¿Quién no se acuerda del “Zungui”?

"Los 3 goles los llevo grabados en mi memoria, pero si esa tarde le podía hacer 10, se los hacía"

8/2/2020 | 06:00 |

“Lo ametralló a goles”, fue el título de La Nueva. el 27 de agosto de 2006, el día que Villa Mitre y Olimpo jugaron el último clásico en El Fortín. Fue 4-1 para el aurinegro, con “triplete” de Ismael Blanco, quien recordó: “a nosotros nos salió todo y a ellos nada”.

Fotos: Archivo-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

   “¿Si me acuerdo que pasó el 27 de agosto de 2006?

   —Sí.

   —”¿Así de una me lo preguntás?, ¿vos estás bien o tomaste algo que te hizo mal?

   —Hacé memoria.

   —”Ahhh... pará, pará, ya sé por donde viene, ese año estuve en Olimpo. ¿Fue el día del clásico con Villa Mitre, el que ganamos 4-1 con baile incluido...(risas)?

   —Tal cual.

   —Lo asocié porque el domingo (mañana) se vuelven a enfrentar. Lo sigo a Olimpo, sé lo mal que está, ¿qué te pensás?

   Mañana se cumplirán 13 años, 5 meses y 11 días del último duelo entre tricolores y aurinegros en El Fortín, siempre haciendo referencia a competencias superiores a la Liga del Sur, y ese partido tuvo un actor preponderante para que la película tenga una final feliz para el mundo olimpiense: Ismael Blanco, autor de 3 goles para una goleada de la que hablan y hablarán los hinchas de uno y otro lado.

   El “Zungui”, desde Grecia (está jugando en AO Galileo, de la tercera división de aquel país) y vía telefónica, recordó aquella tarde de inspiración de un Olimpo que, en esa temporada, terminó ganando los dos torneos (Apertura y Clausura) de la B Nacional y ascendió directamente a Primera división.

   “Fue una semana agitada, al lugar que ibas te hablaban del clásico. En un momento te costaba creer que la gente esté tan enganchada con ese partido, y esa ansiedad de los hinchas, quieras o no, te contagiaba. Nosotros nos mantuvimos tranquilos hasta que salimos del hotel donde concentrábamos para ir a cancha de Villa Mitre, previo paso por el Carminatti para cambiarnos”, relató el 9 de Santa Elena, máximo artillero de la B Nacional 2006-2007 con 30 tantos en 38 encuentros.

   —¿Qué pasó de raro cuando dejaron el hotel del ACA?

   —Había autos, motos, camiones, de todo, esperándonos en la puerta. Se formó una caravana kilométrica. Ahí, en ese momento, y no puedo mentir, nos empezamos a sentir nerviosos, porque muchos de los jugadores no teníamos dimensión de como vivían el clásico los seguidores de Olimpo.

   “Primero fue nerviosismo, y después fastidio, porque por seguridad nos pasearon por todo Bahía y tardamos un montón en llegar al estadio de Villa Mitre. Pero bueno...”.

   —Dentro de la cancha no se notó para nada ese nerviosismo o ese malestar.

   —Habíamos tenido una excelente semana de entrenamientos y llegábamos muy motivados al clásico. El paseo y tanto tiempo arriba del micro nos había calentado la sangre; me acuerdo que entramos con ganas de comernos a cualquiera que se nos ponga enfrente.

   “Ese partido, y un 4-0 a San Martín de Tucumán, también de visitante (en el Clausura), fueron de las mejores versiones de un Olimpo que jugaba bien y que te demolía a goles si le dabas ventajas. Con Villa Mitre se nos dio todo; tal vez no fuimos tan dominantes, pero si sumamente certeros”.

   —¿Qué más recordás de ese cotejo?

   —Cuando repaso el ascenso de Olimpo, uno de los partidos que más recuerdo es ese clásico. Cuando salí a la cancha, la tribuna de Villa Mitre se venía abajo, había gente por todos lados. En una media tenía una imagen de la virgen de Luján y en la otra la de San Nicolás. Ellas me ayudaron a convertir tres goles en un partido con clima tenso, donde el ruido no te permitía comunicarte con un compañero a cinco metros.

   “Recuerdo que hacía un tiempo que no se jugaba el clásico (NdR: desde 2001), y por eso había tanto entusiasmo y adrenalina”.

   —Algún hincha de Villa Mitre, ¿alguna vez te recordó este partido?

   —Algunos insultos por la calle recibí en la semana posterior a ese clásico, pero en Bahía nunca hubo problemas para caminar por el centro o por donde sea. Al tiempo, me empecé a cruzar seguido con Mugnaini (Julio), que llevaba a su hija a la misma escuela que la mía. Nunca le dije nada, por respeto y porque no correspondía en un ámbito que nada tenía que ver con el fútbol.

