La canción es la misma

5/12/2021 | 07:00 |

Pablo Dacal está en nuestra ciudad, con motivo de su participación en el 10º Festival de Poesía Latinoamericana de Bahía Blanca. Una charla con el escritor sobre su camino a través de la canción.

Pablo Dacal

   Pablo Dacal es cantante, escritor de canciones, orquestador, músico de salón y artista performante. Hoy se presenta en la Plaza del Algarrobo (Parchappe 1.100), en el cierre del 10º Festival de Poesía Latinoamericana de Bahía Blanca.

   Su visita tiene que ver con el espíritu del festival: la poesía no tanto como un género específico de las artes, sino más bien como un espacio de encuentro con personas, historias y voces. Así, como es el camino del trovador, que recorre ciudades y pueblos compartiendo su arte, este fin de semana llegan a la ciudad poetas, cantores, escritores, performers, actores… para celebrar la poesía.

   —En una de tus canciones, El artista popular, cantás “estoy metido en este baile, vine para continuar la vida del artista popular, que no tiene lugar, no tiene principio, no tiene ataduras ni final” ¿qué implica ser artista popular? ¿habitar un tiempo largo? ¿manejarse con una libertad que el mercado no siempre permite?

   Pablo Dacal —Implica, a mi entender, formar parte de alguna historia singular de las personas sin que esto signifique trabajar con las reglas que imponen el mercado y la industria cultural. Trato de ser fiel a mis intuiciones, y las ideas de repetición o previsibilidad me causan alergia. Noto que los medios de comunicación masiva suelen provocar una verdadera confusión en la valoración de lo que hacemos. Hay que estar alerta, ya que la repercusión de nuestro trabajo no puede ser medida con sus reglas: cada obra encuentra su destino y el presente es cada día más efímero. La idea de "carrera artística" sería un gran chiste si no escondiese tristeza: no entiendo esa solemnidad acartonada, que al perseguir la aprobación constante se pierde la posibilidad de innovar y disfrutar de lo inhóspito. Estamos corriendo una maratón, en la que lo único a vencer es nuestra propia resistencia frente al tiempo. ¿Cuántos hemos visto ascender y brillar para ser comidos por el olvido? Me alimento de las historias anónimas, que me cuentan en los conciertos o a través de las redes: esas canciones que aún siguen sonando, aquí o allá, al igual que tal o cual verso que supo despertar alguna emoción y dejar su huella. Esas cosas que se dicen casi en secreto yo las atesoro en mi corazón.

  —Sos un artista que viaja mucho con su música por el país, ¿cuánto influye ese ir y venir por distintos lugares en tus canciones? ¿y de qué modo sucede?

   —Fue un proyecto de hace algunos años: conocer el país entero como había conocido alguna parte del continente y otras ciudades más lejanas, con la guitarra y el bolsón lleno de discos, libros, la computadora y algo de ropa. En cada pueblo buscaba a sus poetas y a sus cantores, vivos o muertos, para cargarlos en el equipaje y arribar a la próxima estación de micros. Quería conocer lo que se estaba cocinando, a lo largo y ancho del país, para descifrar algo así como "el espíritu de la época". No puedo saber de qué manera influyó en lo que hago, pero estoy seguro que toda experiencia deja su marca. También puso a prueba el repertorio y la propia labor cantante, actuando en donde sea y a lo que dé. Lo que no te mata te fortalece.

   —Acabás de publicar un libro sobre Ignacio Corsini (Por qué escuchamos a Corsini, Gourmet Musical) ¿Cuál es tu conexión con una figura del tango de hace un siglo atrás?

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   —La ciudad, el teatro, la música: la canción es la misma. De todas formas, los equívocos a que se vio sometido y su particular andar fantasmático son dos aspectos que llamaron particularmente mi atención: Corsini fue un cantor criollo pero también un artista y un cantautor, al punto de reescribir una misma canción durante toda su vida. Esa obstinación en el cuidado y desarrollo de una obra, que fue tan celebrada como olvidada, me animó a reenfocar muchas de las cosas que venía haciendo y pensando hacer. Los que nos sentimos trovadores, ya sea en el siglo XVII como en el XX o el XXI, guardamos una complicidad que nos permite pensarnos juntos. Trabajamos con ideas similares y las mismas herramientas. Y un siglo no es tanto tiempo, al fin y al cabo. Cambian los ritmos, nacen géneros nuevos, pero los estilos atraviesan el tiempo.

   —Decís de Corsini que “Cuando esperábamos un cantor de tangos, encontramos un cantor criollo. Cuando lo creemos pampeano, su ascendencia siciliana se hace presente en su voz”. Ese movimiento de estar ligeramente desplazado de las expectativas o las clasificaciones ¿no puede aplicarse de algún modo a vos y a tu obra?

   —Esta pregunta responde, en parte, a tu pregunta anterior. Y es verdad: siempre estuve algo corrido del eje. Pero, así como esto me ha traído más complicaciones que beneficios, también me llevó a replantear la razón de mis asuntos. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Solo para conseguir una forma de vivir tranquilos? No creo que sea así: hay formas mucho mas eficientes para resolver la economía o las necesidades del ego. Creo que si estamos escribiendo, cantando, o tirando colores sobre un cartón vacío, es porque hay algo en eso que nos constituye y da sentido a nuestras vidas. La verdad es que no puedo estarme quieto: mis vacaciones las uso para leer todo lo que el año no me permite leer y planear lo que pienso hacer a mi regreso. Hay personas que no pueden ver una máquina sin desarmarla, o que construyen un arma mortal con dos maderas podridas. Yo miro el paisaje y en algún momento encuentro algo que me conmociona. Y en ese momento, sin saber muy bien para qué, busco un par de palabras y empiezo a cantar.

Integró The Killer Burritos

   Pablo Dacal integró The Killer Burritos (Rosario, 1998-2001). Publicó Absolutamente Moderno (1998), la serie de discos música de salón volumen 1, 2 y 3, el simple Amor Clasificado y un disco de bolsillo, con diferentes formaciones y aliados artísticos. Junto a la Orquesta de Salón editó 13 Grandes Éxitos y La Era del Sonido, este último en Argentina y España. Junto a la orquesta, en solitario o con formaciones ocasionales, recorrió todos los escenarios posibles de Buenos Aires y otras ciudades de Argentina, Uruguay y Colombia. En 2007 se presentó en Berlín (Alemania) y Valencia (España), invitado por la cadena de medios ARD a conocer la ciudad de Munich.

La programación de hoy en el festival

   En la Plaza del Algarrobo, Parchappe 1100, se realizarán las siguientes actividades.

--17 hs. Clementina Zivano (B. Blanca) - Florencia Rodríguez Aires (Comodoro Rivadavia) - Florencia Di Paolo (Pringles)

--18 hs. Lorena Valderrama (B. Blanca) - Andrea Testarmata (B. Blanca) - Larisa Cumin (Santa Fe)

--19 hs. Shirley Temperley (Puerto Madryn)

--20 hs. Bernardo Orge (Rosario) - Mercedes Halfon (Bs. As.) - Marie Gouiric (B. Blanca)

--20:30 hs. Cierre musical de Pablo Dacal (Bs. As.).

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