Más allá de la pandemia

Escribir un libro esperanzador, el desafío que se trazó Diana Arias

20/12/2020 | 06:30 |

Amores inmigrantes se presenta hoy en sociedad. “Si ellos pudieron construir semejante país con esfuerzo, ¿por qué nosotros no?”, se pregunta la escritora y periodista de Tres Arroyos.

Arias nació en la localidad de Oriente. / Fotos: gentileza Diana Arias.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “La historia de Nellie Nielsen y Johannes Larsen se inició en Dinamarca, pero pasó por El Chaltén; por Puerto Belgrano y, finalmente, recaló en Aparicio, en el distrito de Coronel Dorrego.

  “Además de ser inspiradora, la vivencia carga con algo que nos conmueve hoy en día: la figura de una mujer sola que se anima a cruzar el mundo y a forjarse el futuro en la Argentina.

   “Nellie vivía en Dinamarca. En 1917 estaba casada y tenía una hija, pero se divorcia, algo vergonzoso desde el punto de vista social; se tiene que ir. La oportunidad llega a partir de una carta, donde la invitan a ser institutriz de una familia danesa instalada en El Chaltén, al pie del cerro Fitz Roy, en lo más profundo de la cordillera.

   “Ese dato es fuerte, si se toma que es una joven que viene con una hija de un año sin más contactos que esa carta y escapando de una realidad que la lastimaba. Cruza el océano, llega a Punta Arenas y desde allí, en carreta, hasta su destino por los próximos cinco años.

   “Para Nellie, y para muchas de las mujeres de incluidas en el libro Amores inmigrantes, la educación era la clave para progresar. En Dinamarca procuró, más allá de venir de una familia humilde, completar estudios secundarios, aprender idiomas, como alemán e inglés, y otras habilidades relacionadas con lo escolar. Esa fue la puerta que le permitió ser la institutriz que los Madsen necesitaban para que sus hijos conservaran las raíces danesas y, a la vez, ampliaran el conocimiento y la educación.

   “En El Chaltén, Nellie tiene acceso a la biblioteca de la familia. Sigue educándose y aprende a hablar en castellano por correspondencia, con un curso que llegaba a Punta Arenas desde Buenos Aires junto a revistas y diarios. Era, también, su forma de conectarse al mundo.

   “Aprende a hablar castellano, se lo enseña a los hijos de los Madsen y, en paralelo, procura la mejor educación para su hija Margarita. Ya percibe que se le agota el tiempo en la cordillera.

La historia de Nellie y Johannes, desde Dinamarca, tiene un apartado especial en la localidad dorreguense de Aparicio.

   “Allá se hizo lectora de la revista Mireya, de Gabriela Mistral, quien vivía en Punta Arenas y era directora de una escuela. También escribían los principales poetas de la época que se relacionaban con la revista Sur, de Victoria Ocampo, como Amado Nervo y otros; y con la poesía de Alfonsina Storni, de la cual Nellie se enamora, ya que se siente identificada en su propia historia.

   “En 1920 llega el momento de irse a vivir a Buenos Aires. Otro cambio rotundo, a un lugar que era la París de Latinoamérica. Llega y, nuevamente, sus conocimientos le permiten ser contratada; esta vez, por una diseñadora de sombreros, que era un objeto de lujo y de moda de entonces, llamada Madame Fontaine. Con ella trabaja en la atención de clientas, entre ellas ¡Alfonsina Storni! La conoce e inician una amistad. ¡Hay fotos de esos momentos!.

   “En Buenos Aires conoce otra realidad, diferente de la naturaleza de la cordillera, y tiene la posibilidad, también como institutriz, de hacer un viaje a Europa con los hijos del embajador de Suecia. Ahí es donde conoce a su futuro esposo, Johannes Larsen, quien también tiene una historia de viajes a los Estados Unidos y a otros países en busca de aventuras.

   “En 1924 llegan finalmente a Buenos Aires. Johannes tiene la intención de asentarse en Aparicio, en el sudoeste bonaerense y Nellie se queda un tiempo más con Madame Fontaine. Pero el amor puede más y se terminan reuniendo en esa localidad dorreguense. Ahí es cuando ella decide que la mejor educación para Margarita tiene que ser en Bahía Blanca. Pero esa es otra historia”.

                                                                              *****

   “Es un libro muy romántico; para leer y releer, para comentar y, principalmente, para reconocerse”.

   Para la periodista y escritora tresarroyense Diana Arias, el momento de publicación de Amores inmigrantes, que se lanza hoy en todo el país, es un desafío que va más allá de provocar una mirada introspectiva.

   “Pretendo que la gente descubra, en sus propias familias, la fortaleza que cuento en siete historias de vida. Porque, en realidad, todos tenemos una historia para escribir. Es mi abuelo; es mi abuela”, sostiene.

   Pero va un poco más allá en la interpretación.

   “La pandemia nos atravesó inevitablemente a todos y nos hizo mirar hacia adentro. Por eso digo que este es el momento de nuestro país que más va a impactar a la hora de leer Amores inmigrantes”, asegura.

   “¿Por qué? Porque es un libro de esperanza. Hay una pregunta que me resuena y es: Si ellos pudieron construir semejante país con esfuerzo, ¿por qué nosotros no?”, explica.

“La inmigración conlleva una gran cuota de dolor. Es dejar la tierra, pero no por elección”, dice Arias.

   “Somos descendientes de titanes que cruzaron el océano y llegaron para trabajar. Por eso el mundo llegó a considerarnos como un país con riquezas, cultura y educación”, insiste.

