Mientras prepara su primer disco

Gerardo Cabral no olvida: “Lo que viví en Villa Mitre no lo viví en ningún otro club”

18/10/2020 | 06:30 |

El arquero fue vital para que el tricolor no descendiera en la temporada 2010. Su paso por el club lo marcó para siempre y valoró el presente de la entidad.

Por Fabián O. Rodríguez

farodriguez@lanueva.com

(Nota publicada en la edición impresa)

 

   Milagro de San Cabral. Así tituló "La Nueva Provincia" el día que Gerardo Cabral se vistió de héroe y evitó el descenso de Villa Mitre a manos de La Emilia. Fue el 10 de junio de 2010.

   Con un 10 de calificación (puntaje de Javier Schwab), el multifacético arquero se ganó para siempre el corazón del hincha tricolor. Fue 0 a 0 y permanencia en el Federal A.

  Hoy, a la distancia, mientras entrena chicos y le da forma al disco con su banda "Los hijos de cerapio”, recordó aquel paso.

   “Lo que viví en Villa Mitre no lo viví en ningún otro club. Todo lo que me hicieron sentir en el club fue hermoso. Yo salí de mi casa (Cañuelas) y llegué a Villa Mitre, que venía de jugar Nacional B, con todo ese apoyo que tenía, y la verdad que era algo que asustaba. Ir a jugar el primer amistoso a Monte Hermoso desde mi llegada y que vayan 400 hinchas, era algo que, para alguien joven como yo en ese momento, movilizaba. Era algo que nunca había vivido. Esa presión fue algo muy lindo. El club marcó algo en mí muy grande, y también para mi familia. Ahí nació mi hijo más grande, por ejemplo. Además me quedaron amigos de ese grupo y conocidos del club con quien sigo en contacto. Siempre voy a estar agradecido a Villa Mitre”, dijo con orgullo.

   --Obviamente tuviste muy buenas actuaciones, pero ese partido contra La Emilia quedó para la posteridad.

   --Puede ser el mejor por todo lo que nos estábamos jugando y lo que veníamos sufriendo. Teníamos la presión de no perder para mantenernos y generó un montón de cosas que, por suerte, salió todo como lo necesitábamos. Además, teníamos muchos jugadores sancionados y lesionados, como Escudero (Diego) que jugó con los ligamentos rotos. Fue un partido muy raro. Lanaro (Germán) no jugó por sanción, Agudiak (Iván) tampoco, Daolio (Jorge) se desgarró a los cinco minutos y siguió jugando… Fueron muchas bajas.

   --Atajaste para un 10.

   --Por suerte lo pudimos sacar adelante y es un partido que siempre uso en mi cabeza para darme confianza. Sinceramente, cuando las cosas se complican o no están saliendo de todo bien, voy y miro ese video y me empuja para adelante. Si pude en ese momento sostener el cero en mi arco y colaborar con mis compañeros, también sortear otros obstáculos de mi vida.

   --¿Y tenés ganas de volver a Villa Mitre y de palpar de cerca su crecimiento?

   --Siempre digo lo mismo: si una institución hace las cosas bien, los resultados vienen solos. A la corta o a la larga, Villa Mitre va a dar un salto de calidad. Eso se ve en el predio, en el compromiso de la gente que labura y le mete el pecho. Es para sacarse el sombrero. Estoy contento por el club y por esa gente.

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Entre el fútbol y el rock

   --¿Qué estás haciendo en este momento?

   --Estoy trabajando con una academia en todo lo que es Cañuelas, Pegazini y Tristán Suárez. Trabajamos con los chicos infantiles, pero también trabajamos con jugadores libres y amateurs. En mi caso, estoy solo entrenando a los arqueros, de todas las edades y género. Hace poco se pudo volver a trabajar acá y pudimos arrancar bien, además de otro centro formativo que tengo.

  --¿Te gusta la formación de jugadores?

   --Sí, por suerte tengo la oportunidad de poder transmitir lo que aprendí durante tantos años, y más en el puesto del arquero, donde antes no existía el entrenamiento específico. Antes el arquero era uno más, que le pateaba el técnico o un ayudante. La idea de la escuelita es tratar de formar y enseñar, que además me da la posibilidad de trabajar de esto pese a que todavía no dejé de atajar profesionalmente. En este momento tan complicado, es un ingreso más y lo mejor es que se trata de algo ligado al fútbol y de enseñar lo que fui aprendiendo.

   --Siempre quedó marcada una frase tuya: “yo no atajo, juego en el arco”. 

   --En su momento, el que iba al arco era el relegado, el que no importaba mucho. Después se dieron cuenta que es un puesto fundamental, pilar en cualquier equipo. Son situaciones que fueron cambiando y eso también trajo otras responsabilidades para el arquero. Por todo esto, hay que explicarle a los chicos lo importante que es el puesto y que siempre va a haber más errores que virtudes para que puedan sobrellevar todo lo que van a vivir.

   --¿Y cómo venís con tu faceta musical?

   --Es algo que empezó de adolescente. Tocar la guitarra era algo que siempre me gustó, pero en su momento era mucho más difícil, porque ahora tenés páginas para aprender en internet, por ejemplo. A eso de los 15 años empecé y formé mi primer grupo, con quien nos juntábamos a tocar cada tanto. Ahora estamos formando otra donde yo canto y toco la guitarra, además con temas escritos por mí. Ahora se viene el primer disco de la banda (Los hijos de Cerapio), así que estamos muy contentos. Es algo totalmente independiente. Pero es muy difícil.

   --¿Por qué "cerapio"?

   --El nombre de la banda deriva del cero, porque siempre andábamos sin un peso en su momento. Más que nada un amigo, que siempre que le decíamos de hacer algo decía “cerapio” comentando que no tenía un peso.

   --Sos completo entonces: arquero, gran jugador de vóley, guitarrista, compositor…

   --Tuve suerte, sí. El deporte y la música me gustan y los disfruto mucho. es una virtud que intento e intenté aprovechar siempre.

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