La visión desde el interior del Hospital Penna

Donación de plasma: ¿por qué es necesario explicar que es importante?

2/8/2020 | 06:30 |

Es un tratamiento para pacientes con Covid-19, pero no una vacuna. Los profesionales de la salud entienden que el gesto, en coincidencia con el pico de la pandemia, puede transformarse en un elemento vital para salvar vidas.

Los doctores Gabriel Peluffo (izq.), Vanesa Fernández y Carlos Cuchetti, en el sector estratégico del Hospital Penna. / Fotos: Jano Rueda-La Nueva. y Archivo LN.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “Hay varios proyectos de vacuna, pero ninguna va a estar disponible para aplicarse antes de los próximos seis meses. De allí que el plasma es, actualmente, la mejor opción disponible más allá de que se encuentre en una etapa de ensayo clínico”.

   Para el doctor Gabriel Peluffo, director del Hospital Interzonal José Penna de Bahía Blanca, se trata de una alternativa factible de utilizar en esta coyuntura, pero bajo los estrictos protocolos científicos estipulados en las reglas de Bioética de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

   “El uso del plasma en estos pacientes se realiza con las formalidades de acceso de excepción a medicamentos; es decir, debemos seguir un estricto protocolo que establece cuáles son las condiciones en que debe ser transfundido el plasma a quien cursa la enfermedad”, agregó.

   También sostuvo Peluffo que, hoy, se administra a pacientes internados con fiebre y dificultad respiratoria, entre otras consideraciones clínicas.

Dr. Gabriel Peluffo, director del Hospital Interzonal José Penna de Bahía Blanca.

   Ahora, ¿cuáles son los resultados de la utilización del plasma?

   “Lo que estamos observando es muy alentador. Disminuye la mortalidad; hay indicios de eficacia”, dijo el doctor Carlos Cuchetti, terapista asignado en el área de Covid-19 del Penna.

   “Por eso les pedimos a quienes ya se recuperaron de esta infección que se acerquen para donar plasma. Hemos tenido muchos que demostraron un sentido solidario y altruista; incluso, algunos donaron más de una vez”, agregó.

   Cuchetti aclaró —de todas maneras— que el plasma no cura el coronavirus.

   “Pero ayuda a disminuir los síntomas, a evitar o disminuir el día-cama en la UTI (Unidad de Terapia Intensiva) a la mitad en algunos casos; disminuye la necesidad de oxígeno y aumenta las posibilidades de sobrevida en aquellos pacientes de mayor riesgo”, sostuvo.

   Respecto de los casos graves, Cuchetti comentó que pueden ocurrir complicaciones en función de comorbilidades, como hipertensión, diabetes, obesidad, EPOC y otros; predisposición y/o edad, particularmente en mayores de 60 años. También que la administración temprana de plasma en estos pacientes es beneficiosa.

Dr. Carlos Cuchetti, terapista asignado en el área de Covid-19 del Penna.

   “Estas complicaciones, quedó demostrado, obedecen en algunos casos porque se generan pequeños trombos o coágulos en el pulmón que pueden provocar infartos o ACV. Por esta razón, se les suministra anticoagulantes”, dijo.

   “En otros, lo que es una respuesta normal a una infección de este tipo, las citoquinas, muy útiles en el proceso antinflamatorio del cuerpo, se disparan en una reacción muy exagerada, en función de la carga viral, denominada ‘tormenta de citoquinas’, que termina dañando órganos y provocando una falla multiorgánica”, sostuvo.

   “Para tratar de disminuir esta reacción tenemos indicado, además, el uso de corticoides y, de forma precoz, el plasma, dado que disminuye la carga viral, y por lo tanto, estas complicaciones”, explicó Cuchetti.

Los tiempos

   La capacidad de donaciones que admite, hoy, el servicio del Penna es entre 4 y 5 por día. Eventualmente se puede ampliar, siempre considerando que el tiempo entre cada procedimiento es de alrededor de 90 minutos.

