La excepción fue el pan

Casi todos los alimentos fuera de la lista del “IVA cero” subieron en Bahía Blanca

25/8/2019 | 08:00 |

Tras la intempestiva suba del dólar tras el resultado electoral de las PASO, las remarcaciones se aplicaron en los productos fuera de la lista. 

Francisco Rinaldi

frinaldi@lanueva.com

    Nuestro país vivió en los quince días posteriores a las PASO lo que otros viven en quince años.

   Dólar un 25 por ciento más caro con relación a los días previos y remarcaciones en alimentos que superaron a la inflación general de todo el mes fueron parte de un cuadro digno de Edvard Munch, el artista noruego que saltó a la fama por transmitir, a través de sus obras, angustia y desazón. 

    Como no podía ser de otra forma, Bahía Blanca no fue la excepción: entre la semana previa a las elecciones y la que se fue, algunos alimentos se incrementaron hasta un 10 por ciento, de acuerdo con el análisis del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca-Argentina (CREEBBA). 

   De esta forma, los incrementos de varios productos de la canasta básica se aplicaron sobre aquellos productos por afuera de la lista de alimentos básicos con “IVA cero”, la iniciativa del Gobierno de Mauricio Macri para atenuar el clásico “pase a precios” de la suba del tipo de cambio. 

    Así, desde el viernes 16 de agosto las compras de aceite de girasol, maíz y mezcla, arroz,  azúcar, las conservas de frutas, hortalizas y legumbres, harina de maíz, harinas de trigo, huevos, leche fluida entera o descremada con aditivos, pan, pan rallado y/o rebozador, pastas secas, yerba mate, mate cocido y té y yogur entero y/o descremado no pagan el 21 por ciento de IVA. 

     La medida rige hasta fin de año, de acuerdo con lo publicado en el Boletín Oficial. 

     La decisión dio lugar a que aquellos productos alimenticios no incluidos en la lista exhibieran subas entre semanas de importante magnitud, superando incluso por varios cuerpos a la inflación general del mes previo, estimada por el CREEBBA en un 2,4% para todo el mes pasado. 

    De hecho, algunas frutas, como las manzanas, subieron un 10% entre la primer semana -la anterior a las PASO- y la tercera de agosto -la posterior-.

    Idéntico derrotero siguieron el kilo de pollo (subió casi un 10% en el período señalado), el pan (casi 5%, que si figura en la lista), la papa (1,94%), la manteca (+6,54%), la carne vacuna (+9,75%), el café (+8,51%), el agua mineral (+6,4%) y la leche en polvo (+3,2%). 

     Si hubo rebajas para los alimentos de la lista, como aceite, leche, harina de maíz, fideos, arroz,azúcar, te y yerba, que mostraron bajas que van desde 4% a 16%. 
 

Implementación
     El IVA cero a los productos alimenticios tiene un sesgo natural hacia las grandes superficies en detrimento de los pequeños almaceneros de barrio. 

    Es que al ser estos últimos en su gran mayoría  monotributistas, tienen menos margen para implementar las rebajas de precios por el descuento impositivo. 

     Esto porque el IVA que pagan a sus proveedores es un costo para ellos, y, por ende, es parte de la formación del precio final que ofrecen a sus clientes. 

    Con todo, la baja de precios depende exclusivamente de la buena voluntad del comerciante, ya que no va a pagar menos impuesto. 

     Diferente es el caso de los comercios más grandes. 

     Por estar inscriptos en el Régimen General del IVA, pagan por la diferencia entre el IVA sobre las ventas que realizan (IVA Ventas) y las compras del período que abonan a sus proveedores (IVA Compras). 

    Bajo estas circunstancias, con el porcentaje de IVA que dejan de pagar al fisco, aplican en parte la rebaja de precios, al tiempo que la parte remanente recomponen márgenes. 

    Claramente, el límite lo imponen las condiciones del mercado y las políticas de fijación de precios de cada firma, entre otros puntos.
 

Otras medidas

    Además de la quita del IVA a los alimentos básicos, tras el resultado electoral de las PASO, el Gobierno instrumentó incentivos impositivos para la clase media, como el aumento del "piso" de Ganancias, planes de pago para las pymes, y aumento del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). 

    La idea, además de morigerar los efectos de una inflación que difícilmente baje del 50% de diciembre de 2019 al mismo mes del año que se fue, es evitar que la recesión que sufre la economía de nuestro país se profundice. 

     "Más  allá  de  algún  beneficio  sectorial  puntal,  estas  medidas  difícilmente  cambien  en  el  corto plazo el clima recesivo en el que se sumergió la economía en las últimas semanas". 

    "El origen de este cambio abrupto es la incertidumbre acerca de cómo habrá de llegar la economía a las  elecciones de octubre y cómo va a continuar de ahí  en más".  

    "Dados  los  resultados  de  las  PASO, el  Gobierno  actual poco puede  hacer  por  ahora para resolver  el  segundo interrogante, pero no sucede lo mismo con el primero", concluyeron desde el Instituto Argentino para el Estudio de la Realidad Latinoamericana (Ieral) dependiente de la Fundación Mediterránea.

     Para los economistas del Ieral, el paquete de medidas anunciadas la semana  pasada no reduce la incertidumbre cambiaria y, en alguna medida, pueden exacerbarla ya que abre la discusión acerca del cumplimiento de las metas fiscales comprometidas con  el FMI y por  lo tanto, del  futuro desembolso que el  organismo internacional  tiene previsto para los  próximos meses de septiembre y diciembre (U$S  5,4 y U$S 1 mil millones respectivamente). 

     Para evitar estas especulaciones, el nuevo ministro  de Hacienda, Hernán Lacunza, aseguró en su primer conferencia de prensa  que: “las medidas de la semana pasada... no ponen  en riesgo el alcance de las  metas fiscales para este año porque están autofinanciadas por la mayor recaudación que tendremos en los próximos 5 meses". 

     Pese a ello, todo sigue siendo más incertidumbre. 

     Y eso, en una economía sedienta de dólares como la nuestra, puede ser un enorme problema. 

    Por lo tanto, más allá de las medidas puntuales, la madre de las batallas tendrá al mercado de cambios como campo, con el BCRA como el encargado de evitar una nueva disparada del dólar . 

     "La clave para tranquilizar a los mercados no pasa ni por medidas fiscales para reactivar la economía ni por los cambios de  nombres  en  el  ministerio  de  Hacienda  sino  por  el  accionar  efectivo  que  el  Banco  Central demuestre que tiene para afrontar esta tormenta", arriesgan desde el Ieral.

     La pregunta obvia que  surge de este contexto es  si  el BCRA tiene o no suficientes  reservas. 

     "Si bien el poder de fuego de la autoridad monetaria siempre es limitado, eso no significa que no sea importante", tranquilizan.

     Pese a ello, la "molesta" conclusión es que la economía argentina sigue siendo un paciente en permanente vigilancia, que puede sufrir una recaída en cualquier momento. 

     Lo anterior no deja lugar a dudas: pasar de una angustiaste y perturbadora obra de Munch a un colorido paisaje llevará demasiado tiempo. 

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