Sobre tendencias y coyunturas

¿Qué hay detrás de la histórica caída del consumo de carne vacuna en la Argentina?

14/4/2019 | 06:30 |

Bajo stock, altos precios y poco dinero en la calle, el cóctel que explica el fenómeno. El registro está en los 49,6 kilos por habitante por año. En 1969 tuvo picos de 92,3 k/h/a y más recientemente, en 2007, de 69,4 k/h/a.

La demanda sigue en descenso. / Fotos: Emmanuel Briane y Jano Rueda-La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “Mirá, el tema es sencillo. El consumidor se arrimaba a la carnicería con 100 pesos, por ejemplo, y compraba un kilo de carne para milanesa. Hoy, esa persona va con los mismos $ 100, solo por decir una cifra, pero no le alcanza y se lleva 700 gramos. Es decir, consume menos.

   Para Orlando Arrechea Harriet, productor ganadero y de amplia experiencia en la venta de carne vacuna en carnicerías, la caída (histórica) del consumo del producto icónico argentino se debe a esta razón.

Orlando Arrechea Harriet, productor ganadero.

   “No hay plata para mantener un alto consumo. Al menos, hoy”, definió.

   Por primera vez en 60 años desde 1959 (72,9 kilos por habitante por año; con picos de 92,3 en 1969), el consumo de carne vacuna en la Argentina rompió la barrera de los 50 kilos. Para el trimestre interanual —de inicios de año— fue de 49,6 k/h/a, tal como apareció en el informe mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la Argentina.

  “Pero no es solo eso. Cuando una persona va al supermercado en busca de otro producto tiene la posibilidad de comprar una segunda marca, o una tercera, pero con la carne vacuna no lo puede hacer. Con esos mismos $ 100 ahora no compra tres cajas de leche de primera marca, pero sí tres de alguna de menor valor. Eso con la carne no sucede. Es cierto que en lugar de un bife de chorizo podría comprar falda pero, en realidad, no lo hace.

   “Pasados esos días de aumento, la gente se recomponía e iba con más dinero a la carnicería. Pero eso llevo un proceso; es lo que está sucediendo ahora”.

  —Pero el bajo consumo también está relacionado con el aumento de precio...

   —En estos últimos dos meses la hacienda subió en forma significativa y, probablemente, también sea por eso, pero si hoy uno ve nuevamente los precios relativos, la hacienda vuelve a hacer barata.

   “Una pizza vale 300 o 320 pesos; una docena de sándwichs de miga unos $ 350 y un kilo de helado hasta $ 450. Bueno, creo que la carne está barata. Cierto es que sube de golpe, pero también baja de golpe”, dijo Arrechea Harriet.

   —¿Es un aumento de precio estacional entonces?

   —Creo que sí, ya que en dos o tres meses regresará el consumo. Aunque no sé si volverá a los 55 kilos, porque hoy la gente se achica con todo. Este tema de falta de dinero del consumidor repercute sobre muchos productos.

   —¿En este caso aumentan también los consumos de cerdo y de pollo?

   —Los jóvenes consumen más cerdo y más pollo, pero los de 50 (años) para arriba no cambian la carne... a excepción de una prescripción médica.

   Esta caída de consumo la había anunciado Miguel Schiariti, presidente de CICCRA, en este enero, cuando el precio comenzó a subir.

   “El consumidor no lo va a convalidar. No por capricho, sino porque no va a poder pagarla”, profetizó.

Miguel Schiariti, presidente de CICCRA.

   “Lo bueno es que se trata de un ciclo, pero no de una tendencia”, aclaró.

   “La última vez que estuvimos en ciclos semejantes fue en el año 2011, luego de la enorme liquidación de (Guillermo) Moreno en el gobierno de Cristina (Fernández), pero entonces era tendencia, porque habíamos perdido 12 millones de cabezas. Eso se recompuso lentamente y aún no terminamos, ya que estamos en poco menos de 54 millones de cabezas y deberíamos tener 60 M/C”, detalló.