   “Una vez extraído, el plasma se etiqueta con los datos del grupo y el factor de la sangre del donante; el resultado serológico y el título de anticuerpos”, indicó la doctora Vanesa Fernández, jefa del Servicio de Hemoterapia del Penna.

   “Se lo almacena en un freezer a 18 grados centígrados bajo cero, a la espera de ser solicitado por cualquier hospital público o privado de la Región Sanitaria 1. En esa condición, el plasma se puede conservar un año”, expresó.

   El Centro Regional de Hemoterapia es el único autorizado en la zona para recibir donaciones de plasma, función que se asignó —hace poco tiempo— tras gestiones desde la dirección del Penna, junto a la RS1.

   Según comentó Fernández, los protocolos del procedimiento de donación son extremadamente seguros para el donante y para el receptor.

   “Como ocurre en todas las intervenciones médicas, hay que cuidar las situaciones mínimas y las eventualidades. Para eso tenemos un equipo de técnicos, bioquímicos y médicos altamente capacitados para seguir de cerca ambos procesos: la extracción y la transfusión. No hemos tenido dificultades significativas”, aseveró.

   También dijo que una persona recuperada tiene que esperar 28 días a partir del primer síntoma, o 14 días a partir del PCR negativo (NdR: PCR es el test diagnóstico que establece si aún tiene el virus activo). “Actualmente estamos esperando una modificación del protocolo con respecto a estos parámetros”, agregó.

   Una persona puede donar 600 mililitros de plasma. Esto equivale a 3 unidades (200 ml. cada una) y puede hacerlo hasta 3 veces con esperas de 48 horas entre cada proceso. En general —detalló Fernández—, se transfunde una unidad de plasma a los pacientes de menos de 70 kilogramos de peso y dos unidades a los de más de 70 kgs.

El paso a paso

   El primer contacto con el donante se concreta por vía telefónica, donde se realiza un breve interrogatorio relacionado a la donación de plasma y se coordina un turno para concurrir al Servicio de Hemoterapia del Penna.

   “Una vez allí, se registran los datos personales, y la persona accede a una sala de espera exclusiva para donantes. Tras un breve cuestionario, se toma una muestra de sangre para determinaciones de grupo y factor, estudios serológicos y titulación de anticuerpos”, relató Fernández.

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   “El estudio serológico se hace para conocer si es portador de alguna enfermedad transmisible por sangre”, sostuvo.

   También dijo que el estudio de titulación sirve para conocer la concentración de anticuerpos del donante.

Dra. Vanesa Fernández, jefa del servicio de Hemoterapia del Penna.

   “Es decir, permite determinar si el plasma es adecuado para tratar un paciente con Covid-19.  Si el plasma no tuviera título suficiente de anticuerpos, no efectuamos la extracción porque sabemos, de antemano, que no va a alcanzar el efecto deseado”, aclaró.

   Asimismo, para conocer el título de anticuerpos del plasma se está utilizando el COVIDAR IgG. “Está disponible desde mayo de este año”, aseguró.

   “Es un desarrollo argentino. Lo realizó, en sólo 45 días, el equipo de la Dra. Andrea Gamarnik, investigadora del Instituto Leloir y coordinadora científica del grupo CPC-19", expresó.

   “También participaron investigadores del Conicet, en el marco de un programa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCyT), a través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. Ese kit se prevé exportar a otros países de América Latina”, dijo.

   Respecto del CPC-19 (Group Convalescent Plasma COVID-19), se trata de más de 70 científicos y profesionales argentinos, coordinados por la Dra. Laura Bover, quien es investigadora del MD Anderson Hospital en Houston, Estados Unidos.

   En forma voluntaria, se unieron en el CPC-19 para colaborar en esta emergencia. Son quienes tradujeron y adaptaron el protocolo de uso del plasma del Dr. Arturo Casadevall, médico investigador del Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos; luego lo entregaron al ministerio de Salud argentino y sirvió de base para el protocolo adaptado por el equipo dirigido por Luis Cantaluppi, coordinador del Plan Plasma bonaerense, que se utiliza en el Penna y en todos los centros regionales de hemoterapia provinciales.

