Día del Médico

Core Vascular, con la firme convicción de buscar la excelencia

8/12/2019 | 07:00 |

Los hermanos Alejandro y Gonzalo Calvo brindan un servicio integral de Hemodinamia y Cardiología para resolver casos de alta complejidad.

Foto: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   "El médico no termina nunca de estudiar. Las técnicas, los procedimientos y el equipamiento han cambiado muchísimo. Es obvio que lo que estudiamos hace más de 20 años nos sirve de base, pero si nos hubiéramos quedado con eso, hoy sería imposible trabajar. Esta profesión requiere capacitación constante”.

   Los doctores Alejandro y Gonzalo Calvo, cardiólogos de reconocida trayectoria en nuestra ciudad, fundaron hace poco más de 5 años un Instituto Cardiovascular Completo, denominado Core Vascular, que funciona en Hospital de la Asociación Médica “Felipe Glasman”, donde brindan un servicio integral de Hemodinamia y Cardiología para resolver casos de alta complejidad.

   Y los hermanos comparten la firme convicción que aún hay mucho por evolucionar. Y van decididos tras ese desafío.

   “A los servicios que ya teníamos en el HAM, agregamos una sala de recuperación propia para que los pacientes se recuperen con una atención personalizada y enfocada a la patología cardiovascular que presentan. Y a nosotros nos permite tenerlos cerca y monitorearlos permanentemente”, señaló Alejandro.

  “La intención es lograr que el paciente esté tranquilo, luego de atravesar un procedimiento cardiológico que generalmente le produce mucho estrés y nerviosismo, y que pueda irse a su hogar a las 4 horas de ser atendido. Es una sala especialmente equipada que consta de dos sillones de múltiples posiciones, con televisor, aire acondicionado y baño privado”, agregó Gonzalo.

   Actualmente, en el servicio que prestan, ya están haciendo angioplastias coronarias con implante de stend, logrando altas a las 4 horas.

   “Eso permite optimizar recursos, porque no utilizamos camas del hospital, y que el paciente no se estrese. Ya de por sí, el paciente se incomoda al venir al hospital, a lo que se suma la carga emotiva que significa tener que ser intervenido del corazón. Con este servicio logramos darle confort y tranquilizarlo, que es lo que se necesita para una rápida recuperación”, contó Alejandro.

   “Esto también lo logramos porque la angioplastia la realizamos por acceso radial, que es la práctica más moderna que existe y que permite que el paciente ya camine ni bien termina la intervención. Antes se hacía por vía femoral, pinchando las ingles, lo cual le imposibilitaba al paciente movilizarse por un tiempo prudencial y por eso debía quedarse internado”, añadió Gonzalo.

   --Ustedes se recibieron hace más de 20 años. ¿Cuánto más debieron capacitarse para llegar a este presente vanguardista?

   --Gonzalo Calvo: Muchísimo. El médico no termina nunca de estudiar. Las técnicas, los procedimientos y el equipamiento han cambiado muchísimo. Es obvio que lo que estudiamos hace más de 20 años sirven de base, pero si nos hubiéramos quedado con eso, hoy sería imposible trabajar. Esta profesión requiere capacitación constante.

   “Por ejemplo, cuando comenzamos las residencias, allá por 1990, se hacían las angioplastias con balón, hoy es impensable hacerla con esa técnica. Después llegaron los stends convencionales y a partir del 2000 esos stends se perfeccionaron”.

   --Alejandro Calvo: En aquellos tiempos, el infarto no se trataba con angioplastia primaria o directa, ya que se infundía una droga vía venosa para intentar destapar esas arterías. Hoy ya no se hace.

   “Con esto queremos decir que el avance de la ciencia nos obliga a estar actualizados permanentemente. Porque no sólo se perfeccionan los procedimientos médicos, sino también el equipamiento técnico a utilizar. Y darles utilidad conlleva mucha capacitación”. 

   --Gonzalo Calvo: No es fácil estar actualizados teniendo un servicio en marcha. Requiere mucho esfuerzo personal, porque la formación es periódica. Prácticamente estamos yendo dos o tres veces al año a capacitarnos, ya sea en prácticas o en equipamiento. La aparición de internet facilita el acceso a la información. Hoy, cuando hay un descubrimiento, nos enteramos al instante. Antes, esa información llegaba después de años.

   Actualmente se está avanzando en lo que respecta a material periférico para tratar las arterias. 

   “Porque a las coronarias, también se agregan las enfermedades vasculares muy severas, que terminan generando consecuencias graves, como ser amputaciones de piernas, pies y dedos. En ese sentido, existe mucho desarrollo de todos los materiales para tratar las arterias periféricas y evitar estas consecuencias”, manifestó Gonzalo. 

   --En ese tren, ¿qué proyectos tienen a corto plazo?

   --Alejandro Calvo: Queremos seguir agregando territorios. Hemos avanzado mucho en lo que respecta a coronario, pero pretendemos avanzar en lo neurológico, para que se sume a lo cardiológico y lo vascular, con la incorporación de colegas.

   --Gonzalo Calvo: Es un proyecto de mediano plazo, porque se requiere mucho recurso humano, capacitación específica y tecnología. Conllevará una gran inversión de tiempo y también de dinero, porque en lo que a equipamiento respecta está todo dolarizado.

   “Cuando ocurren casos neurológicos, como pueden ser los aneurismas cerebrales o las malformaciones arteriovenosas, generalmente son de urgencia y graves. Y hoy, en Bahía, prácticamente no tienen atención, por lo que requieren derivación a Buenos Aires”.

   --Alejandro Calvo: “Para desarrollar la atención neurológica se necesita un equipo de trabajo, que incluye una terapia intensiva acorde, los profesionales que se ocuparán específicamente de la atención de estos pacientes y el equipamiento. De esas tres patas fundamentales, ya tenemos dos. El HAM ya tiene un servicio de neurocirugía, que es vital para desarrollar el neurointervencionismo que pretendemos. Creemos que a mediados de 2020 estaremos lanzando este servicio”.

Tras el próximo desafío

   Con el objetivo de brindar más servicios, los hermanos señalaron que crecieron en referente a la arteria aorta y en el cambio de válvulas en forma endovascular, como también han podido resolver cardiopatías congénitas.

   “También estamos avanzando, para lo cual Alejandro se capacitó, en lo que llamamos territorio venoso. En ese sentido, está la patología superficial, que es la estética, que serían las varices. Pero estamos intentando avanzar sobre el circuito venoso profundo, que son las que inician patologías graves y hoy no tienen demasiado tratamiento. Muchas enfermedades que se producen en este circuito pasan inadvertidas hasta que se convierten en un problema grave, que muchas veces termina en una embolia de pulmón”, señaló Alejandro.  

   “Es una enfermedad que está ligada al sobrepeso. En ese sentido, trabajamos en conjunto con los flebólogos, que se encargan del sistema superficial. Desde que llegamos a Bahía apostamos a trabajar en equipo, porque generalmente las patologías son multifactoriales”, cerró Gonzalo. 

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