   Schiariti sostuvo que varias circunstancias provocaron el aumento de precio y, por ende, la caída del consumo. “El primero es el atraso (de precio) que tenía la carne desde 2018, ya que subió 11 % menos que la inflación”, dijo.

   “Pero cuando empezaba a recomponerse, a fines de diciembre, en enero se produjeron copiosas lluvias, los caminos quedaron intransitables y como consecuencia ingresó 10 % menos de hacienda en los mercados y en la industria. Esto generó un fuerte aumento: 14 % en el novillo y 8 % en la góndola.

   “Luego hubo golpes de calor con mortandad de animales en los mercados y en los transportes, con la retracción por los riesgos de movilidad que eso implica. Ahí hubo otra caída en la oferta que impactó en la producción de carne y otro aumento de precio, del 13 %, en febrero. Pero en marzo los valores se cayeron en las dos últimas semanas, lo que hizo que bajaran entre un 5 y un 7 %”, comentó.

   También dijo Schiariti que el consumo se irá recomponiendo con el correr de estos meses, no solo por la estacionalidad sino por otras circunstancias como, por ejemplo, los acuerdos de paritarias que se cierran entre este abril y el siguiente mes de mayo.

Embarque de carne vacuna de exportación.

   “¿Si repercute para un aumento de precio? A ver. Exportamos el 18 % de lo que producimos, es decir que la presión sobre el 82 % restante no existe; además el 70 % de lo que exportamos es vaca, y no es una vaca de consumo, sino de conserva, con destino a China y Rusia y al novillo argentino no lo quieren porque tiene 550 kilos, y va con destino a mercados europeos. Las exportaciones no compiten con el mercado interno”, manifestó.

   —Schiariti, ¿la carne es barata o es cara?

   —Hay distintos valores de la economía que ponen de manifiesto que la carne no está cara. No recuerdo el precio del kilo de pollo, pero si a uno se le sacan los menudos, la piel y el hueso, quedan 297 gramos de carne. ¿Es barata o cara? Ahora respondo: la carne está barata, lo que está atrasado es uno de los precios relativos, que es el salario.

   El consumo de carne vacuna anual en la Argentina tuvos picos como los citados 92,3 kilos por habitante por año de 1969, con una población de 23.364.431 personas (Censo 1970). Otras referencias de alto consumo son de 1978, con 91 k/h/a; 1963, con 89,7 k/h/a y 1976, con 88,8 k/h/a. Para 2002 se produjo una caída a 59,3 k/h/a, que repuntó en 2007, con 69,4 k/h/a y volvió a caer en 2017: 57,5 k/h/a, con una población (estimada) de 43 millones de personas.

   Para Mauricio Mitili, director de Frigorífico Sur y Carnicerías Mity, la caída del consumo de carne vacuna no ha sido apreciable en la góndola.

   “No vimos una disminución significativa. Puede haber bajado, pero como para que nos preocupe”, sostuvo.

Mauricio Mitili, director de Frigorífico Sur y Carnicerías Mity.

   “Sí admito que no veníamos creciendo por un aumento del precio, que respondió al importante retraso desde 2018. Pero esto se va a acomodar en el corto plazo, ya que siempre sucede que, cuando aumenta el precio, el consumo se plancha”, explicó.

   Mitili también dijo que con el consumo de pollo pasó lo mismo. “Tuvo que bajar de precio porque había caído el consumo en forma importante”, afirmó.

   Respecto del precio de la carne vacuna, comentó que algunos cortes ya han bajado en los últimos 15 días (“el precio (de la hacienda) vivo está más tranquilo”), pero que no se nota una baja significativa porque los costos fijos siguen aumentando.

  “Esto hace que los precios bajen poco, porque uno los va aguantando, e incluso los baja, para poder vender más”, indicó.

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