¿Por qué el agropiro puede salvar a la ganadería del sur bonaerense?

Una opción de bajo costo

¿Por qué el agropiro puede salvar a la ganadería del sur bonaerense?

26/1/2019 | 06:30 |

Sus virtudes como forraje no son pocas. Es clave en una zona que pretende potenciar la producción a pasto.

Guillermo D. Rueda
grueda@lanueva.com

   El ingeniero agrónomo Juan Pablo Vasicek, investigador del INTA Hilario Ascasubi, tiene razones de sobra para creer que el agropiro es determinante para, más temprano que tarde, generar una ganadería diferenciada y de calidad en el sur del sudoeste bonaerense.

   El dato no es menor, a saber por un incremento significativo en las exportaciones de carne —anuncia consolidarse en el corriente año— y por la promesa de un precio diferenciado para la producción realizada a pasto en grandes extensiones, sorteando los feedlots.

   “Al ser una especie perenne, cuyo ciclo de crecimiento se acopla favorablemente con la distribución estacional de las precipitaciones zonales, el agropiro produce forraje de bajo costo y en forma estable durante muchos años”, dijo Vasicek.

Juan Pablo Vasicek, del INTA Hilario Ascasubi.

   “También aporta forraje verde de buena calidad durante otoño e invierno, lo cual permite reducir la superficie destinada anualmente a los verdeos de invierno, cuya producción es inestable y más costosa”, amplió.

   El investigador termina de publicar el libro Las pasturas de agropiro alargado en los sistemas productivos de secano del partido de Villarino. La obra, de 142 páginas, está orientada a la actividad en zonas semiáridas.

  Otra virtud que destacó Vasicek es que el agropiro posee plasticidad para su utilización a pastoreo, pudiendo ser aprovechado por vacas de cría, terneros en recría, u ovinos, según la época del año y el manejo del pastoreo.

   “Asimismo, produce una mayor cantidad de forraje anual en comparación a la gran superficie regional ocupada por campos naturales, rastrojos, lotes denominados en descanso y enmalezados”, definió.

   El agropiro se adapta a una gran diversidad de ambientes productivos, desde suelos cultivables franco arenosos hasta bajos húmedos de textura más fina, lo que lo hace de sencilla aceptación en una amplia región.

   “Otra cuestión que no es menor es la relacionada a lo medio ambiental. El agropiro contribuye a frenar la degradación físico-química de los suelos provocada por la frecuencia e intensidad de las labranzas y la excesiva participación de los cultivos anuales”, aseguró.

   En estos últimos años, el agropiro alargado (Thinopyrum ponticum) se ha difundido ampliamente debido a su rapidez y facilidad de implantación en comparación a otras forrajeras perennes. 

   “Otra de las causas de aceptación por parte de los productores es su similitud con los verdeos de invierno, en cuanto a calidad y período de producción de forraje, siendo la gramínea perenne de ciclo otoño-invierno-primaveral más apta para el partido de Villarino”, sostuvo Vasicek.

   La planificación de la siembra es uno de los aspectos más importantes a considerar con el fin de obtener una implantación exitosa. “Es necesario comenzar el año previo a la siembra de la pastura, seleccionando el lote más apropiado e interviniendo mediante labranzas y/o barbechos químicos”, añadió.

   “Para esto se recomienda evaluar el estado físico-químico del suelo y la vegetación o malezas existentes. Uno de los mejores cultivos antecesores sería el de vicia, que beneficiaría al agropiro debido al aporte de nitrógeno efectuado al suelo”, indicó el investigador del INTA Ascasubi.

   Aclaró, de todos modos, que se deben evitar lotes con malezas de difícil control (generalmente perennes) y gramíneas anuales (espontáneas y cultivadas), que suelen condicionar la implantación de la pastura.

   Vasicek dijo que, al momento de la siembra, tanto el sistema de directa como el de labranza convencional, pueden ser exitosos para la implantación del agropiro. “De todas maneras se sugiere la siembra directa debido a los riesgos de erosión eólica y a la mayor conservación de la humedad del suelo”, admitió.

Al momento de la siembra, tanto el sistema de directa como el de labranza convencional, pueden ser exitosos para la implantación del agropiro.

  La ventana de siembra es lo suficientemente amplia como para extenderse desde marzo hasta julio.

