Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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“En Liniers los objetivos no son claros, perdí la motivación y por eso dejo de jugar”

A los 32 años, Mauro “Turu” Martínez anunció su retiro del fútbol. “No entiendo porqué el club sigue bancando un proceso deportivo que viene de fracaso en fracaso a nivel regional”, disparó el defensor central formado en el “Chivo”. Habló con altura y sin faltarle el respeto a nadie. “Carrio no es el DT que el plantel superior necesita en este momento”, esgrimió sin pelos en la lengua.

Fotos: Archivo-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

(Nota publicada en la edición impresa)

 

   “Estoy sin ganas y perdí todo tipo de motivación”.

   A los 32 años, Mauro Oscar Martínez tomó la decisión de abandonar la práctica activa del fútbol, una elección que se aceleró en las últimas cuatro temporadas por no coincidir con el destino futbolístico que eligió su club, Liniers, y no estar en casi nada de acuerdo con el manejo, el proceder y la conducción de Walter Carrio como entrenador jefe del conjunto superior albinegro.

   En el primer llamado no tuve suerte: el “Turu” no quiso hablar. Estaba todo muy fresco y prefirió no herir susceptibilidades.

   En la semana, gaseosa de por medio en el complejo Shopping Fútbol Club (con 4 canchas de Fútbol 5 y 2 de Fútbol 7), emprendimiento propio que lleva adelante junto a otros dos socios, el defensor con 425 partidos oficiales a nivel local y regional aceptó el mano a mano con La Nueva., aunque pidió tiempo para analizar cada respuesta y no ser irrespetuoso con nadie.

   Más allá de explicar sus razones, la determinación de no jugar más, ni siquiera de manera amateur, cayó como una bomba en el ambiente liguista, sobre todo por ser un central con activa participación en cada plantel que integró, por sus características de líder y porque en varios momentos de su fructífera carrera fue tentado para reforzar a equipos de categorías superiores.

   “Tal vez muchos se sorprendieron con esta decisión, pero la gente que está a mi lado todos los días sabe que desde hace un tiempo vengo pensando en ciertos planes a futuro que nada tienen que ver con el fútbol. Estoy en una edad donde necesito crecer laboralmente para poder formar mi hogar y mi familia”, comenzó diciendo el último capitán del “Chivo”.

   “Sé que soy joven y que físicamente no tenía problemas para adaptarme a la alta competencia, pero la posibilidad del retiro venía tomando forma en el último tiempo; ya me estaba costando mantener la mente y el corazón en lo estrictamente deportivo. Puede ser que en algún momento me arrepienta, pero hoy la decisión es final y no hay vuelta atrás”, expresó con énfasis.

   “No veo señales, me pinché por completo. No encuentro ese no sé qué que me inspire a ir a entrenar, a meterme de lleno en un proyecto con el que siempre soñé, que era ascender al Federal A y del que, me parece, Liniers se encuentra a kilómetros de distancia”, relató con crudeza quien festejó 8 títulos en la LDS.


Por caminos distintos

   No caben dudas que el hecho de que la entidad de la avenida Alem haya fracasado deportivamente en el último Regional Amateur, donde quedó eliminado por no haber sido primero en su Zona, provocó que el “Turu” haga realidad lo que venía pensando: dejar de jugar.

“   Hoy Liniers debe volver a su Liga de origen, que será muy competitiva y donde le va a costar salir campeón otra vez, y eso es lo que no me genera motivación ni expectativas. Por eso creo que es momento de darle paso a los pibes del club y dedicarme de lleno a todo lo que tengo para hacer, a los proyectos que por años venía frenando por el fútbol y por esas imperiosas ganas que siempre tuve de estar bien para competir y ganar”, deslizó.

   —¿Cuáles son esos proyectos o actividades?

   —Estoy a un final de recibirme de Ingeniero Químico, aunque no puedo descuidar, ahora que la pandemia lo permite, el complejo deportivo y la regalería de mi propiedad que desde hace una década funciona en una de las islas del Bahía Blanca Plaza Shopping.

   “Es momento de darle para adelante con la carrera profesional que elegí, buscar un empleo y lograr una estabilidad económica y laboral que el fútbol no me brinda. Si bien el jugador de la Liga o de un Federal tiene un ingreso de dinero mensual, es difícil asentar un proyecto familiar sobre un sueldo que hoy tenés y mañana no sabés”.

   “Todo eso, sumado al fracaso de la última campaña de Liniers en el Regional Amateur, del que también me siento responsable, me terminó de convencer. Es momento de dejar un lugar donde siempre me sentí cómodo y a gusto, pero había que descomprimir la tensión interna que estaba atravesando el club para que se puedan aclarar los objetivos y el horizonte a corto y a largo plazo”.

