Investigadores clínicos advierten sobre información falsa contra la vacunación

13/1/2021 | 11:25 |

Piden que se sepa que las vacunas producidas para combatir el COVID-19 "tienen la máxima seguridad que es posible obtener y constituyen la única herramienta eficaz para vencer la pandemia, que tanto daño está causando a la humanidad en general y a nuestro país en particular".

   Desde la Sociedad Argentina de Investigación Clínica (SAIC) emitieron un comunicado advirtiendo sobre la información falsa que circula sobre las vacunación contra el COVID-19. 

   "Observamos con preocupación la difusión de información falsa pseudocientífica, que parece tener como objetivo generar temores en la población y evitar que las personas se vacunen para protegerse de la infección causada por el virus SARS-CoV-2", comienza el texto.

   Ante esta situación, "nos sentimos en la obligación de transmitir a la población nuestro total y absoluto convencimiento de que todas las vacunas contra el coronavirus que la ciencia mundial produjo en tiempo récord y avanzó satisfactoriamente en la fase definitiva de investigación clínica (fase 3), tienen la máxima seguridad que es posible obtener y constituyen la única herramienta eficaz para vencer la pandemia, que tanto daño está causando a la humanidad en general y a nuestro país en particular".

   "El mecanismo básico de acción de las vacunas actuales contra COVID-19 es esencialmente el mismo que se viene utilizando desde que Edward Jener lo aplicó en la primera vacuna contra la viruela en 1796 y que finalmente permitió erradicar esta enfermedad en 1980. El mismo consiste en inyectar el agente patógeno inactivado o alguno de los elementos que lo constituyen para estimular el sistema inmunológico a producir defensas específicas. A partir de ese momento, estas defensas quedan preservadas y listas para atacar al patógeno en el caso que éste ingrese a nuestro cuerpo", detalla.

   En ese sentido, explica: "La vacunación imita un proceso que ocurre naturalmente durante toda nuestra vida, ya que cuando el cuerpo es invadido por un microorganismo patógeno se pone en marcha una respuesta similar, denominada inmunidad natural. En otras palabras, podríamos decir que permanentemente nos estamos 'vacunando', pero a riesgo de sufrir complicaciones severas al cursar la enfermedad natural".

   "Respecto de la primera vacuna a la cual accedió nuestro país -la Sputnik V- luego de la aplicación de cerca de 90.000 dosis se reportó menos del 4 % de reacciones adversas (como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o molestias en el sitio de inyección), siendo en la gran mayoría de los casos leves o moderadas. Este porcentaje se encuentra dentro del rango esperable para otras vacunas antivirales probadas incluidas en el calendario", enfatiza.

El comunicado completo

   Desde la Sociedad Argentina de Investigación Clínica (SAIC) estamos observando con preocupación la difusión de información falsa pseudocientífica, que parece tener como objetivo generar temores en la población y evitar que las personas se vacunen para protegerse de la infección causada por el virus SARS-CoV-2. Llama la atención que muchas personas que manifiestan este temor se han inyectado a lo largo de su vida numerosas vacunas contra todo tipo de infecciones virales o bacterianas, y reciben todos los años las conocidas vacunas antigripales.

   Debido a esta situación nos sentimos en la obligación de transmitir a la población nuestro total y absoluto convencimiento de que todas las vacunas contra la COVID-19 que la ciencia mundial ha producido en tiempo récord y han avanzado satisfactoriamente en la fase definitiva de investigación clínica (fase 3), tienen la máxima seguridad que es posible obtener y constituyen la única herramienta eficaz para vencer la pandemia, que tanto daño está causando a la humanidad en general y a nuestro país en particular.

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   El mecanismo básico de acción de las vacunas actuales contra la COVID-19 es esencialmente el mismo que se viene utilizando desde que Edward Jener lo aplicó en la primera vacuna contra la viruela en 1796 y que finalmente permitió erradicar esta enfermedad en 1980. El mismo consiste en inyectar el agente patógeno inactivado o alguno de los elementos que lo constituyen para estimular el sistema inmunológico a producir defensas específicas. A partir de ese momento, estas defensas quedan preservadas y listas para atacar al patógeno en el caso que éste ingrese a nuestro
cuerpo.

   La vacunación imita un proceso que ocurre naturalmente durante toda nuestra vida, ya que cuando el cuerpo es invadido por un microorganismo patógeno se pone en marcha una respuesta similar, denominada inmunidad natural. En otras palabras, podríamos decir que permanentemente nos estamos “vacunando”, pero a riesgo de sufrir complicaciones
severas al cursar la enfermedad natural.

   La vacunación ha permitido erradicar o controlar fuertemente enfermedades como difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, sarampión, rubéola, parotiditis y gripe, además de la ya citada viruela, entre otras. Vale remarcar que en 2018 hemos asistido en nuestro país a un importante incremento de los casos de sarampión, debido a que muchos padres han dejado
de vacunar a sus hijos.

   Muchas personas transmiten su preocupación en el sentido que ninguna vacuna se ha creado en tan poco tiempo como las actuales vacunas contra la COVID-19. Es cierto que los procesos de verificación de seguridad y efectividad de estas vacunas se han desarrollado excepcionalmente rápido, lo cual es lógico dada la gravedad de la pandemia. Grupos de investigación se pusieron a disposición de este objetivo y varios estados tomaron como responsabilidad aportar a las fases clínicas, incluyendo nuestro país que ha participado en la fase 3 de varias vacunas. Por otra lado, es importante resaltar que se han cumplido todos los pasos que se requieren para comprobar la seguridad y efectividad de las vacunas, y las mismas han sido autorizadas para su aplicación en seres humanos por las más importantes y prestigiosas agencias regulatorias de medicamentos del mundo, incluyendo la ANMAT en nuestro país.

   Respecto de la primera vacuna a la cual ha accedido nuestro país -la Sputnik V- luego de la aplicación de cerca de 90.000 dosis se reportó menos del 4% de reacciones adversas (como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o molestias en el sitio de inyección), siendo en la gran mayoría de los casos leves o moderadas. Este porcentaje se encuentra dentro del rango esperable para otras vacunas antivirales probadas incluidas en el calendario.

   Se está empezando a avanzar en pos del objetivo de vacunar a una proporción importante de la población, que a futuro permitirá controlar la pandemia. Es absurdo tirar por la borda todo el sacrificio que la sociedad ha realizado hasta ahora.

   Mientras se alcanza este objetivo debemos seguir sosteniendo las medidas preventivas: usar tapabocas, respetar el distanciamiento y evitar las aglomeraciones, usar alcohol en gel y lavarse las manos con frecuencia, y ventilar los espacios cerrados.

   En síntesis, recomendamos mantener los cuidados y vacunarnos tan pronto como sea posible. Es el único camino para controlar la pandemia, y así salvar vidas y solucionar los problemas sociales y económicos que está causando.

Qué es la SAIC

   La SAIC fue fundada en 1960 por los doctores Alfredo Lanari, Alberto Taquini y otros reconocidos investigadores. Actualmente tiene más de 900 miembros, lo que la convierte en una de las sociedades científicas más grandes de Argentina. Se define como “una asociación de científicos profesionales que fomenta la investigación básica, experimental y clínica en el ámbito de las ciencias de la salud, brindando espacios de difusión, discusión y capacitación para Investigadores básicos y aspirantes contribuyendo así al desarrollo científico del país". Han ocupado la presidencia prominentes científicos como Christiane Pasqualini, Eduardo Charreau, Martín Isturiz y Roberto Sica, entre otros.

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