Epecuén desde las nubes: cada vez más gente se anima a volar

18/7/2021 | 07:00 |

El Aeroclub local ofrece esta actividad para que más personas puedan conocer y valorar el patrimonio cultural y la belleza de los paisajes. El tour incluye un vuelo sobre las ruinas, la costa del lago y el pueblo de Carhué.

 

   Anahí González Pau
   agonzalez@lanueva.com


   Cada vez más gente se anima a volar sobre Epecuén -en el distrito de Adolfo Alsina-, para vivir una aventura distinta.

   Y casi sin excepciones, aún los menos audaces, ni bien ponen un pie en la tierra, ya hablan de volver a volar.

   Los vuelos parten desde el Aeroclub local y el tour recorre desde el aire todo el camino costanero. Desde el aire es posible visualizar el Matadero, obra del ingeniero y arquitecto Francisco Salamone, las ruinas de la ex villa Epecuén y el pueblo.  


Las aeronaves del Club y, de fondo, la obra emblemática de Salamone.

   El piloto Fabio Robilotte, oriundo de Carhué, comentó a La Nueva. que el Aeroclub realiza esta actividad desde hace muchos años pero recién en los últimos tiempos, la demanda empezó a ser mayor debido a que la comisión de la institución decidió intensificar su presencia en las redes sociales.

   “A través de Facebook e Instagram la gente se entera más. También la secretaría de Turismo de la Municipalidad nos da una mano con la promoción”, dijo.

    El Aeroclub cuenta con cuatro aviones. En cada salida, tienen capacidad para llevar a tres, dos y una persona, en distintas aeronaves. Es decir que cada usuario puede elegir si quiere realizar el vuelo solo, con amigos, en familia o en pareja.  


La costa del lago y el muelle, en otra perspectiva.

  “A la gente le gusta mucho porque nos adaptamos a las necesidades de quienes quieren hacer el tour”, contó.

   Desde el cielo también se visualiza el antiguo terraplén que defendía a la ciudad turística antes de la inundación, la iglesia y la Municipalidad de Adolfo Alsina, uno de los monumentos más destacados de Salamone en la provincia de Buenos Aires.

   Hay varios pilotos y todos son integrantes del Aeroclub. La realización de los vuelos depende de quiénes estén disponibles en ese momento y de la cantidad de gente que tengan ese día o esa semana.


El sulfato de sodio aporta originalidad al cautivador paisaje de Epecuén.

    Los vuelos tienen un costo y los recursos generados en este sentido se destinan exclusivamente al Aeroclub.  

     “El piloto no cobra para volar. Es todo para el club porque es nuestro. No cobramos por hacer algo para el club, sería una locura. El recurso no es mucho pero siempre es bienvenido porque en estos tiempos este tipo de actividades insumen muchos gastos”, dijo.

   Aseguró que todas las experiencias vividas en el aire son gratificantes y para la gente es algo nuevo.

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   “Muchos ya habían volado pero en los aviones grandes. Es muy distinto al vuelo en un avión desde los clubes porque son chiquitos se siente más el vuelo, el viento y la temperatura del aire”, contó.


Fabio Robilotte, en vuelo, con audaces pasajeras.

   El piloto recordó una anécdota con una señora que al subir al avión se arrepintió de volar porque padecía claustrofobia y no imaginaba que la aeronave era tan chica.

   “Se bajó del avión y decía “yo no vuelo, yo no vuelo”. Con paciencia la convencimos. Subió de nuevo, miró bien el avión, cómo era todo, y luego de estar sentada 10 o 15 minutos, la llevamos a dar una vueltita, hasta la cabecera de pista y se animó a hacer el tour. Bajó agradecidísima porque se olvidó de la claustrofobia”, comentó.

    Estos vuelos se pueden contratar en cualquier momento del año. La salida depende solo del clima, más que nada de los vientos.

   “Tratamos de volar cuando no hay viento para que el pasajero se sienta cómodo y la pase lo mejor posible .Obviamente que un día de mucho calor, no lo hacemos porque sería ilógico”, dijo.

   Solo se requiere que la persona esté en buenas condiciones físicas para poder subirse al avión y, si bien no hay límites de edad, los pilotos aconsejan que los chicos tengan más de cinco o seis años para que lo puedan disfrutar.

   “Recomiendo este vuelo porque es diferente ver la laguna, el sulfato, los flamencos, las ruinas de Epecuén, el Matadero, desde el aire. Desde abajo perdés la noción de la dimensión que tiene todo”, subrayó el piloto.


  El día en que Turismo hizo un vivo desde el aire

   Daniela Pavón, informante turístico y administradora de las redes sociales de Adolfo Alsina, comentó su experiencia en un vuelo que Fabio Robilotte le propuso a la directora de Turismo, Vanesa Neubauer, para hacer una transmisión en vivo, desde el aire, con el objetivo de que la gente pudiera ver desde otra perspectiva el lago y las ruinas.  

   “Desde el aire ves todo diferente, es algo innovador que te permite salir de lo habitual”, dijo la funcionaria.

    “La experiencia fue muy linda. Vimos la Eco playa, es una sensación increíble, novedosa y que la gente no se tiene que perder porque es algo distinto”, expresó.


Así luce Carhué.

    Desde la dirección de Turismo esta iniciativa del Aeroclub se promociona como alternativa a pesar de que sea algo privado.

   “El vivo salió genial desde arriba, tenía un poco de miedo de que no funcionaran los datos, pero funcionaban mejor que en la tierra, la transmisión no se cortó en ningún momento”, comentó.

   Por otra parte, invitó a la gente a aprovechar para hacer la actividad en Vacaciones de Invierno porque se ve el sulfato de sodio en las orillas.  

   “Es una vista mucho más amplia y cautivante”, dijo.

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