   —¿Qué estaba sucediendo en Liniers para que decidas irte casi de un día para el otro?

   —Liniers es mi casa, empecé a ir a los 4 años. Pasé por todos lo estados del club, de no tener nada, de jugar sin cobrar hasta viajar en colectivos que se rompían seguido y nos dejaban a pie en cualquier lado. Y me da mucha lástima tener que alejarme hoy, donde la institución es un lujo, social, económica y ediliciamente.

   “Hoy Liniers tiene lo que quiere, está cumpliendo metas y distintos sueños (NdR: en eso tuvo mucho que ver el dinero que ingresó por la venta de Lautaro Martínez), pero es un auto de alta gama con ruedas de tractor”.

   —¿Perdón?

   —Dentro del club hay ciertos factores e ideas que no se conjugan, que no comparto hacia donde van. Lo primero que debe hacer Liniers es apuntarle a una categoría estable, a un nivel profesional, con todo lo que eso implica. Y veo que el camino que se elige no es el correcto para hacer crecer el fútbol de la institución.

   “A ver si me explico: no le quiero echar la culpa a nadie por mi retiro, pero Liniers tenía el camino allanado para llegar al Federal A y deportivamente optó por otro muy distinto que no conducía a ninguna parte. Desconfiaba de esa vía que habíamos agarrado, era imposible conseguir los resultados... Ahora siento como que esa postergación de mi vida hacia la estabilidad y al desarrollo como jugador profesional, ya no valen la pena”.

   —Clarito. Aunque creo que hay algo más: ¿me equivoco?

   —Si no era por el fútbol me hubiese recibido hace 6 o 7 años. Siempre quise jugar con Liniers en una categoría profesional, pero hoy me encuentro con mi equipo ante otro torneo de la Liga del Sur, que hay que ganar sí o sí para ir a otro Regional Amateur, el paso previo al Federal A, donde mereceríamos estar en este momento.

   “No me importaba si había que luchar durante 2021 y 2022 en busca del objetivo, pero lo que viene se va a encarar de la misma manera que en los últimos 3 o 4 años, donde terminamos fracasando deportivamente con el mismo técnico al que hoy le renovaron la confianza. Se armaron planteles ricos en nombres y en jerarquía, equipos con muchísimas pretensiones, pero nunca llegamos a nada. Al no lograr lo que todos queríamos, como capitán del barco decidí dar un paso al costado”.

   —Para dar ese paso al costado, ¿tuvo que ver que le hayan renovado a Carrio como DT, con el que no te estabas llevando para nada bien?

   —Tiene que ver. Uno de los aspectos salientes que no comparto de este camino de Liniers hacia el fútbol profesional es que siga el entrenador. Con Carrio siempre tuve buena relación, incluso lo ayudé mucho cuando él se hizo cargo del equipo de Primera. Me parece un excelente formador, pero su forma de manejarse y de ver la realidad no es lo que necesita Liniers para llegar a un Federal A.

   “Liniers requiere de un técnico que le de resultados a corto plazo para poder ascender a un nivel profesional. El club tiene una base sólida y espalda para bancar lo que venga, aunque me cuesta creer que deportivamente estemos tan lejos del objetivo que todos queremos y que tanto nos costó conseguir en la cancha”.

   “Al despedirme de los dirigentes, les agradecí porque como equipo no nos hicieron faltar nada. El club creció más de lo que muchos creen, porque más allá de los elementos y los buenos estados de los campos de juego, ahora cuenta con nutricionista, sala de kinesiología y gimnasio de última generación. Los directivos nos cumplieron, pero no hay excusas para explicar lo que sucedió dentro de la cancha. Y menos que menos entender porqué se sigue bancando un proceso deportivo que viene de fracaso en fracaso a nivel regional”.

   “Soy el capitán de un equipo que no consiguió lo que quería, y por eso prefiero decir basta. No quiero renegar más; no la estaba pasando bien, no disfrutaba del día al día y las prácticas no eran amenas para los jugadores”.

   —¿Tenías diálogo con Carrio?

   —No, aunque hasta la mitad del torneo Regional la relación fue normal entre jugador y técnico. En las dos últimas fechas no fui convocado y nunca supe porqué. Esas semanas fueron muy largas, de muchos planteos internos, y ese fue el empujoncito que necesitaba para abandonar la actividad. Con Walter siempre pensamos diferente, pero lo apoyé y lo ayudé en todo momento.

