BAHÍA COME Y TOMA

Historias de tereré

2/1/2016 | 00:25 |

Por
Mariana Kiehr

El placer de disfrutar de un buen mate pasa a ser el sacrificio de disfrutar del mismo cuando las temperaturas aprietan los 40°, pero ¿cómo desprendernos de un hábito que nos acompaña en algunos casos compulsivamente nuestro día a día, sin sufrir la abstinencia? Para muchos la respuesta ha sido cantada: con el tereré.

El tereré es una bebida tradicional a base de yerba mate, jugo o agua y hielo. Es muy popular en Paraguay, el noreste argentino y los estados del sur de Brasil. El nombre "te-re-re" es una onomatopeya --como muchas denominaciones en idioma guaraní--, que imita el sonido del agua al ser sorbida desde un recipiente a través de la bombilla. Se plantea que es el ruido de los tres últimos sorbos finales de cada "mate".

Otras versiones destacan que el nombre es una deformación de la frase "té jere" (ronda de té), como llamaban los sacerdotes jesuitas al consumo de la bebida por parte de los indígenas guaraníes que la compartían en grupos.

Sobre su origen hay varias versiones. El mate caliente ya se consumía en toda la región en épocas de la colonia española, pero la versión más sostenida refiere que el brebaje frío fue instaurado por los soldados paraguayos durante la Guerra del Chaco (1932-1935), para filtrar el agua turbia de los tajamares y poder beberla. Una investigación de la Universidad de Corumbá (Brasil), asegura que los pueblos guaraníes ya bebían el agua fría con la yerba mate en recipientes vegetales (hechas de los frutos conocidos como mates o porongos), sorbiéndola con varillas huecas de takuara, en eras anteriores a la independencia en la zona del Pantanal de Mato Grosso.

El ritual de preparar el tereré manda colocar una exacta proporción de dos tercios de yerba mate dentro del espacio de la guampa (recipiente hecho de cuerno de vaca), esparcida a un costado y ubicando luego la bombilla en el hueco, al igual que en la preparación del mate tradicional. Algunos prefieren agregar hierbas medicinales o aromáticas a la preparación para subir el sabor de la yerba base.

La tradición requiere cebar el primer tereré con el agua casi hasta el borde de la guampa, pero no beberlo aún, sino ofrendarlo a Paí Zumé o Santo Tomás, considerado el santo patrono de la yerba mate. Hay que aguardar algunos minutos, hasta que la yerba seca absorba casi todo el líquido, humedeciéndose. Se interpreta que Santo Tomás ya "bautizó" la bebida, absorbiendo el primer mate, y que a partir de ese momento se puede disfrutar de la misma. Otra de las costumbres populares es que sea siempre el más joven del grupo, generalmente algún niño o una mujer, quien sirva el tereré a los mayores y a los varones y se cree que no se debe tomar el tereré en ayunas, porque "golpea el estómago", la costumbre es consumir previamente algunos alimentos, a los que se denomina "tereré rupa" (la cama del tereré). Lo más tradicional es recalentar sobras de la cena anterior, llamadas popularmente "ype rova" (cara de pato) y tomarlo al atardecer o a la noche, porque la yerba vespertina y nocturna hace fermentar “malos humores”.

Las reglas no escritas del "terere jere" establecen que el cebado debe correr siempre de derecha a izquierda, de manera equitativa, sin "viros" privilegiados ni "salteos" injustos.

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