coaliciones del país? El primero, obviamente, quién gana y quién pierde. El segundo, cuánto se parecen los números de este año con los de 2019. El Frente de Todos ganó cómodo en Provincia y, Juntos por el Cambio, en Bahía. Si las diferencias se mantienen, achican o estiran, eso hablará mucho del clima respecto de las gestiones de gobierno.

   Y tercero, pero no menos importante, es el humor general de los votantes. Es decir, confirmar si la política realmente está tan mal en la consideración pública como aseguran las encuestas, lo cual se podrá presumir si en las PASO del 12 de septiembre se da una baja participación histórica como muchos prevén.

   El sábado es el primer hito del calendario electoral 2021, con el cierre de listas. Es el momento en que definitivamente se acomodarán las piezas en el tablero. A partir de ahí, habrá que ver quién se sienta del lado de las blancas y mueve primero.

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