"Es el lejano oeste", afirmaron

El descontrol a la salida del boliche y sus consecuencias

2/12/2018 | 08:00 |

Vecinos del microcentro describieron los hechos que ocurren los fines de semana.

   No es desconocido que el descontrol puede ocurrir a la salida de cualquier boliche. No hay motivo exclusivo para la gresca cuando hay ánimo de llevarla a cabo.

   “Mirá, no puedo decírtelo mejor: es el lejano oeste”, así definió Daniela Luncio el panorama que presenta la zona de calle Mitre al 200 los fines de semana, coincidente con el cierre de un boliche ubicado en el sector.

   La situación provoca desde hace cuatro años el reclamo del vecindario, bastante temeroso a la queja pública, aunque aseguran que en algún momento reunieron mil firmas para hacer una presentación en la Municipalidad, cuyo rastro fue perdido.

   “Yo te puedo decir que los sábados a la mañana es terrible. Yo entro a trabajar a las 6 y veo cuando empiezan a salir en manada. Salen todos muy alcoholizados, hombres y mujeres; o sea que hay hechos de violencia de todo tipo”, asegura.

   “Me he encontrado con grupos de cinco o seis personas matándose con palos y provocando que pare un colectivo. Y cuando llegó la policía ya se habían disipado. Yo voy en taxi al trabajo, porque me encuentro con toda esta violencia”, continuó.

   La mujer menciona que “esto es todos los sábados. Una de las veces me tuve que esconder porque escuchaba tiros y era la policía que estaba corriéndolos. No sé si eran de verdad (los disparos), pero me escondí en Zelarrayán, porque no sabía de dónde venían”, dijo.

Situación recurrente

   Daniela es precisa cuando sostiene que en la calle se puede tropezar con  “toda la suciedad que se pueda encontrar, como vómitos u otros desechos humanos, de todo tipo”. 

   “Hacen sus necesidades en la calle, entonces una va caminando y saltando charcos de orina. Eso es tristísimo, más allá de que haya un vaso o una botella tirada. Hay mucho descontrol. El país está como está porque hay una flojedad en imponer justicia”, amplió Sandra Calcagni.

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   “Es increíble todo lo que sucede a esa hora, entre las 5,30 y las 6 de la mañana. Se ven patrulleros corriendo gente arriba de la plaza Rivadavia, y policías tirando gente en el piso y llevándosela. Es que salen (del boliche) y muchos van hacia la plaza para tomar colectivos o taxis. Y en ese amontonamiento golpean autos y se escuchan ruidos de chapas, porque pasan por una persiana y le dan”, agrega Daniela.

   “No hay suficiente control policial; y tampoco le tienen miedo a la policía. Los patrulleros tendrían que estar mucho antes acá. Aparecen cuando ya está el bardo armado, entonces pasa cualquier cosa, porque salen exacerbados por el alcohol y vaya a saber qué otra cosa. No puedo creer lo que pasa acá, porque es el microcentro”, consideró.

   Detalló luego que “cada sábado a la mañana es una aventura ir a trabajar. No sabemos con qué nos vamos a encontrar. Da miedo. Yo vengo todos los días caminando para ahorrar, menos el sábado, que me tomo un taxi porque me choco con eso. Pero ni en el taxi estás segura, porque se agarran con palos y maderas, y en pleno Sarmiento y Estomba”.

   La mujer comentó un episodio ocurrido hace cuatro meses aproximadamente.

   “El chofer que manejaba el taxi también se asustó. Parecía pararse el mundo. Y lo único que apareció fue una mujer policía con un garrote, que los enfrentó sola a todos. Y después, cuando más o menos los disipó, llegó un patrullero, ¿cuántos eran?, como ocho y la chica se animó con todos y les dio. Era muy aguerrida. Hay que aplaudirla”.

   “Yo vengo con gas pimienta y la picana en el bolsillo. Y sí, porque no sabés. Por suerte nunca los tuve que usar, pero si te tenés que sacar a alguien de encima si te agarra de atrás, con el gas pimienta no podés hacer nada”, concluyó.

   Juan, vecino del lugar donde está el boliche, asegura que “todos los fines de semana, cuando hay fiesta, a la madrugada orinan en todos lados, hay peleas; sobretodo de chicas, con tipos arengándolas. La última vez, hará tres semanas, llamé a la policía porque vi por la ventana que a uno le partieron la cabeza de un botellazo”.

Peleas y corridas, lo habitual

   “Los fines de semana es un desastre. Los pibes salen, obviamente borrachos y demás, y aquí no hay control. Yo no sé si se ve la policía, pero de todas maneras siempre encuentran un espacio para hacer algún tipo de bardo. Nosotros los sábados nos levantamos temprano y generalmente te los chocás acá. Hemos tenido que ayudar a gente”, opina Walter Zárate, otro de los vecinos afectados por la situación.

   “Hace dos o tres meses se cruzó un chico para preguntarme si había visto que un auto se había llevado puesto a cinco. Yo había escuchado una estampida a la noche, pero nada más”.

   Lo más habitual es que “orinan todas las puertas. A un vecino, Luis, lo ves trapeando el sábado, domingo y lunes a la mañana. Las peleas y corridas son habituales”.

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