   “No quiero cuestionar las decisiones del entrenador y quizá sea yo el equivocado, aunque conozco una sola forma de encarar un objetivo grupal: empujar el barco para adelante entre todos. Ahora, si lo frenás todo el tiempo e insistís sobre ciertas ideas con las que el plantel no está de acuerdo, la cosa no va”.

   “Como no me convencía el rumbo que llevaba el barco, me bajé, sin molestar a nadie ni hablar mal de Walter, un técnico joven que tiene mucho para crecer. No comparto como se maneja y su forma de conducción, nada más que eso”.


Cero diálogo

   “Carrio no habla con los jugadores. Elige una postura distante con el plantel, prefiere alejarse para no ver influenciadas sus decisiones. En un punto me parece bien, pero el hecho de no tener diálogo con nadie lo pone fuera de escala; no es la manera de manejarse a este nivel”, indicó el “Turu”.

   “Es bueno copiar manejos superlativos de técnicos que dirigen en torneos superiores de AFA o en el exterior, pero no son aplicables para nuestro fútbol, esforzado y semi amateur. Esto es Liniers, que juega un certamen en la cuarta categoría del fútbol nacional. Te repito: si a un auto de alta gama le colocás ruedas de tractor, es difícil que pueda traccionar”, sentenció.

   Y fue hasta el hueso...

   “El objetivo dirigencial era pelear el ascenso, llegar al Federal A, aunque el mensaje del cuerpo técnico es formar jugadores. La visión futurista de un lado contrastaba con la del otro; incomprensible por donde lo mires. Eso, te juro, me estresó, me cansó... Ojalá me equivoque, pero al fútbol de Liniers no le veo futuro”.

  —¿Cómo quedó tu relación con los dirigentes?

  —Diez puntos. Les pedí disculpas por no haber podido lograr el objetivo, pero a su vez les agradecí porque exigí mucho y me dieron todo. Como capitán era el responsable de llevar el barco hacia adelante, la mayoría de las veces en contra de la corriente.

   “Era el encardado de ir al choque con los dirigentes, el que trataba de que no se desarme el plantel y el que luchaba por la unidad del grupo. Con los dirigentes siempre hablamos en los mejores términos, nos dieron todo y en cada charla priorizamos a Liniers en todo momento. Por eso cuando me fui a despedir, además de las disculpas, también les dí las gracias. Teníamos la gran chance de ascender frente a nuestros ojos, pero la desaprovechamos”.

   “Por ahí tomé una determinación apresurada, pero soy muy cabeza dura y no me siento a negociar cuando sé que no hay sentido común en un club que no estaba enfilado detrás de un mismo objetivo general”.

   —¿Te sorprendió que le hayan renovado a Carrio?

   —Sí, seguro. El discurso de los dirigentes era “tenemos que ascender”, aunque el DT insistía en “formar jugadores, encontrar un rumbo y apuntarle a un proyecto futbolístico”. Lo más coherente hubiese sido que los directivos se pongan de acuerdo con el entrenador, pero eso no sucedió y las consecuencias deportivas fueron letales.

   “Hoy pienso que Carrio podría haber sido una especie de manager, porque tiene conceptos claros y puede hacer crecer a un chico de las inferiores. Te digo esto porque para mi, un técnico de Primera, debe tener otra llegada al grupo, entender qué le pasa al jugador, saber si tiene un problema y no negarle el derecho al diálogo”.

   “Una vez escuché que los jugadores del Real Madrid, los famosos galácticos, siempre aclaraban que eran seres humanos y que pretendían que los traten como personas. Fijate en el nivel que te estoy hablando, por eso no entiendo porqué en mi club no se puede hablar con el entrenador”.

   “En Liniers tuve muchos entrenadores y siempre pudimos cotejar sobre ciertas cuestiones del juego relacionadas a la táctica. Al menos he compartido planteles donde nos preguntaban si nos sentíamos cómodos con un sistema o con el otro, donde era todo más familiar y se priorizaba el diálogo ameno y el bienestar general”.

   “Carrio no nos preguntaba si nos sentíamos cómodos con tres en el fondo o cinco volantes y un delantero. El dibujaba en el pizarrón y así teníamos que salir a jugar. Nuestra opinión nunca importó. Si yo que era el capitán no tenía llegada al técnico, imaginate el resto”.

   —¿Hay otros jugadores del plantel que no están de acuerdo con el proceder del orientador?

