El sedentarismo en los niños, un problema que se acrecienta

3/3/2019 | 07:05 |

 Los chicos se mueven poco, menos de lo que deberían para prevenir enfermedades en el futuro.

   Las noticias acerca de los niveles de actividad física de los niños y adolescentes no suelen ser muy alentadoras. 

   Y ésa es una tendencia que no respeta fronteras. 

   Las estadísticas acerca del tiempo que los jóvenes dedican a moverse no arrojan cifras elevadas ni en la Argentina ni en el resto del mundo occidental.

   Un reciente estudio norteamericano incluso muestra dos situaciones que, en forma complementaria, resultan preocupantes. 

   Señala que la mayor parte de la actividad física que realizan los adolescentes se concentra en el tiempo que pasan en la escuela, y el estudio advierte que además ese tiempo es realmente muy acotado.

   Aquí en la Argentina, ya en el marco de las vacaciones, los resultados de esta investigación resaltan la necesidad de estimular desde el hogar la práctica de actividades deportivas o de actividades en las que los menores de edad se pongan en movimiento, para así evitar los perniciosos efectos del sedentarismo sobre el peso corporal y sobre el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas desde temprana edad.

   "Sabíamos que las escuelas eran una importante fuente de actividad física para los niños. Pero nos sorprendió que los niños pasaran apenas un 4.8% de su tiempo en la escuela siendo físicamente activos, la más baja de todas las ubicaciones", declaró el doctor Jordan Carlson, director de investigación de salud comunitaria del Hospital Pediátrico Mercy, Estados Unidos, quien dio a conocer recientemente los resultados de su estudio, cuyas conclusiones se publicaron en la prestigiosa revista Pediatrics.

   "Los niños tienen el instinto natural de moverse y las escuelas pueden respaldarlo al ofrecer oportunidades para que los estudiantes sean activos, por ejemplo al incorporar la actividad física en el aula", señaló el doctor Carlson, que agregó que además de ayudar a prevenir la obesidad y las enfermedades crónicas, la actividad física tiene beneficios para la salud ósea, el desarrollo cerebral, el logro académico, la conducta orientada a las tareas y la salud mental.

Monitoreo

   El estudio de Carlson halló que, en los días de escuela, poco más de la mitad de esa actividad ocurría dentro de los establecimientos educativos. 

   Para llegar a esa conclusión, los investigadores midieron la cantidad de actividad física de moderada a vigorosa que realizaron cotidianamente unos 550 adolescentes de entre 12 y 16 años de edad que participaron del estudio. 

   Para ellos, Carlson y sus colegas les suministraron un rastreador GPS y un acelerómetro, que los jóvenes tenían que llevar consigo durante los siete días de duración del monitoreo.

   Los instrumentos de medición mostraron que los adolescentes pasaban el 42% de su tiempo en la escuela, y poco más de una cuarta parte de su tiempo en casa. 

   También pasaban alrededor del 13% de su tiempo en sus barrios y el 14% de su tiempo en otros lugares. En cuanto al tiempo de actividad física observado, el estudio encontró que los adolescentes pasaban, en promedio, 39 minutos al día en actividad física de moderada a vigorosa, significativamente menos que los 60 minutos recomendados para un desarrollo saludable y para prevenir el sobrepeso y la obesidad.

Escenario, la escuela

   A su vez, el 42% de su actividad física tenía como escenario a la escuela. 

   Un porcentaje mucho mayor que el tiempo de ejercitación que los adolescentes realizaban en el barrio, que fue de apenas el 10%. 

  “Es importante que las escuelas no descuiden el valor de la educación física”, señaló la doctora Jennifer Beck, directora asociada de medicina deportiva del Instituto Ortopédico de los Niños, Estados Unidos, al conocer los resultados del estudio.

   En la Argentina, el nivel de actividad física fuera de la escuela también es muy reducido. 

   Como muestra un reciente estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), casi la mitad de la población infantil y adolescente de nuestro país (45,4%) realiza menos de 60 minutos de actividad física diaria fuera de los establecimientos educativos. 

   “Distintos estudios coinciden en mostrar que la Argentina tiene altas tasas de inactividad física ", comentó Roberto Peidro, vicepresidente de la Fundación Argentina de Cardiología.

   "La implicación más importante de este estudio es que, como sociedad (lo que incluye a padres, educadores, proveedores sanitarios y autoridades gubernamentales) debemos hacer más por fomentar un estilo de vida saludable y activo entre nuestros adolescentes en riesgo", concluyó la doctora Beck.

   En la actualidad existe una alta incidencia de sobrepeso y de otros factores de riesgo para la salud que podrían contribuir a la disminución de la expectativa y de la calidad de vida en el adulto.

   La Organización Mundial de la Salud identifica el sedentarismo como un grave problema de salud en los niños y jóvenes de 5 a 17 años. Se puede prevenir una parte muy importante de todo ello, contribuyendo a que nuestra población viva durante más años.

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