   —Pasó el tiempo, pero imaginate si venís a Bahía y te das una vueltita por el barrio tricolor. Si te reconocen, ¿como crees que te tratarían?

   —Uhhh... Pregunta difícil. No sé que pensará la gente de Villa Mitre, yo solo le digo que por Olimpo di todo y si ese día le tenía que meter 10 goles, se los hacía. El fútbol es así, de un lado te quieren y del otro no, pero no creo que haya odio de los hinchas de Villa Mitre hacia mi.

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   —Jugaste varios clásicos, pero solo en uno, en el de Bahía, marcaste 3 goles.

   —Es cierto. Dos señalé en un AEK Atenas-Olimpyacos, un clásico picante donde hay mucho en juego, dentro y fuera de la cancha.

   —De los tres goles, ¿cuál podés contar con lujos de detalles?

   —El segundo. Sacó el “Anguila” Gutiérrez desde el arco, la deja pasar el “Tweety” (Carrario), la pelota pica, sobra a Zwenger y me queda a media altura. Giré, miré de reojo al arquero (Diego Fernández) y la empalmo de lleno para que se meta por arriba. Fue un golazo en el arco de la entrada.

   —¿Qué pasó después del triunfo, pudieron festejar en el vestuario?

   —Fuimos a festejar con nuestra gente (apostada sobre calle Caseros), aunque nos metieron rápido al vestuario para volver al Carminatti a ducharnos. No pasó nada.

“Nunca jugaría en Villa Mitre”

   —El domingo se juega sin visitantes, ¿sabías?

   —Sí, pierde emoción, el clásico se queda sin el folklore, que es lo más lindo para los que están adentro, los jugadores. La energía que contagia un estadio colmado y encima con rivalidad, es algo que no se compara con nada. Va a parecer un partido amistoso, aunque Olimpo se juega puntos importantes.

   —Sorpresivamente la dirigencia aurinegra le pidió al técnico Pedro Dechat que presente la renuncia. ¿Estabas al tanto?

   —No sabía nada, pero igual me sorprende. Recién se reanudó el campeonato, el equipo viene de ganar, así que no le encuentro explicación. No sé los motivos, los debe tener bien claros la dirigencia para tomar semejante decisión. Para el hincha, antes de un clásico, debe ser inentendible, pero son manejos del fútbol. De afuera y a la distancia no puedo dar una opinión fundamentada, pero que llama la atención, si llama la atención.

   —¿Jugarías en Villa Mitre?

   —Jamás. En todos los equipos donde estuve, en Bahía, Santa Fe, Grecia y Ecuador, siempre he declarado que nunca iba a jugar en el clásico rival. Soy así, no sé, pese a que algunos compañeros me han dicho que debía ser profesional y que me tenían que entender si me cruzaba de vereda. Pero no, siempre me aferré a la camiseta que defendí. En Olimpo dejé algo, y el recuerdo de lo que viví ahí será eterno, por eso nunca lo traicionaría.

   “Igualmente nunca gocé a un hincha de Villa Mitre, nunca le falté el respeto. Soy de un solo lado, por eso nunca tuve problemas con nadie, porque no molesté y calenté el ambiente. Disfruto del éxito pero no a costa del rival”.

   —¿Te acordás qué hiciste con la camiseta de ese clásico?

   —La “11”. La tengo guardada, bajo cuatro llaves para que no me la agarre nadie. Regalé muchas, pero esa no.

   —¿Te sentís ídolo de Olimpo?

   —Es una palabra muy grande. Fui, estuve dos años, hice mi trabajo y nada más. Soy un agradecido de lo que piensan de mi, de como me trataron y de los halagos que sigo recibiendo.

   —¿Cuántas veces tuviste la oportunidad de volver y no se dio?

   —Dos o tres, pero la más concreta, creo que fue en 2016, ahí le pedi a mi representante para que hable, pero no se dio. Algunos dijeron que yo exigí un sueldo muy oneroso, pero nada que ver, fue el entrenador (Christian Díaz) el que no me quiso.

   “Igual sigo a Olimpo, y si estuviera en Bahía el domingo voy a la cancha, disfrazado, pero voy igual...(risas). Con guardaespaldas o como prensa”.

   —¿Volviste a Bahía después de que te fuiste, en 2007?

   —Solo a jugar, con Colón y Lanús. Tengo amigos y les debo unas visita.

Temible artillero

30

Goles en 38 cotejos señaló Ismael Blanco para el ascenso de Olimpo a Primera. 19 fueron en el Apertura (uno por juego de promedio) y 11 en el Clausura.

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