   —No voy a mandar al frente a nadie; la decisión que yo tomé es personal y no pretendo arrastrar a ningún compañero. Mi proyecto de vida se basa en mi carrera profesional, formar mi familia (está en pareja con Sofía Diribarne) y atender mis negocios.

   “El futbol es mi pasión, me encanta y lo disfruto, pero me gusta competir y ganar, y siento que hoy no son los objetivos de Liniers. Con la renovación del entrenador se confirma que el club está priorizando otra cosa y no obtener resultados a corto plazo. Me quedan pocos años de carrera y no veo cercana la posibilidad de jugar a otro nivel, por eso decidí acortar el camino y dedicarme desde hoy a preparar el último final (Ingeniería Electroquimica) para poder recibirme en unos días”.


No pasó a mayores

   En el último Bella Vista-Liniers, que terminó 1-1, hubo un incidente entre Mauro Martínez y un allegado a la dirigencia albinegra. Fue después del partido, en la tribuna visitante, cuando los jugadores del “Chivo” pasaban por ese sector para dirigirse hacia el micro que estaba estacionado sobre calle Charcas.

   —Que pasó?

   —En la semana previa, producto de los malos resultados, existieron comentarios maliciosos en contra del plantel, como que los jugadores estábamos en otra cosa y no queríamos ganarle a Bella Vista. Como capitán me dolió lo que se estaba hablando, y como sabía de donde habían salido las críticas infundadas, fui a buscar a esa persona cuando terminó el partido.

   “Cuando lo vi, le fui a pedir explicaciones. Mi cara no era de buenos amigos, pero cuando lo encaré, el presidente (Carlos Pablo) me frenó y me sacó para atrás. Es un colaborador del club, hace poco que está y no sé si es dirigente. Si está en la lista de la CD debe ocupar el último lugar. ¿Por qué no doy el nombre? No vale la pena darle identidad a gente que no la merece. Aclaro que no le pegué; por la intervención del presidente la situación no pasó a mayores y nadie vivió un momento ingrato”.

   —El presidente, ¿te quiso convencer para que sigas en el club?

   —No, me conoce y sabe lo que pienso. Cuando fui a hablar con él le manifesté lo mismo que te estoy contando a vos: el capitán quiere ir para un lado y los marineros, por orden de un superior, van para el otro. Para conseguir resultados no solo se debe pensar en la formación y hablar delante de un pizarrón, se necesita de otras cualidades y cuestiones que no tuvimos.

   —Ciudad Bolívar, que acaba de ascender al Federal A, ¿fue más que Liniers en la Zona?

   —No sé, existen cuestiones extradeportivas que juegan un rol preponderante, pero al que le tendríamos que haber ganando fue a Bella Vista (0-1 y 1-1), que hizo un gran esfuerzo para formar el plantel y nunca fue menos que nosotros. Nosotros teníamos todo, eramos candidatos, pero contra ellos sacamos un punto de 6.

   —¿Te llamaron de otros clubes?

   —Por suerte si (Sporting, La Armonía, Tiro y Huracán), y a todos les expliqué lo mismo: perdí la motivación. Vengo jugando en la Liga desde 2006 y nunca me pasó esto, de estar pinchado y un poco desilusionado. Hoy no encuentro nada que me incentive a ir a entrenar todos los días, a cuidarme con las comidas y a tener la cabeza ocupada con la pelota.

   —¿Te vas a acostumbrar a la nueva vida?

   —No sé, el mundo que se viene me genera mucha curiosidad. Me quiero meter en el mundo profesional, desarrollarme como ingeniero, pensar en otras cuestiones... El fútbol tenía fecha de vencimiento, pero estaba más adelante. La cabeza me abandonó antes que el físico, que se le va a hacer...

   “No es grato forzar la necesidad de seguir jugando si no estás a gusto. Soy porfiado y tendría que haber negociado mis convicciones para no quedarme sin nada, pero soy así y, después de meditar mucho, decidí morir con la mía”.

   “Hoy, con el buen pasar que vive Liniers, cuesta dejarlo, pero el club deberá cambiar el rumbo futbolístico si pretende estar más arriba en el plano nacional. Lo más importante de una casa no son los materiales, ni las paredes, tampoco el piso, sino como viven los integrantes de la familia debajo de ese techo. Ojala Liniers se pueda acomodar, que todos sus integrantes se unan en un objetivo común y haya un acuerdo total de las formas”.

 

Mucho recorrido

 

425
Presencias. Suma el "Turu": 366 en Liniers, 34 en Tiro y 25 en Huracán. Señaló 37 goles (36 en el "Chivo" y 1 en el "Globito") y lo expulsaron en 28 ocasiones.