   “En general se prefieren siembras tempranas, de manera tal de aprovechar mejor la humedad y la temperatura, aunque las siembras más tardías pueden ser una opción para escapar a la competencia de las gramíneas anuales mencionadas, entre ellas raigrás, cola de zorro y avena”, aclaró Vasicek.

   “Los cultivos acompañantes no se recomiendan, porque generan excesiva competencia al agropiro, excepto bajo ciertas condiciones especiales. Sí se recomienda, de ser posible, la siembra en forma consociada con alfalfa”, dijo.

   Como sucede con otros cultivos, la calidad de la semilla es un factor sumamente importante.

   Para lograr un óptimo estand de plantas de agropiro (50 por m2) se debe utilizar semilla con elevados porcentajes de germinación y pureza (90 %). De esta manera existe una mayor probabilidad de lograr pasturas densas y uniformes, incrementando la cobertura del suelo y la competencia frente a las malezas. Esta densidad se corresponde con 20-30 K/H de semilla, dependiendo de su calidad, aunque 15 K/H en algunas situaciones puede ser suficiente.

   “Es muy importante sembrar la pastura sin malezas en el lote, debido a que los controles químicos en post-emergencia recién pueden realizarse, sin riesgos de fitotoxicidad, cuando el agropiro inicia el macollaje, siendo variable entre 2 a 4 meses luego de la siembra y debido a su lenta implantación”, comentó Vasicek.

 

   Durante los meses posteriores a la siembra, es necesario monitorear las malezas y plagas que puedan afectar al agropiro en implantación. La presencia de malezas de hoja ancha (principalmente abrepuño amarillo y crucíferas) y de plagas como gusano blanco, pulgones y hormigas cortadoras, podrían motivar un eventual tratamiento químico.

   “En el caso de malezas gramíneas, se han observado algunos lotes de agropiro muy afectados por la severa competencia que ejercen y, desafortunadamente, no existen alternativas químicas seguras para su control”, aseveró.

   “En pasturas ya implantadas, se observan con frecuencia lotes que presentan un estand de plantas de agropiro inferior al deseado, debido a la sumatoria de los factores mencionados anteriormente”, amplió.

   Vasicek también dijo que esto genera excesiva superficie de suelo descubierto que, al mismo tiempo, reduce la captación de las precipitaciones, incrementa la evaporación del agua disponible y promueve indirectamente el avance de las malezas. 

   “Claramente, el resultado final es menor producción de forraje”, definió.

“Se recomiendan realizar prácticas de mejoramiento del agropiro, que involucran fertilización nitrogenada e intersiembra de leguminosas”, dijo Vasicek.

    En el secano de Villarino, el agropiro genera entre 1.000 y 5.000 K/H de materia seca (MS) durante el año de implantación, dependiendo de la fecha de siembra, precipitaciones y fertilidad del lote, principalmente.

   “De todos modos, el agropiro produce —con seguridad y estabilidad— entre 2.000 y 6.000 kilos de MS/H al año”, aseguró Vasicek.en descanso y enmalezados”, definió.

   En cuanto al primer pico de producción del agropiro —durante el otoño y el más importante debido a su impacto positivo sobre los sistemas productivos de la zona—, se han medido valores promedio de forraje del orden de 500 a 2.500 kilos MS/H, los cuales se aproximan a los de un verdeo de invierno, siendo este un aspecto importante debido a que es un cultivo perenne. 

   “El segundo pico de producción se genera durante la primavera, con mayor volumen de forraje (1.500 a 3.500 kilos MS/H), pero de menor valor nutricional. 

Libro sobre pasturas

   En la página web de INTA Ascasubi ya está disponible un e-book, que trata sobre la importancia y el comportamiento de las pasturas de agropiro alargado en el área de secano del distrito de Villarino.

   Si bien Vasicek fue el redactor del libro, compañeros del INTA Ascasubi y conocidos aportaron materiales valiosos. Entre ellos los ingenieros Miguel Angel Cantamuto, quien es el director del INTA Ascasubi; Juan Pablo Renzi; Vicente Larreguy y la periodista Fátima Lucía Cano. La publicación tiene una extensión de 140 páginas.

   Para tener más información sobre este tema, se puede rastrear en https://inta.gob.ar/documentos/las-pasturas-de-agropiro-alargado-en-los-sistemas-productivos-de-secano-del-partido-de-villarino-0

Mustang Cloud - CMS para portales de noticias