   Arias, quien nació en la localidad dorreguense de Oriente y reside en Tres Arroyos, define: “El libro es una invitación para repensarlo como herederos de ese legado. Pretendo que les guste, pero que también que los interpele”.

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   —¿El amor está siempre ligado a las historias de los inmigrantes?

   —Sí. El amor es el sentimiento más grande. Pero no es sólo el amor de pareja, sino el amor a los hijos, a la tierra, a la vida misma y pensando en querer lo mejor para el otro y para que sea la mejor versión de sí mismo. Pero es distinto en cada una de las historias, porque las culturas son diferentes.

   —¿Por qué nos atraen estas historias?

   —Porque forman parte de la identidad argentina. Si pensamos que siete de cada diez argentinos tienen raíces inmigrantes, no podemos desconocer que nuestro país es un crisol de razas, más allá de la frase hecha, y que la política de ese momento, y la historia misma, hicieron que se fuera conformando el país, amalgamándose y cuidando que algunas culturas se mantengan intactas.

La tapa de Amores inmigrantes, un reflejo particular de siete historias de vida.

   “Ellos eligieron venir por necesidad; en todos los casos. La Primera Guerra de Europa fue una gran ola; luego vino la Segunda Guerra. La inmigración conlleva una gran cuota de dolor. Es dejar la tierra, pero no por elección”.

   —¿Cómo es el recorrido de la lectura de Amores inmigrantes?

   —Es especial. No es como otros libros que se leen de principio a fin. Se podrá elegir afinidad respecto de algunos de los países, desde Japón a Dinamarca o Croacia. Y las historias se van entrelazando, porque tienen una magia interior por descubrir.

   “También se incluye el concepto beau livre, que en francés significa libro hermoso, que se usa en las publicaciones de fotografía o de arte. Uno va leyendo la historia, pero podrá ambientarse con las fotografías y ateliers de entonces.

   “El arte se apreciará en que cada historia tiene una flor y un significado representativos. Por ejemplo, en la de Nellie y Johannes en la Patagonia eran los lupinos y, en la de Alfredo y Enriqueta, las glicinas. Están pintadas en el libro y, además, con un glosario”.

   —¿Cuál es el rol de la mujer en las historias?

   —Fundamental. Descubrí mujeres que fueron artífices de su destino y no sumisas que siguieron a su esposo en el camino de la inmigración.

   “En muchas ocasiones, en la historia el hombre venía primero y después, por carta, se casaba y traía a su esposa. Ella siempre esperaba que él reuniera el dinero del pasaje para recién traerla. Parecía que la mujer era la que tenía que esperar.

Los Kônig, desde Alemania hasta Copetonas (Tres Arroyos). Otra de las historias.

   “Pero en casi todos los casos la mujer fue clave para que el amor sobreviviera y para que el proyecto tuviera futuro.

   “Por ejemplo, está la historia de los croatas Elena y Dinko. El llegó desde el Imperio austrohúngaro en 1912, contratado para levantar la piedra movediza de Tandil. Y cuando se enteró que no se podía hacer nada allí, se dedicó a otra cosa: a construir los puentes ferroviarios de los ramales bonaerenses. Y Elena, mientras está allá, padece la Primera Guerra Mundial. Para sobrevivir tiene que traficar telas con el norte de su país, a 30 kilómetros y en el límite con Italia. Cruzaba las fronteras, trasladaba telas y las revendía en su país. Y así esperaba noticias de Dinko; estuvieron ocho años sin saber uno del otro. Es otra gran historia de amor, con un desenlace inesperado”.

Una vida dedicada al periodismo y a la educación

   Diana Arias nació en la localidad de Oriente, en el distrito de Coronel Dorrego. Es licenciada en Comunicación Institucional. Está casada y tiene tres hijos, de 20, 19 y 13 años. Reside en Tres Arroyos, a 180 kilómetros de Bahía Blanca.

   Tuvo cargos directivos y fue docente de escuelas secundarias de gestión pública y privada. Coordinó un programa provincial de capacitación en Gestión y Liderazgo para equipos directivos, y fue parte de Directores Estratégicos en Red de Escuelas. También forma parte la ONG Educere, docentes por un mañana.

   Es socia fundadora de Creans, una consultora en liderazgo para el bien común, que promueve la colaboración público-privado. Desde Creans realiza asesorías en Relaciones Institucionales y Comunicación, y asesora en proyectos de RSE. A su vez, forma parte de un equipo interdisciplinario de profesionales con un proyecto en África, cuyo objetivo es la creación de un centro de Diagnóstico y Atención Temprana de Trastornos del Neurodesarrollo Infantil.

   En el ámbito del periodismo gráfico y editorial, actualmente forma parte del consejo directivo de La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos. Fue editora literaria del libro Quien quiera oír que oiga, de la autora María Adriana Etcheto, y del libro 18 conversaciones de un lector, del autor Diego Miguel Jiménez.

   Amores inmigrantes, de 408 páginas y prólogos de Alejandro Guillermo Roemmers y Daniel Balmaceda, se presentará hoy, domingo, y los ejemplares se pueden conseguir a través de la página www.diana-arias.com También se puede seguir en redes sociales: @_diana.arias en Instagram y Diana Arias en Facebook. En Bahía Blanca también estarán disponibles.

   Mañana, lunes, el libro será presentado en la embajada de Croacia, por la mañana, y en el Jardín Japonés. Y este martes habrá un agasajo de embajadores para otra presentación, con protocolos sanitarios y sin acceso al público.

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