BAHÍA COME Y TOMA

El auge de comer rápido y sano

4/3/2016 | 00:29 |

Por
Mariana Kiehr

La vorágine urbana no da tiempo ni para comer, mucho menos para cocinar. La semana se presenta llena de horarios, reuniones, obligaciones y, sobre todo, poco tiempo para descansar.

La tentación de la comida rápida está a la orden del día. El fast food (comida rápida), la exitosa fórmula aplicada y repetida hasta el cansancio, afronta hoy el desafío de los cambios de hábitos de un consumidor ávido de “comida sana”, que posee más información nutricional que nunca y que desea incorporar estos hábitos a su vida diaria, inclusive a sus opciones de comidas al paso.

De la mano de la pregunta ¿se puede ofrecer una comida rápida, a un precio razonable, y que sea sana y de buena calidad?, nace, en 2004, el concepto de  fast good (buena comida), una propuesta de restauración creada por el famoso chef Ferran Adrià y gestionada más tarde por NH Hoteles, que representa la voluntad de dignificar, por decirlo así, la cocina rápida.

En los locales que se precian de fast good, el objetivo es entregar los pedidos en menos de cinco minutos, siete como mucho.

En ellos, la persona pide, paga y tiene su pedido, o inclusive puede elegir de un exhibidor de comidas frescas, realizadas en el día.

Se trabaja sobre dos paradigmas de la gastronomía de los últimos años, nada saludable entra en la posibilidad de la comida rápida, y comer sano es sinónimo de gasto, y no es así.

El costo ideal de este tipo de menús debe poder competir mano a mano con cualquier menú cotidiano y hacer competencia leal frente a un combo tradicional.

Son varios los emprendimientos gastronómicos que olfatearon la movida del fast good, un tipo de alimentación que cumple con el mandamiento urbano de la rapidez y que promete una vida sin tanto colesterol.

Las propuestas giran en torno a un menú repleto de jugos, licuados, envueltos o wraps, muffins o magdalenas, rolls o arrollados, woks y una variedad de bocados, tartas, sandwiches y ensaladas que hacen de lo orgánico y lo casero, su ley primera, y expanden sus alcances a medida que la tendencia se consolida.

Hoy en día todas las marcas están ingresando en este nuevo boom de lo rico, lo sano y lo rápido. Muchas le suman el aspecto medio ambiental o inclusive el cuidado de la porción y el no desperdicio, o a la reutilización del packaging que se entrega.

Se piensa mucho en los hábitos de los clientes, la vida que llevan, los horarios que manejan, ya que hoy la vida, más que nada en las ciudades, es más acelerada que hace décadas atrás.

Las marcas tratan de llegar al individuo a través de publicidades que nos recuerdan los pequeños placeres, disfrutar cada momento, tomarse un respiro, y seguir cuidándose.

Puede verse como una ironía particular que pensemos en opciones rápidas para disfrutar más, si ni siquiera conseguimos sentarnos a tomar un respiro a la hora de comer, pero la novedad propone que si bien no podemos salirnos de la corriente que parece arrastrarnos, al menos nos cuidemos en el camino hasta llegar a un mejor puerto.

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