Dar algo para cambiarlo todo

Grandes gestos: es de Oriente, necesitaba un riñón y la prima de su mamá se lo donó

8/6/2019 | 07:00 |

Marcos García tiene 28 años y estaba en lista de espera del Incucai. Su diagnóstico era Glomerulo Nefritis. La educadora Betina Tórtora le donó un órgano el pasado 11 de abril.

Betina Tórtora, la donante, junto a Marcos García, eterno agradecido.

   Anahí González
   agonzález@lanueva.com

   Hasta hace un par de meses, Marcos García no soñaba con estudiar para recibirse de técnico de fútbol. Estaba en lista de espera del Incucai para recibir un riñón porque lo necesitaba para seguir viviendo. Era la prioridad. Podía estar años a la espera o podía suceder que el órgano no llegara nunca. 

   Hasta que algo pasó. Alguien le cambió la vida, mejor dicho, se la devolvió.

   Betina Tórtora, prima de su mamá, se ofreció como donante del órgano que él necesitaba y a partir de entonces, la historia es otra. 

   Hoy este joven oriundo de la localidad de Oriente (Coronel Dorrego), de 28 años, sí puede proyectarse como técnico del deporte que más le gusta, más allá de que aún está en una etapa de controles ya que el trasplante se concretó el pasado 11 de abril.

 Su sueño de ser técnico profesional en el club de sus amores sigue en pie.

    “Ser técnico no es un trabajo para mí, es algo que me encanta. Me encantaría estudiar para hacerlo lo mejor posible”, contó Marcos, quien dirigió la Sexta División y a la reserva en el Oriente Fútbol Club y no ve la hora de estar totalmente recuperado para reincorporarse.

   Tenía 17 años cuando recibió el diagnóstico en el Hospital Italiano de Bahía Blanca: glomerulo nefritis. A partir de entonces inició un tratamiento basado en la administración de medicación, pero siempre supo que en algún momento sería candidato a diálisis y, luego, a trasplante.

   “Con el trabajo siempre le busqué la vuelta. Trabajé como técnico de fútbol en el club hasta que pude. Tenía que viajar mucho y volvía muy cansado. Dependiendo de una máquina, ya no podés hacer nada, solo querés dormir”, contó.

   En los últimos dos años debió viajar 3 veces por semana a Tres Arroyos para hacer las sesiones de diálisis en la Clínica Hispana; pero en algún momento, esto dejó de ser una alternativa, y entró en lista de espera del Incucai.

   Marcos García, Betina Tórtota y Mariana Tórtora.

   Una tía materna, Mariana Tórtora, fue la primera en ofrecerse para donar el riñón. Había un alto porcentaje de compatibilidad y la familia se ilusionó con la idea de ver a Marcos curado. Pero a último momento se detectaron quistes en el órgano de la donante y todo fue para atrás.

   Por eso, cuando Betina -quien tiene su mismo grupo sanguíneo- propuso hacer los estudios de compatibilidad, Marcos se mostró reticente. No quería volver a sufrir, pasar otra vez por todos los estudios previos al trasplante ni desilusionarse nuevamente. 

   Betina, al pie del cañón, hizo todo lo que le indicaron los profesionales. Y terminó donándole el riñón.

   “Yo no quería hacer más análisis, más trámites, más nada. No quería esperanzarme ni estar de hospital en hospital”, dijo Marcos.

   Ni bien tuvieron los resultados de los estudios de compatibilidad le dieron fecha de operación para el 20 de diciembre de 2018, pero se postergó por la aparición de un anticuerpo que rechazaba el riñón de Betina.

   “No pensé que iban a operarme porque siempre se postergaba.  Lo tomé con calma”, dijo.

   En marzo, llegó la mejor noticia: iban a realizarle el trasplante pero debía realizar un tratamiento de plasmaféresis. 

   “Me convencieron de hacer la operación y salió todo bien, por suerte”, contó.

   El trasplante tuvo lugar el 11 de abril en el Hospital San Martín de La Plata.

   Admiración y agradecimiento. “No hay palabras o un sentimiento que hagan justicia al gesto que tuvo Betina. Estoy muy agradecido”, dijo Marcos García.

   La donante. Betina Tórtora es educadora en la Escuela Ceferino Namuncurá de Oriente. La mamá de Marcos, Marcela Tórtora, es preceptora en la misma escuela. 

   Datos oficiales del Incucai

   7448 es el número personas que necesitan un trasplante para salvar su vida en este momento según datos de Incucai.

   818 trasplantes se realizaron este año y 388 personas donaron sus órganos.

   8.63 es la cantidad de donantes por cada millón de habitantes en Argentina.

 

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