Un fenómeno peligroso

Preocupación por el movimiento antivacunas en Bahía Blanca y la región

6/4/2019 | 07:00 |

Si bien no se trata de un grupo formal, se sabe que hay gente en nuestra ciudad que promueve la idea de incumplir con el calendario obligatorio.

Autoridades de Salud hablaron de los riesgos de no vacunar. (Fotos: Rodrigo García - La Nueva)

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   Una gran preocupación por el movimiento antivacunas en Bahía Blanca manifestaron las autoridades sanitarias de la ciudad, ante una consulta de La Nueva.

   Si bien las estadísticas de Región Sanitaria I, por su forma de clasificar, no reflejan con claridad la influencia que puede tener este fenómeno, reconocen que circula información donde se invita a incumplir con el calendario obligatorio.

   “No podemos decir que ese movimiento está integrado por tales o cuales personas, o que se reúnen tales días en un determinado lugar, pero sabemos que existen este tipo de comportamientos individuales que pueden tener efectos negativos en el conjunto”, dice la bioquímica Jorgelina Scuffi, responsable de Epidemiología de Región Sanitaria.

   Los antivacunas, generalmente personas de clase media o media alta, sostienen que se trata de un sistema de inoculación de gérmenes que genera efectos adversos en los niños.

   Uno de sus principales representantes a nivel internacional es el médico británico Andrew Wakefield, quien publicó una investigación en 1998 donde relacionaba la aparición de numerosos casos de autismo con la aplicación de la vacuna triple viral.

   Si bien ese informe resultó desacreditado, Wakefield continuó con su campaña. En Argentina, uno de los referentes es el doctor Eduardo Yahbes, quien tenía programada una conferencia en marzo en el departamento de Humanidades de la UNS, la cual se suspendió porque no recibió el aval del departamento de Ciencias de la Salud.

   “Estamos en presencia de un fenómeno muy peligroso. Un rebrote de enfermedades como la polio o el sarampión sería trágico”, señala el decano de Ciencias de la Salud, Pedro Silberman. De hecho, la aparición de algunos casos de sarampión en la ciudad de Buenos Aires el año pasado encendió las alertas.

Las vacunas de calendario son gratuitas.

   “Las vacunas tienen una característica terapéutica-preventiva. Es necesario aplicárselas no solo para evitar la enfermedad individual sino que resulta indispensable que toda la población esté vacunada para que el virus no circule”, agrega Silberman.

   Scuffi aporta: “Nos resulta increíble que se desconozcan los resultados positivos del sistema de vacunación, que permitió erradicar una gran cantidad de enfermedades como la viruela, la rubéola o la difteria. Seguramente son pocos los que defienden esta idea de no vacunar, pero igualmente hay que concientizar”.

   Hace pocos años, una pequeña comunidad radicada en Sierra de la Ventana adhirió al movimiento. Uno de los niños más pequeños contrajo coqueluche (tos convulsa) y, al tiempo, una situación similar se registró en Tres Arroyos, ambas localidades abarcadas por Región Sanitaria.

   Scuffi explica que en el caso serrano los padres del chico eran profesionales de la salud. Y refuerza la idea de que la vacunación no solo es importante en términos individuales sino, sobre todo, colectivos. Un solo niño sin vacunar en una sala de jardín de infantes podría generar problemas al resto.

   “Esto también podría atenuarse porque las vacunas tienen un efecto rebaño. Es decir, generan una protección al conjunto. Pero quien no se aplica las dosis correspondientes corre riesgos demasiado grandes”.

El calendario de vacunación figura en los sachets de leche.

“Genera un círculo virtuoso”

   --Scuffi, ¿existen profesionales médicos en Bahía Blanca que recomiendan no vacunar?

   --No lo sabemos. Si se diera ese caso, lo primero que aconsejamos es cambiar de profesional. Luego, se puede hacer una presentación ante el Colegio de Médicos. En el extremo de que un niño no se aplique una vacuna obligatoria y contraiga una de estas enfermedades prevenibles, quizás se pueda recurrir a una instancia judicial.

   --¿Cómo estar seguros de cuál es el calendario?

   --Figuran en los sitios oficiales de los organismos de Salud. Más fácil aún, en los sachets de leche que cualquiera tiene en su casa.

   --¿Tienen claro si bajaron los porcentajes de vacunación en Bahía Blanca?

   --Tenemos una estadística que mide, por ejemplo, cuántos chicos nacieron en determinado año y cuántas dosis se aplicaron. Pero en Bahía es común que venga gente de otras localidades a vacunarse y, por lo tanto, los datos no son tan precisos porque a veces se aplican más dosis que niños nacidos. Estamos trabajando en un sistema que nos permita determinar con exactitud qué niveles de cumplimiento del calendario tiene cada chico. Pero todavía nos falta.

   --¿Todos deben vacunarse sí o sí?

   --Existen personas que, por diversas patologías, pueden tener contraindicadas ciertas vacunas. Eso lo debe analizar cada médico.

   --¿Está descartado, entonces, que la vacunación tenga efectos adversos?

   --Excepcionalmente puede tenerlos, al igual que una aspirineta, si vamos al caso. Pero está comprobado que la vacunación genera un círculo virtuoso.

Qué dicen los que no

   Estos son algunos de los argumentos de la antivacunación:

* A igual nivel de vida, las enfermedades infectocontagiosas evolucionan en curvas paralelas tanto en países vacunados como en los que no lo están.

* En ausencia de vacunación, las epidemias retroceden en todos los países donde se eleva el nivel de vida.

* A pesar de las vacunaciones, las epidemias no experimentan regresión en los países donde las condiciones de higiene o el nivel de vida se lo impiden.

* Nada permite afirmar que las vacunaciones han hecho desaparecer o retroceder las epidemias: todo lleva a pensar que la evolución de éstas nada tiene que ver con las vacunas.

* Presentar las cifras de regresión de enfermedades a partir de las fechas en que comenzó a vacunarse y omitir las que le precedían es una astucia publicitaria indigna de la objetividad científica.

* Sacar la conclusión de que esas regresiones se deben a la vacunación es, por lo menos, una inexactitud grave.

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