Dady Brieva: "En el Parque de Mayo me puse pollerita corta y entraba un fresquete..."

26/5/2019 | 06:30 |

El recuerdo es de cuando interpretó a La Chiribina, hace casi una década. Midachi se presentaba ante miles de personas en el Parque de Mayo. Vuelven el jueves al Teatro Don Bosco.

Miguel Del Sel, Chino Volpato y Dady Brieva. Foto: Gentileza Prensa Midachi.

 

Franco Pignol / fpignol@lanueva.com

 

   En tantos años de carrera Dady Brieva vino muchísimas veces a Bahía Blanca con los Midachi. Tiene muchos recuerdos en la ciudad, pero le preguntamos cuál era el primero que se le venía a la cabeza.

 

   “Me acuerdo que una vez fui a Chocolate cuando la calle era de tierra. Había un barrial bárbaro. Era a principios de los '90. También me acuerdo que en esa época nos invitaron a comer un asado en un barrio muy cajetilla, creo que era Palihue”, dijo Brieva sonriendo.

 

   —Hace diez años (foto) se presentaron ante miles de personas en el Parque de Mayo ¿te acordás?

   —Ah sí, sí, sí. Qué lindo que estuvo. Tengo un hermoso recuerdo porque esa era la última función antes de tener vacaciones. Me acuerdo que hizo muchísimo frío y yo estaba resfriado. Me acuerdo de eso porque hacíamos La Chiribina y me puse la pollerita corta. Entraba un fresquete por abajo terrible.

 

   Sincero, disparatado y brutal. Dady Brieva se prestó a un mano a mano con este medio, antes de llegar el próximo jueves, desde las 21.30, al Teatro Don Bosco.

 

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   “El año pasado celebramos 35 años. Seguimos con esto dando vueltas por todo el país con 18 personas, un camión y colectivo de gira. Es una estructura bastante importante que se mueve por todo el país con los costos y la realidad que eso significa”, aclaró Dady.

   Lo que pasa conmigo, con Miguel y con el Chino es que nosotros nos conocemos y transitamos muchos caminos desde antes de que todo esto ocurriera. En los '90 no había diferencias porque el que tenía el poder y la oposición era la misma cosa".

 

 

"Mirtha Legrand hizo 900 kilómetros para venir a nuestro cumpleaños"

 

   —Es inevitable hablar de política y de grieta cuando en este sentido Miguel y vos son tan diferentes.

 

   —Es una estética de Midachi, no tanto mía o de Miguel. Es un comportamiento muy "midachesco". Nosotros bancamos a Mirtha Legrand aún en los foros más kirchneristas. Ha sido nuestra madrina y ha tenido delicadezas. El año pasado fue en auto a nuestro cumpleaños de 35. Hizo 900 kilómetros, se cambió dos veces de vestuario y estuvo en nuestra cena. No era una cena cajetilla en donde estaba Máxima Zorreguieta, Tinelli y Suar. Era ella y diez mil extras. Fue, se la bancó y estuvo con nosotros. En ese sentido somos muy agradecidos. Así como yo banco al peronismo y a Cristina, también Miguel tiene lo suyo.

 

   —Digamos que vos y Miguel, en Midachi, estarían reflejando internamente el “contrato social”.

 

   —A ver, para separar: en el contrato social yo creo, pero en juntarnos no tanto. Lo que pasa conmigo, con Miguel y con el Chino es que nosotros nos conocemos y transitamos muchos caminos desde antes de que todo esto ocurriera. En los '90 no había diferencias porque el que tenía el poder y la oposición era la misma cosa. Se prestaban el poder como los Republicanos y los Demócratas en Estados Unidos, pero no había diferencias porque el que llegaba al poder no era muy distinto al de la oposición. Las diferencias aparecieron cuando realmente se marcaron las distancias entre las ideologías y aparecieron los conflictos de poder. Ahí es donde aparece la grieta.

   —Los psicólogos dicen que son sanas las diferencias.

 

   —Nosotros somos anteriores a todo esto. Por eso lo podemos transitar. Volviendo al tema este que ahora se dice que somos todos amigos, yo no creo en eso. No sé quién maneja el grifo y decide cuando sale y cuando no sale agua. Las alternancias de quién maneja este tipo de medidas es curioso. Ahora piden “gancho”. ¿Pero cómo? ¿No estábamos ganando? ¿Por qué me pedís “gancho” ahora? Me parece que no es como pedir minutos en el básquet. ¿Por qué se pide el contrato social ahora y no se pidió hace cuatro? ¿Qué cambió? ¿Quién maneja esos tiempos?

Cada vez que la gente se enoja conmigo yo les digo: “tranquilos muchachos que yo no decido presupuestos ni decido nada. No le voy a cambiar nada a nadie".

   —¿Aceptarías un contrato social?

 

   —Lo respeto y lo vamos a hacer. Si hay que hacer un contrato social y cantar el himno todos juntos emocionados como cuando vamos a ver a Messi y a Maradona, perfecto.  Mi pregunta es la siguiente: ¿Por qué no lo hicieron en enero de 2016 cuando nos mearon arriba de la mesa y nos verduguearon? Lo respeto y lo vamos a hacer. Pero no hubo un contrato social cuando el grupo “Alacrán” (sic) fue a buscar a De Vido, le rompieron la puerta y llevaron cinco móviles cuando en realidad le podrían haber dicho: “Julio, presentate en Comodoro que te vamos a meter en cana”. No había peligro de fuga. O cuando al ex vice presidente le metieron las esposas y lo sacaron con el nene recién nacido y lo llevaron en cana en pijamas. Ahí tampoco vi un contrato social. No sé por qué ahora hay esta urgencia. Claro que lo voy a respetar, porque tengo hijos, nietos y creo en un futuro mejor. Pero convengamos que hay alguien que está manejando los tiempos y no sé quién es.

En Bahía siempre vamos a un lugar que hacen un limoncello que es impresionante. Y encima hago cagar de risa a la gente. Más no puedo pedir".

   —¿Cómo ves a la Argentina pensando en el futuro?

 

   —Soy un tipo esperanzado en general. Me divorcié, me volví a casar, volví a tener hijos de grande. Si eso no es un ejemplo de volver a empezar y de tener esperanzas, no sé. No tengo problemas, digo lo que pienso y lo que siento sin faltarle el respeto a nadie. Me como operaciones de varios lados pero sigo caminando por la calle. Cada vez que la gente se enoja conmigo yo les digo: “tranquilos muchachos que yo no decido presupuestos ni decido nada. No le voy a cambiar nada a nadie, no voy a meter impuestos nuevos ni tengo la posibilidad de decidir orgánicamente o estructuralmente  pueda cambiarle la vida al peatón.

 

   —¿Te siguen dando esos nervios, esa adrenalina antes de las funciones, después de tantos años sobre el escenario?

 

   —Mirá, te juro que ahora vamos a Bahía, Viedma, Trelew y así hasta noviembre. Sigo teniendo las mismas ganas y expectativas. Me gusta mucho prepararme el bolso, rajar, comer en otros lugares... En Bahía siempre vamos a un lugar que hacen un limoncello que es impresionante. Y encima hago cagar de risa a la gente. Más no puedo pedir.

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