   La Dra. Fernández también se refirió a la aféresis y a la plasmaféresis.

   “El procedimiento de aféresis consiste en conectar al donante —por vía venosa— a una máquina separadora de células, por glóbulos rojos y blancos, plasma y plaquetas, mediante un equipo de bolsas y tubos de recolección estériles”, explicó.

   “La sangre llega al separador celular, donde se procesa y se selecciona el producto a recolectar; el resto es devuelto al donante”, dijo.

   La plasmaféresis es la obtención de plasma por este método. “El hemocomponente que contiene los anticuerpos o defensas es el que utilizamos en el tratamiento de los pacientes con Covid-19”, añadió.

   La aféresis se realiza en el Penna desde hace alrededor de 20 años. “Hemos ido evolucionando desde lo tecnológico. Tenemos un equipo para plasmaféresis, modelo Haemonetics-MCS+, exclusivo para obtener los anticuerpos del Covid-19”, detalló.

   “Este equipo llegó en mayo de este año. Y también otro para plaquetoféresis, que es una terapéutica habitual que seguimos haciendo con un equipo Cobe-Spectra. Cada uno trae sus propios accesorios y se utiliza un descartable por donación. Es decir, si la misma persona regresa para donar, se utiliza otro descartable”, aseguró Fernández.

Mientras llega la vacuna

   La diferenciación respecto del plasma y la vacuna la marcó el Dr. Peluffo.

   “El plasma es un tratamiento, no es una vacuna. El plasma provee inmunización pasiva, mientras que la vacuna es una inmunización activa”, afirmó.

Para la donación de plasma en el Penna los contactos son: WS, 291 4 436006, de 10 a 13 y de 16.30 a 19. Hemoterapia, 4811510, de 8 a 15 y WS, 291 5 262649, de 15.30 a 19.30.

   “Esto significa que el plasma se aplica a las personas ya infectadas, o enfermas, que no tienen los anticuerpos o las defensas necesarias para enfrentar la enfermedad”, comentó.

   “Mientras que la vacuna se aplica a una persona sana, que no está infectada con el virus, para que su cuerpo genere los anticuerpos necesarios y, de esa forma, cuando se enfrente a una posible infección ésta sea neutralizada antes de provocar la enfermedad”, explicó Peluffo.

¿Por qué la vinculación tecnológica?

   La elaboración de este artículo fue posible por la producción del ingeniero electrónico Eduardo Mata, candidato a Especialista en Gestión de la Tecnología y la Innovación, carrera de posgrado que se dicta en el Departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur, como parte de un programa nacional de formación de Gerentes y Vinculadores Tecnológicos (GTec), de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación).

   Mata, y otros colaboradores, han desarrollado emprendimientos en tecnología médica. Es docente en Emprendimientos Productivos y Desarrollo Local.

Ing. Elect. Eduardo Mata.

   “Como la vinculación tecnológica trabaja en las relaciones que se establecen entre el sistema científico-tecnológico, el Gobierno y el sector privado, vi la necesidad de contribuir, de alguna manera, desde esta disciplina”, sostuvo.

   “Claramente, la pandemia, seguida de cuarentena, es un problema complejo e integral que requiere soluciones complejas e integrales. Hay problemas estructurales que he observado y que no sólo deben resolverse con urgencia para este momento, sino también prepararnos mejor para otra eventual pandemia que podría ser más grave aún”, aseguró.

“Esas cuestiones estructurales, que muchos veníamos observando hace años, ahora son visibilizadas en momentos de crisis”, agregó.

   En este sentido, Mata tomó contacto —hace tres semanas— con integrantes del grupo CPC-19, liderado por Laura Bover, y desde entonces cuenta con ese asesoramiento.

   “Lo que se necesita es avanzar respecto del tema plasma y en la concientización de su donación. La difusión y el conocimiento público son de enorme importancia en esta coyuntura”, aseguró.

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