Con la camiseta puesta en tierra adentro

14/4/2019 | 06:30 |

Archivo La Nueva.

Por
Ricardo Salas

   El gabinete técnico ministerial de María Eugenia Vidal tiene “expectativas” en propuestas que provoquen una reactivación económica en lo inmediato.

    Casi a la misma hora, la “estatua viviente” (acompañado por vecinos y transeúntes y sin tapujos en mostrar que es militante peronista) se encadenaba en las rejas del frente de la Gobernación de calle 6 para reclamarle a la Gobernadora de Cambiemos por el incremento de la pobreza y los aumentos en las tarifas de servicios públicos. El risueño personaje que interpreta una “estatua viviente” asegura que consiguió una audiencia con el “equipo gubernamental” sino también alimentos para ollas populares y medicamentos para niños en situación de riesgo en dependencias del ministerio de Desarrollo Social.

   Vidal blanqueó ante sus 2 o 3 ministros de mayor confianza que políticamente pretende aminorar el alza de los precios de los alimentos que consumen los sectores más vulnerables, básicamente en el populoso Gran Buenos Aires.

   Con relativa moderación, la Provincia espera el “impacto real” que puede llegar a tener el "paquete de medidas" que tiene previsto anunciar la Casa Rosada y que apunta a "reactivar el consumo" y "amortiguar el impacto de la inflación". La gestión Vidal padece, al igual que otros gobernadores, la “nacionalización” de la escalada inflacionaria producto de la crisis económica en la antesala de las elecciones generales.

   Por los silenciosos pasillos de la Gobernación se advierte un escenario de fuerte complejidad electoral. Es que un potencial “efecto arrastre negativo” sobre las chances de reelección presidencial podría poner en apuros a la mismísima Vidal para sostener el territorio bonaerense. Mucho más sabiendo que ella es más valorada que él.

   "Es tan buena que la queremos poner en todos lados pero ella tiene que ser gobernadora de la Provincia", dijo hace poco Macri definitivamente lanzado a dar la pelea por su reelección, pero a la vez dejando un claro mensaje hacia el “vidalismo”, disfrazado de elogio.

   En la Provincia la elección se gana por un voto. Vidal continúa siendo la dirigente política de Cambiemos con mejor ponderación social. Por ello, la Gobernadora conserva margen para dar la pelea electoral, independientemente del destino que pueda suponer la disputa presidencial. Tal vez sea eso lo que impulsa a los estrategas de calle 6 a comenzar a “provincializar” el eje discursivo de la campaña con el plan de obras, medidas de seguridad ciudadana o la implementación del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) que ya beneficia a más de 13 millones de personas en un centenar de municipios pero que tiene como objetivo llegar a los 135 distritos del ámbito bonaerense cuando termine el año.

   “La salud es una prioridad para nosotros. Esto no se expresa con discursos ni con carteles, sino con hechos concretos. Para eso trabajamos en equipo, la urgencia de los bonaerenses necesita una respuesta y un Estado presente", sostuvo Vidal, quien ya se puso la camiseta de Cambiemos en territorio bonaerense, justamente, donde el líder del PRO Mauricio Macri, perdería frente a una eventual candidatura presidencial de Cristina de Kirchner.

   En las diagonales señalan que la estrategia del Gobierno nacional de plantear la elección como un plebiscito “entre pasado y futuro” para tratar de “saltear” el presente económico y social no tiene buenas noticias. La economía está al tope de las preocupaciones de los argentinos y la inflación en primer término.

   El massismo legislativo volvió a ratificar su intención de unir a todo el arco opositor con la certeza de ganarle electoralmente a Cambiemos en octubre.y terminar así con “este gobierno ajustador y mentiroso”.

   “Los resultados en las elecciones de Río Negro y Chubut, sumados a los de La Pampa y Neuquén, nos muestran que el Gobierno ncional está cada vez más debilitado producto de su fracaso rotundo en la gestión”, aseguran.

   Esos resultados vuelven a poner al peronismo frente a la responsabilidad de unirse. “Si lo hacemos, en diciembre asume un nuevo gobierno en la Argentina y en la provincia de Buenos Aires”, asegura el precandidato a gobernador bonaerense por el Frente Renovador, Jorge D’Onofrio.

   “Suponer que con la participación de algún radical en un cargo de mayor jerarquía se resuelve el problema es no entender nada y peor aún profundizar una complicidad solo explicada por los mezquinos intereses personales de algunos dirigentes que no dudan en anteponerlos antes que cumplir con los objetivos por los cuales existe la UCR. El problema son las políticas económica y social, no los cargos”, hicieron oír sus voces días atrás en La Plata distintos sectores del radicalismo “crítico” al Gobierno nacional.

   Mientras tanto, trabajadores de la administración pública, judiciales y profesionales de la salud siguen protestando en la calle. Reclaman hace meses un llamado de la “indiferente” administración Vidal para recomponer el poder adquisitivo de los salarios perdido en 2018 y una propuesta para 2019 que incluya una cláusula de actualización automática por inflación.

   La paritaria salarial con los estatales aparece empantanada porque el gremialista Roberto Baradel  (Suteba) todavía no firma el acuerdo que formalice la aceptación de la propuesta formulada por la Provincia hace casi dos semanas. Algunos voceros gubernamentales “operaron” que la Provincia podría cerrar por decreto la paritaria docente para poder comenzar a “negociar” con el resto de los sectores sindicales de la administración pública.

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