“Preservar de más te mata”

Raúl Nievas: “Bahía tiene un patrimonio arquitectónico muy valioso para cuidar”

26/5/2019 | 06:30 |

El doctor y abogado platense se especializa en cuestiones legales relacionadas con el patrimonio. Llegó a nuestra ciudad invitado por el Colegio de Arquitectos.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Especialista en cuestiones legales relacionadas con el patrimonio arquitectónico, el abogado y docente Raúl Navas (activo participante en la redacción de códigos urbanos, incluido el de la ciudad autónoma de Buenos Aires)  participó en unas jornadas organizadas por el Colegio de Arquitectos.

   Nativo de La Plata pero “aporteñado” --según explicó-- por vivir en CABA hace más de 40 años, Raúl Navas brindó una charla  sobre su experiencia a la hora de defender y poner en uso edificios y áreas de valor patrimonial. 

   Si bien mencionó que "es imposible trasladar legislaciones" de una ciudad a otra, explicó que su experiencia puede servir para analizar las cuestiones propias de cada lugar.

   Recordó que su primera experiencia en materia patrimonial la tuvo en 1980, cuando una grupo de inversores pretendió construir un edificio detrás del Congreso de la Nación, lo cual determinó la intervención de la oficina de urbanización porteña, convencidos de que no se podía afectar la presencia en el perfil urbano de la cúpula del emblemático edificio legislativo. 

   “Se decidió no recibir los planos de la nueva obra ni otorgar los permisos correspondientes. Eso nos permitió negociar y trasladar esa capacidad productiva a otro sitio", explicó. 

   A partir de ahí comenzó un trabajo, que se extiende hasta el presente, para preservar cascos históricos en barrios como Belgrano, Flores o San Telmo. 

   “Hay un mito que derribar: Buenos Aires, como Bahía Blanca, no son ciudades jóvenes. Tienen varios siglos de existencia y un patrimonio valioso a cuidar", indica.

   La primera intervención fue reformular los códigos de urbanización existentes para establecer restricciones a las intervenciones en lugares de valor patrimonial. 

   “Nos dijeron que esa decisión abriría una catarata de juicios por ir contra el derecho de propiedad. No fue así: nunca tuvimos un juicio”, indica.


Áreas, no edificios

   En Buenos Aires se apuntó más a la protección de áreas que a la de edificios puntuales.

   “Es más simple proteger un área por su valor histórico que tomar cada edificio en particular”, menciona.

   Determinar qué edificios o espacios proteger fue una discusión que aglutinó a profesionales, entidades y vecinos. 

   “Es importante entender que, en general, la gente es la que determina qué sitios tienen valor y cuáles no. También hay que aceptar que no todos los bienes son protegibles”, argumentó.

   Mencionó la importancia de contar con un buen catálogo de bienes patrimoniales, de manera de establecer el grado de protección que merece cada uno, diferenciando aquellos que no deben tocarse, el de carácter medio que se preserva su organización y no necesariamente toda su arquitectura y el tercero, donde salvar una parte puede ser suficiente. 

   “Hemos tenido casos en que preservar un vitral o una puerta ha sido suficiente para mantener el espíritu del lugar”, explica.

La plata, la viyuya, la moneda

   Navas explicó, por último, que preservar edificios patrimoniales exige disponer de fondos para su cuidado o puesta en uso. En los Estados Unidos, por caso, hay sitios donde si el propietario pone un peso en una obra, el estado aporta dos.

   “Es la manera de generar usos dominantes en distritos que interesa valorizar", explica. 

   Otra herramienta de la cual dispone el estado es la exención de impuestos o no cobrar los derechos de construcción a quienes ponen en valor edificios patrimoniales. 

   “Lo importante es mantener la ecuación económica que haga viable el proyecto. Nuestra misión muchas veces es regular el egoísmo o la pelea entre las partes. Lo importante es entender que si mejora un edificio aumenta la valorización de todo un sector”, concluye.

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